martes, 24 de noviembre de 2015

Tyrannosaurus a juicio: ¿Depredador o carroñero?

A comienzos del siglo XXI, Jack Horner resucitó la idea de que el Tyrannosaurus rex era un carroñero. Sin embargo las pruebas parecen indicar todo lo contrario.

La polémica siempre ha estado presente. Cuando se descubrieron los primeros fósiles se mencionó que los dientes estaban poco desgastados, signo inequívoco de que era un carroñero. Ahora sabemos que los dientes de los dinosaurios carnívoros se reemplazan continuamente y que se trataba de un error de interpretación.

Jack Horner plantea sus dudas basándose en que los brazos son muy pequeños. Ciertamente lo son, pese al enorme tamaño de un Tyrannosaurus rex, los brazos son del tamaño similar al de un ser humano adulto, aunque más robustos y musculosos.
No deja de ser curioso que otros miembros de la familia de los Tyrannosauridos, como los Daspletosaurus o los Albertosaurus, también tienen los brazos proporcionalmente cortos y no se discute su acción depredadora. Abajo de izquierda a derecha: Tyrannosaurus, Daspletosaurus y Albertosaurus.
 
Ampliar para ver con detalle.
Otra de las bazas utilizadas por Horner es el agudizado sentido del olfato, similar al de los buitres actuales. Pero un extraordinario olfato puede utilizarse también para buscar presas vivas, o incluso para reconocer señales olorosas de otros grupos de tyrannosaurus o de las hembras de la especie.

Pero aparte de estas suposiciones, ¿El paleontólogo Jack Horner ofrece alguna prueba? Lamentablemente no.

T. rex, Edmontosaurus, Triceratops y Alamosaurus.
Especulan con que simplemente caminaba, pero estudios biométricos indican que el Tyrannosaurus rex podía correr a una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora. Velocidad similar a las de sus presas habituales: Triceratops y Edmontosaurus, y superior a la de saurópodos como el Alamosaurus.

Los leones tienen una velocidad similar, y los dragones de komodo, no superan los 18 kilómetros por hora y sin embargo son hábiles cazadores.

¿Entonces hay pruebas que demuestren que el Tyrannosaurus rex era un depredador?

Cadera de Triceratops con marcas.
Se descubrió un esqueleto parcial de Triceratops con marcas de dientes grandes en algunos de sus huesos. Concretamente la cadera tenía un conjunto muy interesante de profundas muescas producidas por dientes de Tyrannosaurus. Por desgracia los fósiles no aportaban pruebas concluyentes, ya que aunque el Tyrannosaurus era el autor de los mordiscos, éstos pudieron realizarse con el Triceratops ya muerto.

Uno de los fósiles más interesantes es el de un Edmontosaurus casi completo, que presente una fractura en una de las vértebras de la cola. En esta ocasión la herida encaja también con los dientes de un Tyrannosaurus, y además la herida cicatrizó, lo que indica dos cosas: Que la herida se produjo durante un ataque, y que el Edmontosaurus sobrevivió.
 
Señalado con un círculo, fractura de una vértebra.

Para concluir y despejar cualquier duda, en 2013 se presentó un fósil que no dejaba lugar a dudas. Se trataba de dos vértebras fusionadas de Edmontosaurus. 

Los huesos habían sufrido una importante infección durante un ataque y las dos vértebras se habían fusionado al crecer el hueso y luchar contra la infección. Para no dejar dudas, incrustado en una de las vértebras continuaba encajada la punta de un diente de tyrannosaurus rex. Prueba indiscutible de que un Tyrannosaurus había atacado al dinosaurio herbívoro en vida. A la derecha fotografía del fósil, señalado con un lápiz trozo de diente incrustado en el hueso.


Parece demostrado que el Tyrannosaurus era un depredador, además hay quien apunta a que pudo ser un depredador social que atacaba en manada.

