domingo, 20 de julio de 2014

¿Oso cavernario caníbal?

El oso de las cavernas es uno de los animales de la prehistoria más conocidos y populares. Se extinguió hace 10.000 años aproximadamente y estaba ampliamente distribuido por Europa.


Han llegado hasta nuestros días infinidad de fósiles y gracias a sus parientes vivos podemos intuir como era su modo de vida. Sin embargo hay ciertos patrones en su comportamiento para los que no tenemos respuesta. Hoy vamos a intentar dar luz a uno de los comportamientos más oscuros del Ursus spelaeus u oso de las cavernas.


Los fósiles de este animal aparecen casi exclusivamente en las cuevas, de ahí viene su popular nombre. Al igual que su "primo" el oso pardo, el oso cavernario despertaba en primavera del letargo invernal, se apareaba en verano y en otoño buscaba una cueva donde pasar el invierno. En ocasiones algunos ejemplares llegaban sin suficientes reservas para la hibernación y perecían. Las hembras eran mucho más susceptibles, ya que las crías nacían en este periodo y la energía de la madre no sólo tenía que sustentarla a ella sino también a los oseznos.


Los paleontólogos creían que la dieta de estos antiguos osos era básicamente herbívora, sus muelas planas y el acusado descaste de sus dientes indicaban una alimentación a base de hierbas, frutas, hojas y raíces. No sospechaban que el consumo de carne fuera habitual y mucho menos que esa carne perteneciera a otros osos.

Lo lógico al encontrar huesos de oso cavernario con marcas de diente, sería suponer que se tratan de mordiscos de carroñeros. Las hienas prehistóricas ocupaban también las cuevas y era allí donde trasladaban los restos de sus presas. Pero las hienas rompen los huesos, y provocan unas fracturas longitudinales en los huesos, como vemos en la imagen de la derecha.



Los huesos encontrados de oso cavernario parecen rumiados y mordidos sin llegar a fracturarlos. El patrón de mordiscos además es similar al de los osos pardos actuales y todo parece indicar que el desayuno de algunos osos de las cavernas eran los miembros de su propia especie que no habían sobrevivido durante el invierno. Una comida fácil, nutritiva y caníbal.

A continuación se muestran algunas imagenes de huesos canibalizados por Ursus spelaeus.

Las flechas indican la zona rumiada, anverso y reverso de un cúbito de ursus spelaeus adulto.






A la izquierda marcas en un radio de Ursus spelaeus. Con flechas rojas se indican las marcas de presión de los dientes y con flecha blanca zona rumiada.
Este fósil tiene cierto parecido con un resto de herbívoro consumido por oso pardo en Pirineos.




La imagen pertenece a un estudio que se ha realizado en Pirineos para ver que tipos de marcas dejan los osos en los cadáveres que consumen. Y comprar los resultados con los fósiles encontrados en los yacimientos prehistóricos.




Para finalizar, se han realizado moldes de algunas de las marcas de dientes y se muestra a continuación un ejemplo en el que se aprecian las similitudes entre el molde y un incisivo de Ursus spelaeus.


El molde en "rojo" muestra un parecido asombroso con el incisivo de un oso de las cavernas. También se observa la similitud en los contornos superpuestos: Línea roja del fósil y línea azul del molde.

Seguro que todavía nos quedan muchas cosas que descubrir de estos animales, pero de momento nos queda algo más claro como fue su desayuno caníbal.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.es.wikipedia.org, www.falbo.blogspot.com.
Fotografías: www.webpersonal.uma.es, www.antrophistoria.blogspot.com.es, Germán Zanza.
Fuentes:
-"Acción de carnívoros sobre huesos de Ursus spelaeus (Rosemüller): carroñeo, canibalismo y explicaciones alternativas." Marta Pérez Rama, Ana García-Vázquez, Aurora Grandal d'Anglade. 2010. Nº 13, pags: 518-523. Museo Arqueológico Nacional.
- El oso de las Cavernas en Galicia: elyacimientodeCovaEirós .SerieNovaTerra8,285pp. Ediciós do Castro, A Coruña. HAYNES , G. (1983). 
- DIEDRICH , C., (2005). “Cracking and nibbling marks as indicators for the upper Pleistocene spotted hyaena as a scavenger of cave bear(Ursusspelaeus ROSENMÜLLER,1794)carcassesin the Perick caves den of northwest Germany”. 

martes, 15 de julio de 2014

Mamá, mamá ¿De dónde viene la ballena?

