viernes, 19 de diciembre de 2014

Atapuerca 3: Clima, plantas y animalicos.

Durante el Pleistoceno el clima tuvo oscilaciones e inestabilidad desde climas templados-calidos a climas más fríos. Esas oscilaciones de temperatura y humedad obviamente influyeron en el tipo de flora y fauna.
Hoy en día podemos conocer los climas del pasado gracias al análisis del polen sedimentado en el pasado en los distintos niveles arquelógicos. Eso junto a los restos fósiles de los animales nos ayuda a tener una idea fiel de los ecosistemas de Atapuerca durante el Pleistoceno.



Atapuerca hace 800.000 años.

El análisis palinológico (estudio de polen antiguo) ha identificado un paisaje similar al de una estepa que contaba con extensas praderas, árboles como encinas, olivos silvestres y robles, en un clima que era frío y seco. 


Megalóceros.
Marmotas, armiños y codornices son los animales más pequeños encontrados, por su parte manadas de caballos primitivos, bueyes almizcleros y bisontes cubrian las extensas estepas. También había enormes ciervos llamados megalóceros que pudieron ser presa de los grandes carnívoros del momento: "panteras", zorros, lobos, osos y el temido y megadepredador tigre de dientes de sable.



Atapuerca hace 600.000 años.

En esta época el clima es más húmedo y templado, propio de una fase interglacial. La variedad de especies incrementa con el clima favorable en un ambiente boscoso de pinos, castaños, sauces, arces, brezos, arces. Se puede observar una mezcla de fauna europea y africana. Conviven hienas, lobos, jabalíes, bisontes, ciervos, gamos con leones, hipopótamos, rinocerontes y elefantes por ejemplo.


Los osos toman un espacio especial en la sima de los huesos, la especie más representativa es Ursus deningeri uno de los osos de las cavernas que vivieron durante el Pleistoceno. Este tipo de oso dejó las marcas de sus garras en la Cueva Mayor y sus huesos abundan en la Sima de los huesos.


Ursus deningeri.
Como vemos y por hacer un resumen, sorprende la presencia de animales que hoy en día son típicos de África. Combinado con animales de la fauna presente de Europa. Algunos de esos animales diferían morfológicamente de los de hoy en día, patas más largas como el caso de los bisontes o dientes más largos como el diente de sable homotherium. En cualquier caso la fauna era muy abundante, los fósiles recogidos así lo evidencian y eso ayudó a que los grupos de homínidos prosperaran.

Esos dos espacios de tiempo son los más conocidos y los que ofrecen un representativo contraste de la climatología de Atapueca y el Norte Peninsular durante el Pleistoceno.

Hipopótamos primitivos y tigres dientes de sable.

ENLACE DE LA PRIMERA PARTE: http://paleomundogzl.blogspot.com.es/2014/12/atapuerca-1-el-por-que-de-su-importancia.html

ENLACE DE LA SEGUNDA PARTE: http://paleomundogzl.blogspot.com.es/2014/12/atapuerca-2-lo-que-esconden-los-huesos.html

Autor: Germán Zanza.
Ilustraciones: Mauricio Antón, Roman Uchytel, www.mundohistoria.org.
Fuentes:
- José Cervera, Juan Luis Arsuaga, J. Mª Bermudez de Castro, Eudald Carbonell "Atapuerca un millón de años de historia".
- Juan Luis Arsuaga, Ignacio Martínez. "La especie elegida".
- www.atapuerca.org.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Atapuerca 2: Lo que esconden los huesos.

En la primera parte sobre los yacimientos de Atapuerca aclaramos cuales eran los principales yacimientos de la Sierra y los homínidos allí descubiertos. En esta segunda parte el interés se centra en los fósiles de 3 individuos concretos y un comportamiento grupal, gracias a la excelente conservación de los restos nos sumergiremos en las paleopatologías de la prehistoria.


El cráneo 5, "Miguelón".