No es habitual encontrar esqueletos de dinosaurios carnívoros agrupados, y por lo general si se encuentran suelen aparecer junto a restos de otros animales en lo que pudieron ser trampas naturales.
En Canadá se descubrió algo insólito. En una capa de sedimento se descubrieron 10 individuos: 3 adultos, 1 adulto joven, 4 sub-adultos y 2 juveniles. No se encontraron restos de ninguna otra especie de dinosaurio, lo que sugiere que el grupo murió a la vez.

También se han encontrado pruebas de comportamiento gregario en el Daspletosaurus y junto a Sue, una hembra de Tyrannosaurus rex, se encontraron restos de un par de T. rex jóvenes.

No son pruebas concluyentes, pero sientan suficiente base para imaginar a un Tyrannosaurus que no sólo cazaba, sino que además lo hacía en grupos de hasta 10 individuos. Habría que imaginar a estos grandes dinosaurios acechando a sus presas con cautela buscando los animales débiles o enfermos. Acortar distancia con su presa era fundamental, corrían a velocidades similares y en largas distancias la manada de herbívoros tenía ventaja. Quizás un par de ejemplares de T. rex entraban en acción y asaltaban a los Edmontosaurus asustándolos y dirigiéndolos hacía el resto de tyrannosaurus que cortaban el paso a parte del grupo y separando al individuo más lento. Después los enormes dientes hacían el resto. 


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.mundoteropodo.blogspot.com, www.amazon.es.
Fotografías: www.georgialifetraces.com, www.elvocerodigital.com, www.larazon.es.
Fuentes:  
- Noticias CNN.
- Serie documental Nova. Discovery channel.
- Currie, Philip J. (2003). "Cranial anatomy of tyrannosaurid dinosaur from the Late Cretaceous of Alberta, Canada".
- DePalma II, Robert A., Burnham, David A., Martin, Larry D.,Rotchild Bruce M., Larson, Peter L.(2013)Physical evidence of predatory behavior in Tyrannosaurus rex.PNAS 2013.


viernes, 20 de noviembre de 2015

¿El mayor de los raptores? Dakotaraptor.

Antes de la película Parque Jurásico pocos conocían al Velociraptor, pero para el film se aumentó el tamaño de esta especie, dándole un aspecto más semejante al de un deinonychus. Y es que los Velociraptores forman parte de una gran familia.
La característica general para pertenecer al club de los "raptores" es poseer una enorme garra en las patas traseras. Unos poderosos tendones hacían de esta uña un arma formidable y letal.

Dakotaraptor.
Ahora, en 2015, un nuevo miembro ha entrado en el club de los raptores. Y lo ha hecho por la puerta grande. Aunque los primeros fósiles fueron encontrados en 2005, hemos tenido que esperar 10 años para leer las conclusiones del estudio, y escuchar por primera vez el nombre de esta nueva bestia: Dakotaraptor.

Se trata como hemos dicho de un nuevo dinosaurio carnívoro, de la familia de los velociraptores. Aunque la forma de su cuerpo es similar a la de éstos, el Dakotaraptor es mucho más grande alcanzando los 5,5 metros de longitud.

Sin lugar a dudas se trata de un raptor enorme, pero… ¿Es el de mayor tamaño?
La respuesta es tajante: No. El Utahraptor se estima que podía llegar hasta los 7 metros de longitud. Además la morfología de su cuerpo es diferente a la del Dakotaraptor, Utahraptor es más voluminoso, de cuerpo más largo y proporciones mayores.

Sin embargo la garra retráctil de la nueva especie, Dakotaraptor, es ligeramente mayor, como podemos apreciar en la fotografía. Garra Utahraptor izq. garra Dakotaraptor dcha.

Hay dudas por parte de algunos paleontólogos, pero parece probable que la familia de los raptores era un tipo de dinosaurios gregario, que se movía en manadas y que cazaba también utilizando la forma del grupo. Por el tamaño del cráneo y de su cerebro, se supone que eran animales inteligentes capaces de realizar emboscadas y de comportamiento similar al de los lobos actuales.

Sus presas posiblemente eran los grandes herbívoros de finales del Cretácico, que se movían también en enormes grupos y cuya talla no era nada desdeñable.