Esta historia es muy antigua, podría comenzar diciendo: erasé una vez... o, hubo un tiempo muy lejano en el que... y lo cierto es que hace 375 millones de años hubo un pez que abandonó el medio acuático; ese pez adquirió cacterísticas anfibias y posteriormente reptilianas, y finalmente ese reptil se transformó en mamífero. Pero hoy en día las ballenas, mamíferos acúaticos, dominan los mares con osados tamaños e infinidad de formas. Esa es la historia que hoy quiero contaros, como un mamífero retornó al mar y conquistó el medio que una vez le vio nacer.

Darwin, padre de la teoría de la evolución, fantaseó con la imagen de un oso que en contacto con el medio fluvial iba adquiriendo adaptaciones que lo vinculaban a ese ecosistema y como progresivamente se convertía en una forma similar a una ballena que regresaba a los mares. Pero esa figura hipotética del oso era sólo una hipótesis, hubo que esperar a que la paleontología del siglo XX diera con fósiles que arrojaran luz a tales planteamientos.

Primero se encontró un cráneo y posteriormente restos del esqueleto. El animal en concreto era un mamífero cuadrúpedo que poco de ballena tenía, al menos a simple vista, porque un examen más profundo reveló características muy interesantes. Los huesos del oído del Pakicetus eran idénticos a los de los cetáceos actuales, con una composición única en el reino animal.

Pakicetus


Pero además existía un animal que tenía similitudes con el Pakicetus y modificaciones en los miembros que lo adaptaban a ambientes acuáticos, su nombre: Ambulocetus.
El cráneo y la forma de los dientes tienen un parecido asombroso con los de su antecesor terrestre y sin embargo Ambulocetus, podía nadar hábilmente gracias a sus manos y pies palmeados.


Ambulocetus



Hay formas intermedias, pues es lógico pensar que la evolución de los cetáceos no fue en una línea única, y surgieron varios modelos simultáneos que tomaron diferentes caminos. Algunos desaparecerían y otros darían origen a sucesivos grupos que se ramificarían hasta nuestros días. Uno de esos antepasados fue el Dorudon, una especie de delfín primitivo, que aún mantenía un parecido en su esqueleto y cráneo con sus antepasados más cercanos (pakicetus y ambulocetus).


Dorudon


Y el gran salto lo dió el Basilosaurus, sin perder esos rasgos primitivos creció en tamaño y se considera uno de los primeros mamíferos acuáticos similar a una ballena. En un primer momento, cuando se descubrió el fósil, pensaron que se trataba de un reptil prehistorico de ahí el nombre de Basilosaurus que quiere decir, "reptil rey".


Basilosaurus


Para los más curiosos pongo las fotos de los esqueletos de estas 4 formas evolutivas de cetáceo para que se puedan apreciar las similitudes óseas.


De izquierda a derecha: Pakicetus, Ambulocetus, Dorudon y Basilosaurus.


Basilosaurus desapareció o simplemente evolucionó hacia otras formas más eficientes, sea como fuere esos modelos arcaicos de dientes puntiagudos tomaron variados caminos dando lugar a los mamíferos más grandes conocidos en la historia de la tierra. Y quien sabe si quizás algún día, un delfín o una ballena pone de nuevo sus garras sobre la tierra y vuelve a ese medio que le sirvió de hogar. En todo caso no sabemos si serán felices y comerán perdices, porque este cuento aún se está escribiendo...


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.palaeopedia.tumblr.com, www.jodyneilson.wikispaces.com, www.carnivoraforum.com, www.unlobogris.deviantart.com.
Fotografías: www.rescast.com, www-personal.umich.edu, www.pixgood.com.
Fuentes:
- P. D. Gingerich & D. E. Russell (1981). «Pakicetus inachus, a new archaeocete (Mammalia, Cetacea) from the early-middle Eocene Kuldana Formation of Kohat (Pakistan)». Univ. Mich. Contr. Mus. Paleont 25: 235–246.
- P. D. Gingerich, M. Haq, I. S. Zalmout, I. H. Khan, and M. S. Malkani. 2001. Origin of whales from early artiodactyls: Hands and feet of Eocene Protocetidae from Pakistan. Science 293:2239-2242.
- J. G. M. Thewissen, E. M. Williams, L. J. Roe and S. T. Hussain (2001). «Skeletons of terrestrial cetaceans and the relationship of whales to artiodactyls». Nature 413: 277–281.

miércoles, 2 de julio de 2014

Australia y su extraña fauna prehistórica.

Los canguros, koalas, wombats ó los diablos de tasmania, son algunos de los representantes característicos de la fauna australiana. Son autóctonos de Oceanía y nunca ha habido formas similares en otros continentes. Al separarse hace 40 millones de años y pasar a ser un continente aislado, Australia se convirtió en un laboratorio gigante, con variedad de habitats y climas en donde los animales evolucionaron de manera muy diferente a como lo hicieron en el resto de continentes.