Es el símbolo icónico de Atapuerca, el cráneo "número 5" fue bautizado con el nombre de Miguelón en homenaje a Miguel Indurain que en aquellos años dominaba el Tour de Francia.

La zona maxilar no es simétrica, el lado izquierdo presenta una capa de hueso que deformó la cara.

La ciencia confirmó lo que en un primer momento sólo eran sospechas. Miguelón había recibido un fuerte impacto en la cara que había fracturado uno de sus dientes. Todo se hubiera quedado en un aparatoso golpe y en unos días de dolores, pero la suerte no estuvo de su lado. Una bacteria infectó su sangre y provocó septicemia, una infección grave y potencialmente mortal que se propaga con rapidez.

La herida luchó e intentó sanar pero el individuo finalmente murió.


Dientes para masticar.

En 2008 se descubrió una mandíbula de 1,3 millones de años de antigüedad. Perteneció a un individuo de 20 años del que no se ha podido precisar el sexo. Lo que sorprende es que este homínido desgastó los dientes hasta la raiz y al no tener apenas esmalte sobre el que morder, las raices se proyectaron hacia fuera para genera nueva "base" sobre la que ejercer la "mordida". 


Poco más sabemos de esta mandíbula. Se puede presuponer que pertenece al género Homo, y aunque en un primer momento se pensó que pertenecía a H. antecessor, ahora los expertos sospechan que en realidad es una nueva especie que habrá que esperar a clasificar.

Benjamina.

Benjamina era una niña de 10 años y sin duda un fósil con una historia conmovedora.
En pocas palabras la deformación que sufre el craneo de Benajina es tal que su propietario debió de sufrir deficiencia psicomotora. Desde luego no pudo vivir de forma autosuficiente y dependió del grupo, de sus cuidados y su de protección.

En las imágenes de abajo:
- Arriba naranja: vista superior cráneo Benjamina. Abajo naranja: vista superior craneo normal de sapiens.
- Arriba azul: vista occipital cráneo Benjamina. Abajo azul: vista occipital cráneo normal de sapiens.


Era una niña preadolescente y la enfermedad que se le ha diagnosticado es craneosinostosis. Es una enfermedad poco común que hoy en día afecta sólo a 5 personas cada 200.000. Consiste en una fusión temprana de los huesos del cráneo, se puede dar por una mutación en los genes, por una mala colocación del feto o un traumatismo.


Hay otros fósiles en otras partes del mundo con patologías que sugieren que esos enfermos fueron cuidados por el grupo, pero no dejan de ser suposiciones. En el caso de Benjamina no hay lugar a dudas, la niña no hubiera podido sobrevivir sola.

Antropofagia, ¡bon appétit!

Fue uno de las noticias sobre Atapuerca que más atrajo la atención de los medios de comunicación. La visión del microoscopio electrónico no dejaba lugar para la duda, los huesos de Homo Antecessor con 800.000 años de antigüedad habían sido descuartizados, desmenbrados y despellejados por otros homínidos usando herramientas de silex. Así de tajante se muestran los análisis. 

Remarcados de rojo, zonas con marcas de corte.

El patrón de desmembramiento de los cuerpos es el mismo que se aprecia en los animales herbívoros consumidos por homínidos. Lo que hace pensar o sugiere la idea de un consumo canibal.

Es también curioso y no deja de plantear preguntas que en posteriores excavaciones también en la Gran Dolina, se encontraron nuevos huesos de Homo antecessor que también presentaban marcas de silex. Lo que evidencia que en esa zona y durante un largo periodo de tiempo hubo una constumbre social vinculada con el canibalismo. 


Las razones para tales actos son discutidas todavía y no dejan de ser teorias. Hay científicos que plantean que podía ser un tipo de "guerra sucia", matar y consumir la carne de invididuos de grupos rivales con el fin de debilitar a dichos grupos y que la competencia por los recursos fuera menor.