Grupo de Utahraptor atacando a un Gastonia.
La suposición de que cazaban en grupo no carece de fundamento. Son varios los yacimientos en los que junto a restos de presas se han encontrado dientes de raptores en un alto número. El número es tan significativo que no pueden pertenecer a un único individuo.

Para tener una visión global de la "familia" de los "raptores" en la siguiente imagen mostramos a sus principales miembros.

Se recomienda ampliar para visionar mejor.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.darenhorley.artstation.com, www.raph04art.deviantart.com,
Fotografías: www.papaerblog.com
Fuentes:
- DePalma, R.A., 2010, Geology, taphonomy, and paleoecology of a unique Upper Cretaceous bonebed near the Cretaceous-Tertiary Boundary in South Dakota, Master of Science thesis, University of Kansas.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Titanes con plumas: el Moa y el Ave elefante.

Diversos grupos de aves quedaron aislados en Madagascar y Nueva Zelanda, se adaptaron a dicho entorno y aumentaron de tamaño hasta alcanzar tamaños inimaginables. Son las aves de mayor altura y peso, y sus huevos superan a los puestos por cualquier dinosaurio conocido. 

El Dinornis robustus, más conocido como Moa, vivió en Nueva Zelanda y las islas cercanas. Alcanzaba los 3 metros de altura y los 250 kg de peso, aunque hay más especies de moa de tamaños menores, consecuencia de la adaptación a distintos entornos e islas.

Tamaño comparado del Moa.
Durante años se pensó que había dos especies de moa gigantes: Dinornis robustus y Dinornis giganteus. Sin embargo análisis de ADN realizados recientemente, han demostrado que en realidad se trata de la misma especie, y que la diferencia significativa de tamaño es consecuencia del dimorfismo sexual dentro de la misma especie. Las hembras son mucho mayores que los maños, un fenómeno que se da en otras especies. 

A) hembra. B) macho. C) avestruz.
La clave del éxito isleño de las Moas radicaba en la ausencia de mamíferos en Nueva Zelanda, eso les permitía anidar en el suelo sin temor a los depredadores. En consecuencia perdieron la capacidad voladora y progresivamente redujeron el tamaño de sus alas hasta desaparecer por completo. 

Además para no superpoblar la isla, no alcanzaban la madurez sexual hasta los 10 años. Esta fue una de las causas de su extinción, ya que cuando la especie estuvo amenazada no tuvo capacidad de sobreponerse al diezmarse su población.

En el año 1.400 aproximadamente, las aves gigantes de Nueva Zelanda se extinguieron. Aunque hay quien apunta que pequeños grupos pudieron vivir hasta finales del siglo XVIII.

Tamaño comparado de Ave elefante.
Por su parte en Madagascar, otro grupo de aves también había quedado aislada. Rondaban también los 3 metros de altura, aunque su volumen las convierte en las aves más grandes y pesadas con casi 500 kg de peso. Su nombre científico es Aepyornis maximus, aunque es conocida como Ave elefante dadas sus dimensiones.

Los huevos de estas aves son los de mayor tamaño conocidos, superando incluso a los descubiertos hasta ahora de los dinosaurios más grandes. Algunos fragmentos muy grandes de huevo se han encontrado en el archipiélago canario. 
Se teorizó con la posibilidad de que se trataran de restos de huevo de Aepyornis maximus, pero parece más posible que se trate de huevos de aves también enormes pero voladoras y de hábitos marinos. La incógnita sigue en aire, lo seguro es que las aves elefantes fueron también víctima del hombre y desaparecieron en el siglo XVII.

Huevo de Ave elefante y de Avestruz.

La lista de animales extintos por consecuencia de la actividad del ser humano es triste y muy extensa. Dedicaremos espacio en el blog a tratar las especies más emblemáticas, y esperamos que el espíritu conservacionista preserve el patrimonio natural que hoy tenemos.







Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: es.prehistorico.wikia.com, blog.illustraciencia.cat.
Fotografías: zmescience.com.
Fuentes:
- Livezey,Bradley C. & Zusi, Richard L. (2007): Higher-order phylogeny of modern birds (Theropoda, Aves: Neornithes) based on comparative anatomy. II. Analysis and discussion. Zoological Journal of the Linnean Society.