Hay tres tipos de mamíferos en el planeta:

- Placentarios: gestan a la cría en la placenta.
- Marsupiales: poseen un marsupio donde la cría termina de formarse.
- Monotremas: mamíferos que ponen huevos.

En Australia no había placentarios hasta que el ser humano llegó e introdujo algunas especies, los marsupiales son los más abundantes en el continente y los monotremas son exclusivos de Oceanía, las dos únicas especies existentes viven allí. Esto nos da una imagen de tan peculiar fauna, ¿Pero fue siempre así? ¿Cómo eran los mamíferos prehistóricos de la isla continente hace 60.000 años?

Lo mejor para contestar a esta pregunta será hacer un breve repaso de los más destacados, y por que no hacerlo hablando de canguros. En aquellos tiempos vivía un canguro que hubiera hecho sombra a cualquiera de las especies hoy existentes, la altura media del Sthenurus se aproximaba a los tres metros, pero no era el único coloso, el Procoptodon era más pequeño pero sus dos metros hacían de él un animal imponente, sobre todo por sus poderosas patas traseras provistas de unas enormes garras para defenderse.








Imagen de Sthenurus comparado con un canguro rojo actual y un humano.







Thylacoleo carnifex era el mayor carnívoro marsupial de aquel momento (unos 130 kg) y posiblemente uno de los depredadores del Procoptodon. Por intentar simplificar se le conoce popularmente como el león marsupial porque ocuparía un nicho ecológico similar. No sabemos si vivía en manadas pero sin duda estaba provisto de afiladas garras para sujetar a su presa, y de unos incisivos que se adaptaron para el ataque. No hay nada parecido con vida hoy en día. Abajo ilustración del Thylacoleo y esqueleto articulado encontrado en una cueva.




 


Por sorprendente que pueda parecer el león marsupial pertenece a la misma familia de nuestro siguiente animalejo, el Diprotodon. Algunos lo comparan con el wombat, pero si un Diprotodon caminara despistado podría aplastar de un pisotón a un wombat. Se podría comparar en tamaño con un hipopótamo aunque en poco más se parecerían. Sus hábitos eran herbívoros y sustituía a los paquidermos y ungulados del resto de continentes. A la derecha imagen del Diprotodon.


Y para terminar os presento a un curioso animal. Se trata de la adaptación al medio en estado puro. Existió un canguro que se alimentaba de carne, la evolución de sus dientes se asemeja a la del león marsupial. Sus incisivos se proyectaron hacia fuera y tomaron forma de puñal.


No sabemos que tipo de presas pudo atacar, quizás pequeños marsupiales ó canguros similares a los wallabys. El Ekaltadeta, el único caso que se conoce de canguro con este tipo de adaptación. Es curioso que algunos animales de grupos exclusivamente herbívoros se adaptasen para consumir carne, quizás había nichos ecológicos por cubrir y algunas especies se adaptaron. Tales pudieron ser los casos del Thylacoleo y del Ekaltadeta. Izq. arriba cráneo, Izq. abajo dibujo de Ekaltadeta.



Y hace aproximadamente entre 30.000 y 18.000 años estos peculiares marsupiales nos dejaron, algunos se sospecha que pudieron extinguirse debido a la llegada del ser humano, otros quizás nos dejaron por otras circunstancias, ahora sólo nos quedan sus huesos.

Pero la historia no acaba, hubo más animales curiosos en la Australia antigua de los que podremos hablar en otras ocasiones



Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.aussiebushadventures.com.au, www.derwombat.net/, www.bestiarium.blogia.com, Peter Trusler.
Fotografías: www.museum.wa.gov.au, www.wakaleo.net.
Fuentes:
- Price, G. J. (agosto de 2006). «Taxonomy and palaeobiology of the largest-ever marsupial, Diprotodon Owen, 1838 (Diprotodontidae, Marsupialia)». Zoological Journal of the Linnean Society 153 (2): 369–397.
- Haaramo, M. (20 de diciembre de 2004). "Mikko's Phylogeny Archive Macropodidae- Kenguroos".
- Wroe, S., Myers, T. J., Wells, R. T., and Gillespie, A. (1999). «Estimating the weight of the Pleistocene marsupial lion, Thylacoleo carnifex (Thylacoleonidae : Marsupialia): implications for the ecomorphology of a marsupial super-predator and hypotheses of impoverishment of Australian marsupial carnivore faunas». Australian Journal of Zoology 47 (5): 489–498.
- M. Archer and T. Flannery. 1985. Revision of the Extinct Gigantic Rat Kangoroos (Potoroidae: Marsupialia), with Description of a New Miocene Genus and Species and a New Pleistocene Species of Propleopus, Journal of Paleontology 59 (6): 1331-1349.