ENLACE DE LA PRIMERA PARTE: http://paleomundogzl.blogspot.com.es/2014/12/atapuerca-1-el-por-que-de-su-importancia.html

ENLACE DE LA TERCERA PARTE: http://paleomundogzl.blogspot.com.es/2014/12/atapuerca-3-clima-plantas-y-animalicos.html


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: Kennis & Kennis.
Fotografías: PNAS, Javier Trueba.
Fuentes:
- José Cervera, Juan Luis Arsuaga, J. Mª Bermudez de Castro, Eudald Carbonell "Atapuerca un millón de años de historia".
- Juan Luis Arsuaga, Ignacio Martínez. "La especie elegida".
- www.atapuerca.org.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Atapuerca 1: El por qué de su importancia.

Una red de cuevas recorren el subsuelo de Atapuerca. Algunos tramos se cegaron al acumularse la tierra que llegaba desde el exterior, otras zonas forman parte de la cueva Mayor que hoy en día sigue activa y puede explorarse.

En todo ese conjunto de cavidades es donde se localizan los diversos yacimientos de la Sierra de Atapuerca. Para facilitar el análisis podemos distinguir dos tipos de zonas en Atapuerca.


En una extraña y absurda obra de ingeniería en vez de bordear la sierra se decició abrir un camino que atravesaba la Sierra de Atapuerca, a esa obra se la denomina "Trinchera del ferrocarril". Al realizar esa enorme trinchera se rompió piedra caliza y se retiró arcilla roja que pertenecía a una antigua cueva cegada. Ese material se perdió pero a ambos lados quedaba expuesto el resto de la cueva.

Vista de la Trinchera del Ferrocarril.
En la trinchera del ferrocarril se trabaja en tres yacimientos principales, Galería, Gran Dolina y Sima del Elefante.

En la Gran Dolina es donde se produjo el hallazgo más llamativo. Se descubrió una especie nueva que hizo que Atapuerca fuera situada en los mapas. Homo Antecessor muestra además marcas de silex en sus huesos, con patrones similares a los de los animales herbívoros consumidos por otros hominidos. Es decir podríamos estar ante la muestra de canibalismo más antigua de la historia del hombre.

 Además este homínido presenta una mezcla de rasgos mitad "modernos" mitad primitivos (africanos), una extraña mezcla. Todavía hay que esperar para saber más de esta antigua especie que vivió en Atapuerca hace 800.000 años.

Homo antecessor.
Cuando parecía que ya se sabía todo sobre Atapuerca se descubrió una mandíbula en la Sima del Elefante que asombró a todos. La mandíbula data de 1,2 millones de años y no se ha podido identificar. 
Al tener gran número de dientes puede parecer raro que no se haya identificado pero dichos dientes son muy peculiares. 
La mandíbula es de un anciano que uso los dientes hasta agotarlos, la naturaleza es sabia y proyecto las raices del diente hacia el exterior para que hubiera superficie con la que masticar. Así que por desgracia no hay esmalte ni "diente" que analizar, ya que lo que vemos en realidad son las raices fuera del hueso.


Lejos de la trinchera y para finalizar esta parte sobre Atapuerca, queda por mencionar otro yacimiento. Se situa en la Cueva Mayor y es el único yacimiento de Atapuerca localizado en la cueva "activa". 

La zona exacta que conserva los fósiles tiene forma de calcetín, es una sima y su nombre es:  "Sima de los huesos". 



Es tal la cantidad de huesos que han aparecido allí que el nombre cobra sentido. Entre los huesos de Homo Heidelbergensis también se han encontrado restos de oso cavernario (ursus deningeri).

La acumulación de huesos de homínidos de esta época (300.000 años) es anómala. No se tiene constancia de nada parecido en Europa, ni en el mundo. Cabe destacar que se han encontrado los huesos de aproximadamente 30 individuos algunos de ellos con patologías graves o alto grado de vejez.