- Douglas G. Sutton, ed. (1994). The Origins of the First New Zealanders. Auckland University Press.

-Davies, S. J. J. F. (2003). «Elephant birds (Aepyornithidae)». En Hutchins, Michael. Grzimek's animal life encyclopedia. 8 Birds I Tinamous and Ratites to Hoatzins (2ª edición). Detroit: Gale. pp. 103–104.

martes, 3 de noviembre de 2015

Aves del terror a juicio: ¿Carnívoras o herbívoras?

Cuando se extinguieron los dinosaurios quedó un hueco en la cadena trófica. Desaparecieron los megadepredadores, equivalentes a los leones, los tigres o los lobos de hoy en día. Algunos mamíferos y reptiles compitieron en los niveles más altos de dicha cadena, pero en algunos lugares fueron las aves no voladoras las que reinaron y sometieron al resto de seres vivos.

Recreación de Gastornis.

Se trata de un grupo de aves sin equivalente actual. Su presencia está documentada en todos los continentes excepto en la Antártida, pero al igual que sus predecesores, los dinosaurios, también se extinguieron.

El cráneo en todos los casos destaca por su gran tamaño; el pico corneo muy robusto y afilado adaptado para consumir carne. Es de suponer que comían carroña, pero sus patas traseras: largas y musculadas, y su cuerpo: poco pesado; proporcionaban a estas aves velocidad en la carrera, perfecto para perseguir a sus presas.

Gastornis, fue una de las pioneras. Su presencia en Europa está documentada hace 56 millones de años. En su "mundo" era un gigante, que se suponía, mantenía atemorizados a los pequeños mamíferos que entonces poblaban Alemania. Pero el debate sobre su dieta ha comenzado oficialmente. Hasta hace unos años se le consideraba carnívora, pero en 2014 apareció un estudio que parece indicar lo contrario.

Cráneo de Gastornis.
La forma de su pico es diferente al de la mayoría de las "aves del terror", y el tamaño de los músculos de la mandíbula encaja más con un ave comedora de semillas. Es cierto que el estudio no es concluyente, aunque la duda sobre su alimentación es razonable.



Lo mismo sucede con el Dromornis de Australia. En ambos casos, en su ecosistema había plantas que proporcionaban grandes semillas, que quizás pudieron consumir este tipo de aves.

Cráneo de Titanis.
No hay dudas sin embargo con el Kelenken, una de las "aves del terror" más grandes, y tampoco con los hábitos depredadores de Titanis. El cráneo enorme asusta y el pico curvo encaja con el de un carnívoro. Lo sorprendente del Titanis son sus alas, parecidas a  "brazos", ya que en sus extremos tenía manos provistas de dos garras afiladas similares a las del Tyrannosaurus rex.

No está clara la línea evolutiva de éste conjunto de aves. Es de suponer que un grupo de dinosaurios de mediano tamaño pudo dar lugar a este tipo de animales. Titanis vivió hace 5 millones de años y es una de esas últimas aves del terror. Los mamíferos con más variabilidad ganaron la partida y hoy en día dominan la tierra. La cuestión es: ¿Volverán las aves del terror? o ¿Qué otras criaturas nos depara la evolución?



Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.thenaturalhistorian.com.
Fotografías: www.photos-albums.com, www.es.noticias.yahoo.com.
Fuentes:
- Isotopic and anatomical evidence of an herbivorous diet in the Early Tertiary giant bird Gastornis. Implications for the structure of Paleocene terrestrial ecosystems. Naturwissenchaffen. 101(4), 313-322.  Angst, D., Lécuyer, C., Amiot, R., Buffetaut, E., Fourel, F., Martineau, F., ... & Herrel, A. (2014).
- www.europapress.com.
- www.muyinteresante.es.

martes, 27 de octubre de 2015

El "Rancho de la Brea" capturó a las bestias.



Cuando alguien piensa en yacimientos paleontológicos se imagina un lugar de tierra con polvo y delimitado con cuerdas formando cuadrículas. Pero el yacimiento de fósiles de "El Rancho de la Brea" en Los Ángeles, EE.UU es diferente en ese y en otros muchos aspectos.
 
Reconstrucción de mastodonte.
Los paleontólogos extraen los huesos fosilizados hace 40.000 años con dificultad. El alquitrán almacenado hace más de 40.000 años ha conservado en perfecto estado los huesos, pero convierte el yacimiento en una pasta pegajosa y tóxica. 

En el parque Hancock, se pueden visitar pozos aún llenos de alquitrán en el que se reconstruye la escena de un mastodonte hundíendose en la brea. También se pueden visitar los yacimientos en proceso de excavación y el museo que contiene los restos fósiles extraídos. 

En la siguiente imagen vemos el proceso de excavación, sumamente lento y complejo por el tipo de material que sedimenta los huesos. Se obsevan varios huesos asomando.

 

 Los pozos actuaron como trampa natural. En aquel tiempo Los Ángeles era un lugar templado y más húmedo, la vegetación abundaba y los animales proliferaban en ese ambiente tan propicio. Al acercarse o intentar atravesar los pozos de brea, los grandes herbívoros quedaban atrapados y a su vez los carnívoros, que intentaban aprovechar la ocasión de conseguir una presa "fácil".

El yacimiento es único porque podemos conocer la fauna y flora de un momento histórico concreto con mucho detalle. No suele ser habitual que por ejemplo se conserven aves, y mucho más complicado escarabajos, aunque son los grandes mamíferos los que triunfan en la exposición permanente del Museo del Rancho de la Brea.

Smilodon fatalis.
El león era del de mayor tamaño, aunque otros grandes felinos como el smilodon fatalis, o un pariente cercano del guepardo. También estaban presentes lobos y osos de morro corto.
  
Esqueleto completo de Megatherium.
Entre los herbívoros el más popular es el megatherium, un pariente lejano de los perezosos actuales aunque le superaba en tamaño el mastodonte también presente en el yacimiento. 

En ese paisaje de hace 40.000 años podíamos encontrar también camellos primitivos (camelops hesternus), caballos, bisontes, antílopes, ciervos y un largo etc. 
En resumen, una mezcla de fauna africana y americana junto a especies únicas ya extintas.

Sin lugar a dudas El Rancho de la Brea  tiene propiedades únicas, y no se puede comparar con ningún otro yacimiento del mundo. Gracias a este lugar hemos recuperado una instantánea de un momento remoto que hubiera sido imposible conocer, al menos no con tanto detalle.

Llevan décadas excavando y quedan muchas toneladas de brea por retirar del yacimiento. No conocemos todavía todos los secretos que se esconden en la negra y pegajosa pasta milenaria que envuelve los huesos de estas increíbles criaturas.  

Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.datuopinion.com
Fotografías: myabccoolimages.com
Fuentes:
- El Rancho de la Brea, trampa paleontológica. Autor: José Manuel Peque Martínez.


jueves, 15 de octubre de 2015

¿La huella imposible?

William J. Meister no podía sospechar el revuelo que causaría el descubrimiento que estaba a punto de realizar. Aquella mañana de 1968, acompañado de su familia realizaron una excursión a unos 70 kilómetros de Delta, en el estado de Utah.

Fue su hija quien atraída por unos sedimentos con abundancia de fósiles, golpeó una de las pizarras seccionándola en dos partes transversalmente.
El molde se abrió y dejó a la vista lo que parecía una huella, que interpretaron como humana. Lo sorprendente es que en dicha huella, había dos trilobites.

Era por tanto un fósil imposible ya que hace cientos de millones de años no había seres humanos sobre la tierra. Ningún ser humano ha visto jamás un trilobite con vida.

¿Es realmente una huella de calzado humana? Eso es lo que precisamente vamos a intentar desvelar. Para ello, lo mejor será empezar describiendo el fósil.