Es tal el número de individuos que se descarta una acumulación de cuerpos por castastrofes naturales, y se piensa en una acumulación intencionada. El acceso a la sima en la antigüedad no era el mismo de hoy en día y como llegaron los cuerpos allí sigue siendo el secreto mejor guardado de la Cueva Mayor. (ilustración a la derecha de Raúl Martín sobre la sima de los huesos).

 Hay más yacimientos en Atapuerca, pero estos son los principales. Sin duda quedan muchas noticias y descubrimientos que realizar y esperemos que pronto los Neandertales se dejen ver, se han encontrado sus herramientas pero sus huesos de momento se hacen esperar.

Cráneos de la Sima de los huesos. H. heidelbergensis.

ENLACE DE LA SEGUNDA PARTE: http://paleomundogzl.blogspot.com.es/2014/12/atapuerca-2-lo-que-esconden-los-huesos.html

ENLACE DE LA TERCERA PARTE: http://paleomundogzl.blogspot.com.es/2014/12/atapuerca-3-clima-plantas-y-animalicos.html


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: Mauricio Antón,
Fotografías: Germán Zanza, Javier Trueba.
Fuentes:
- José Cervera, Juan Luis Arsuaga, J. Mª Bermudez de Castro, Eudald Carbonell "Atapuerca un millón de años de historia".
- Juan Luis Arsuaga, Ignacio Martínez. "La especie elegida".
- www.atapuerca.org.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Los "Reptiles Mamiferoides", animales de otra galaxia.

Se les conoce habitualmente como "reptiles mamiferoides", sus fósiles son más propios de una película de ciencia-ficción y con ellos podríamos rellenar perfectamente un escenario de fauna extraterrestre.  Sin embargo vivieron en nuestro planeta hace 300 millones de años y fueron las criaturas dominantes del período Pérmico.

Placeria devorado por grupo de Cinodontes.

En aquel tiempo se sucedieron importantes cambios climáticos con una tendencia hacia los climas tropicales. Algunas áreas secas y áridas produjeron la reducción de las zonas pantaonsas e invitó a los anfíbios a heredar la tierra.

Hay que recordar que en el Pérmico todavía no hay registro fósil de mamíferos y los nichos ecológicos que en la actualidad dominan los mamíferos eran ocupados por los reptiles y los reptiles sinápsidos o mamiferoides.

Son muchas las especies documentadas por el registro fósil así que daremos un pequeño repaso a las más llamativas en su forma o tamaño.

Gorgonops
Podría perfectamente ocupar el hueco de un tigre en la cadena trófica. El tamaño del Gorgonops se podría comparar con el de los grandes felinos actuales y su dieta se componía de carne. Se supone que era un cazador activo, en la mandíbula provista de afilados dients destacaban dos enormes colmillos. Desconocemos si era un animal solitario o si se movía en manada.


Moschops era bastante grande y corpulento. Parecía una enorme iguana terrestre, lenta y herbívora. Algunos paleontólogos piensan que pudo moverse en grupos pero son solo suposiciones en un mar de preguntas.Este tipo de reptiles son distintos en muchos aspectos a los animales que conocemos en nuestros días y al ser un modo de transición entre reptiles y mamíferos que hoy en día no existe, todo son suposiciones.

Grupo de Moschops.

 Quizás sea el que posee el cráneo más llamativo: cuernos, protuberancias y afilados dientes en un herbívoro que quizás usaba toda esta parafernália para competir con otros machos.

Estemmenosuchus.

Hay quien postula que pudo tener decorado su "tocado" con llamativos colores que llamaran la atención de las hembras.
Son nuevamente, datos que no se fosilizan y que lamentablemente solo podemos suponer.

Se le bautizó también con un complicado nombre, Estemmenosuchus que significa "cocodrilo coronado", un nombre muy apropiado para semejante criatura.
 