Se trata como hemos descrito de una placa de pizarra seccionada en dos partes (positivo y negativo; o molde y contramolde).
La "huella" en sí, mide 32 cm de largo, 11,25 cm de ancho y 7,5 cm de profundidad en su talón.


a) Molde o huella del "zapato".
b) Relleno o contramolde de la huella.
Rodeados por círculos rojos se indican los negativos del fósil dejados por los trilobites.
Rodeados por círculos naranjas se señala la posición de los trilobites (positivo del fósil).
Recuadro amarillo: encuadre ampliado en la imagen que se muestra a continuación (abajo).

Detalle de uno de los trilobites.


¿Cómo se fosiliza una huella? ¿Y cómo son los fósiles de icnitas oficiales?


Lo primero que necesitamos es que un animal pise sobre un sedimento blando.
  
Sobre esa marca profunda se acumulan otros sedimentos que cubren la huella. Ese recubrimiento produce una discontinuidad de sedimentos. Y al fosilizarse y golpear el sedimento ambas partes se separan.

Como resultado final obtendremos por tanto dos fósiles: el molde (huella como tal) y el contramolde (relleno de la huella).



Vemos un ejemplo de dicho resultado fósil con una huella de dinosaurio.

Izq. huella, dcha. contramolde.

Después de lo que hemos visto lo que más me sorprende es que en la huella de calzado humano hay varias cosas que no cuadran.
Recordemos que para que la huella se preserve debe pisarse sobre un sedimento blando. Ese requisito se cumple, ya que como se ha mencionado antes, la profundidad del talón es de 7,5 cm.
Es curioso que al pisar los dos trilobites estos no se hundan en el sedimento. En el fósil aparecen ambos en relieve, uno en el molde (huella) y el otro en el contramolde (relleno). Pero en ninguno de los casos hundidos al nivel de la huella.

Animo a cualquiera a hacer un fácil experimento:
Coge plastilina y haz una base de medio centímetro de espesor. Pon dos granos de arroz o dos lentejas y apoya algo con fuerza formando una huella sobre los dos granos de arroz. Eso simulará una pisada sobre un barro blando. Al retirar el objeto que hace el efecto de la pisada, veremos la marca que ha dejado y como los granos de arroz han quedado hundidos al nivel de la huella.
Podemos complementar el experimento de niños cogiendo plastilina y haciendo un molde de dicha huella. Cuando separemos ambas partes, veremos como el molde (huella) tiene el arroz físicos incrustado y hundido al nivel de la huella; y como el contramolde (relleno) tiene la marca del arroz sutil.



¿Entonces? ¿Qué ocurre con esa huella? ¿Quien la hizo pisó sobre los trilobites, dejó la marca del tacón pero el trilobite no se hundió?

¿Hay alguna manera alternativa de explicar este fósil? La respuesta es SÍ.

Diversos tipos de nódulos.
Se trata simplemente de un nódulo. Un nódulo es la acumulación de materia alrededor de un objeto, sustancia o núcleo. Son muy abundantes y la variedad de contenidos es asombrosa. 


El siguiente ejemplo, es muy similar a la huella de William J. Meister. 

La diferencia es que el fósil de William J. Meister, quizás por la inexperiencia, está roto por varias partes. No ha sido partido limpiamente y eso ha dado una forma curiosa similar a un tacón. Aunque si nos fijamos con detalle ese tacón está lejos de ser perfecto. Además coincide con un nódulo, ya que en su interior se encontraron fósiles, concretamente dos trilobites y para más rotundidad, son los trilobites los que tienen molde y contramolde. Son ellos los que interactúan con el sedimento y aportan coherencia al fósil y no la "huella". 


Autor: Germán Zanza López.
Fotografías: ucmp.berkeley.edu, thefossilforum.com, fossilmall.com, Germán Zanza, es.slideshare.net, origenhumano.blogspot.com, noticiasdeabajo.wordpress.com.
Fuentes:
- "Dinosaurios en La Rioja. Guía de yacimientos paleontológicos." Autores: Joaquín Moratalla García, José Luis Sanz García, Santiago Jiménez García.
- Programacontactoconlacreacion.blogspot.com.es