 Como tampoco es cuestión de hacer una larga lista y saturar al personal, finalizo con un bichillo de tamaño reducido.  El diictodon sabemos que construía madrigueras en forma de espiral, por lo que indican los fósiles vivía en pareja y criaba a su prole en la seguridad de la madriguera.

Era herbívoro pero al igual que otros individuos de este enorme grupo de "reptiles mamiferoides", los diictodon también tenían colmillos muy afilados, más largos en el caso de los machos.

No es difícil imaginar al Diictodon ocupando el nicho ecológico de un perrito de la pradera, o de un conejo por ejemplo.

Abajo se muestra el esquema de una madriguera de Diictodon. Se han encontrado fósiles que muestran la parte final de la madriguera en forma de nódulo fosilizado. Al refugiarse en ellas y en ocasiones quedar atrapados, esto facilita la conservación de esqueletos casi enteros y articulados. Al trabajar con esos nódulos y limpiarlos para exponer los huesos fósiles de su interior se han encontrado esqueletos de Diictodon de ambos sexos.

Fósil que muestra una pareja de Diictodon.

Espero que este tema haya ayudado a conocer un poco más a estos animales de hace 300 millones de años, cuando los mamíferos aún no pisaban la tierra y el mundo era dominado por reptiles mamiferoides.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.snipview.com, www.devianart.com, Raúl Martín, www.jonnadon.blogspot.com, www.thezt2roundtable.com, www.biarmosuchus.devianart.com, www.prehistoric-wildlife.com.
Fotografías: www.innovations-report.com.
Fuentes:
- Aceñolaza, F.G. et al. 1991. El Sistema Pérmico en la República Argentina y en laRepública Oriental del Uruguay (Pre-Impresión). II° Congr. Int. Estrat. y Geol.Carbonífero y Pérmico. Acad. Nac. Ci. Córdoba. 249 págs. Buenos Aires.
- Benton (1995). Paleontología y evolución de los vertebrados.
- Benton, M. J. 2005. Vertebrate Paleontology, 3rd ed. Oxford: Blackwell Science Ltd. ISB-0632-05637-1.
- Lambert, D. 2001. Dinosaur Encyclopedia. ISBN 0-7894-7935-4.
- Kemp, T.S. (2005). The origin and evolution of mammals.


jueves, 4 de diciembre de 2014

El plesiosaurio de Zuiyō Maru.

Los plesiosaurios, esas criaturas enormes de largo cuello y forma aerodinámica que habitaron los mares hace 65 millones de años, se confunden habitualmente con dinosaurios y sin embargo pertenecen a otra familia distinta de reptiles acuáticos. 

Fotografía tomada del extraño animal.
La historia que traigo hoy tiene que ver con plesiosaurios, con mares, y con misterio; sino no lo traería al grupo jejeje. En los años 70 del pasado siglo XX en las redes de un pesquero japonés, que realizaba sus labores en aguas de Nueva Zelanda, quedó enredado un extraño animal. Hubo asombro por parte de la tripulación que nunca había visto un animal parecido. El cadáver no podía almacenarse junto al pescado recogido por miedo a que contaminara el producto así que se devolvió al mar, no sin antes sacar unas fotografías y tomar muestras de tejido pensando que podía tratarse de una especie sin catalogar.

Hubo polémica desde el principio, y dos grupos diferenciados enseguida manifestaron sus opiniones. Unos estaban seguros de que se trataba de un ejemplar de plesiosaurio que había sobrevivido a la extinción. Otros creyeron que en realidad había una explicación y que los análisis de los tejidos serían la clave para demostrar que era un tiburón. 

Tiburón Peregrino.
Lo cierto es que ambos aspectos tenían sentido desde un punto de vista visual. Podía ser un pleiosaurio desde un punto de vista anatómico, cuatro grandes aletas, largo cuello y pequeña cabeza. Pero los plesiosaurios respiraban aire al ser reptiles y era raro que no se hubiera visto ninguno hasta ese momento, además supuestamente se reproducían en tierra y tampoco se había visto a ninguno en las playas jamás. El cadáver estaba en mal estado y se había arrojado al mar así que las fotografías por sí solas tampoco aclaraban nada. 


Abajo se muestra un dibujo en el que se compara la silueta de un tiburón Peregrino (A), y como al descomponerse podría haber tomado la forma de un "plesiosaurio" (B). En el caso especial del tiburón Peregrino la cabeza y el cuello pese a ser un esqueleto cartilaginoso tiene una mayor proporción de calcio que favorece la conservación durante mayor tiempo. Se han confundido más veces sus restos con las de extrañas criaturas. 

Algunos seguirán pensando que era un plesiosaurio igual que Nessi del Lago Ness, pero las pruebas realizadas indicaban una similitud con el tiburón peregrino, comparando el número de conjuntos de aminoácidos del tejido muscular. 




Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: Adam Stuart Smith, www.hauntedauckland.com.
Fotografías: www.es.wikipedia.org, www.redbull.com.
Fuentes:
- Sjögren, Bengt, Berömda vidunder, Settern, 1980, ISBN 91-7586-023-6.
- Bord, Janet and Colin (1990), in "Varelser från det okända" (Det oförklarliga), Bokorama.


lunes, 1 de diciembre de 2014

El dinosaurio "buena madre".

En 1923 se encontraron en Mongolia los primeros huevos de dinosaurio y eso era todo lo que se sabía sobre la reproducción de los dinosaurios. Pero en 1979 se dio un importante salto. Jack Horner encontró en Montana, Estados Unidos, un yacimiento único que aportaría nuevos datos sobre la reproducción de los dinosaurios y el cuidado de las crías. 


Se encontraron fósiles de dinosaurios adultos junto a fragmentos de huevo, crías recién nacidas, individuos juveniles en diferentes etapas de crecimiento, además de hojas, frutas y semillas. Un total de 200 ejemplares. Al lugar se le llamó egg's montain, "la montaña de los huevos".
Jack Horner junto a madre y cría de Maiasaura.

El dinosaurio al que pertenecían los fósiles era herbívoro y podía alcanzar los 11 metros de longitud, era una especie nueva y por lo que indicaba el yacimiento se le llamó Maiasaura, "reptil buena madre".

La avalancha de datos que aporta este lugar es impresionante. Los nidos de 2 metros de diámetro se situaban muy juntos unos de otros teniendo en cuenta que un adulto medía 11 metros de longitud y la separación entre nidos era de 7 metros. Distancia equivalente a la que aplican las aves que anidan en grupo hoy en día.

Sabemos que las Maiasaura utilizaban la vegetación putrefacta para generar calor e incubar los 30 huevos que componían el nido. 

Cuando las crías nacían permanecían en el nido 1 o 2 años, tiempo en el que los padres se encargaban de llevar alimento a las crías. 

En 4 semanas los bebés podían doblar su tamaño, y al ser tan rápido su crecimiento se intuye que podían ser de sangre caliente. 
Se calcula que a los 4 o 6 años alcanzaban la madurez sexual y pasaban a formar parte de la manada.  


Algunos expertos calculan que los grandes grupos migratorios de Maiasaura podían tener hasta 10.000 ejemplares y que retornarían al mismo lugar y quizás a los mismos nidos año tras año. 


Este es el caso mejor documentado de nidificación y cuidado de las crías, y sirve de ejemplo análogo para comprender a otras especies similares.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.dinosaurios.org.
Fotografías: www.hicomm.bg, www.adictamente.blogspot.com, Germán Zanza.
Fuentes:
-  Horner, J. R. & Makela, R. 1979. Nest of juveniles provides evidence of family structure among dinosaurs. Nature, 282, 296-298.
- Dilkes, D. W. 1993. Growth and locomotion in the hadrosaurian dinosaur Maiasaura peeblesorum from the Upper Cretaceous of Montana. Ph.D. Thesis. The University of Toronto.