jueves, 9 de abril de 2020

Una cuerda neandertal.

Para reconstruir el pasado, los arqueólogos a menudo se tienen que conformar con huesos y dientes de animales y de los humanos que vivieron en aquel tiempo y con las herramientas de piedra que éstos fabricaron. Son menos abundantes los utensilios de madera, aunque hay algunas piezas asombrosas como las lanzas de Schöningen; y desde luego son muy escasos los restos de fibras vegetales, como por ejemplo cuerdas. 

Y de eso precisamente trata una reciente publicación en la revista Nature. Durante los trabajos de excavación en el Abri du Maras (Francia), se halló un fragmento de sílex de 6 cm aprox. que al microscopio reveló un diminuto fragmento de cuerda de 6 milímetros de longitud.
 
Pieza de sílex con fragmento vegetal trenzado de Abri du Maras.

La antigüedad de esta cuerda es de entre 41.000 y 52.000, lo que la convierte en la “cuerda” más antigua registrada por la ciencia. Hasta ahora las más antiguas conocidas databan de hace 19.000 años y se localizaron en Ohalo II, Israel.

Las implicaciones son notables, ya que aumenta las habilidades cognitivas de los neandertales. Puede ser algo obvio, pero en la ciencia hacen falta evidencias que ratifiquen las teorías. Algunas de esas habilidades implicarían por ejemplo el conocimiento amplio sobre el crecimiento y la estacionalidad de los árboles utilizados, ya que las fibras vegetales pertenecen a plantas sin flor, posiblemente coníferas. Y deberían tener también conceptos matemáticos básicos para crear los haces de fibras, cordón de tres capas y cuerda de varios cordones.

a) Vista microscopio del fragmento trenzado.                 
b) En distintos colores los tres haces de fibras.               
c) Detalle de una fibra que componen los haces de fibras.

El fragmento como se ha mencionado, estaba adherido a una pieza de sílex. Durante esos aproximadamente 40 o 50.000 años, la cuerda estuvo en contacto con ese fragmento por lo que ambas piezas debieron estar vinculadas. La pieza de sílex pudo estar enmangada con la cuerda, o ésta pudo estar dentro de una red de fibra vegetal para ser transportada.

Sea como fuere, los neandertales demuestran con cada descubrimiento tener capacidades propias de los humanos anatómicamente modernos.




viernes, 3 de abril de 2020

"El precursor de los aviadores"

NOTA DEL AUTOR: El artículo ha sido transcrito íntegramente de la revista "Alrededor del Mundo", con las consecuentes errores científicos, ortográficos o gramaticales.

Madrid 27 de Septiembre de 1920.
Número 1.110

EL PRECURSOR DE LOS AVIADORES.
El padre de todas las aves.


Si el estegosauro hubiese vivido hasta la aparición del hombre en la tierra, habría sido uno de los monstruos más temidos.

Hace cosa de un millón de años, durante el período llamado Jurásico, cuando la tierra era un inmenso pantano, la Naturaleza hacía fantásticas pruebas creando verdaderos monstruos animales. Era la época de los deicosaurios, gigantescos reptiles, de formas de pescadilla, dadas por la madre naturaleza en un momento de indigestión creadora, después de una cena pesada y pantegruélica.

Entro todos estos monstruos, ninguno tan interesante para el hombre de ciencia como el estegosauro.
Medían estos animales de cinco a ocho metros desde la cruz al sacro de donde partía una cola de iguales dimensiones; el cuello y la cabeza medían de dos a tres y medio metros. El tamaño más corriente era de unos diez metros desde su cabeza hasta la extremidad de la cola. Las patas anteriores eran sumamente cortas y las traseras tres veces más largas.
No es, sin embargo, su tamaño lo que más ha llamado la atención de los naturalistas, sino las aletas que en doble fila salen de su dorso desde la cabeza hasta la mitad de la cola.
Durante cerca de medio siglo los paleontólogos del mundo han tratado de explicar el uso de las grandes aletas, y después de varios estudios han sacado su consecuencia, gracias a un esqueleto casi completo del estegosauro.



Por éste se ha visto que este animal es el precursor del aeroplano; es más, el padre de todas las aves.
Gracias a que el esqueleto hallado estaba todo unido, se ha visto exactamente la forma del monstruo y se ha podido sacar consecuencias muy curiosas. Las aletas misteriosas no estaban unidas a la espina dorsal, ni eran de hueso, sino de naturaleza córnea, flexibles y fáciles de manejar y darles movimiento con los músculos del gran cuerpo. Eran estas aletas, superficiales resbaladoras o sostenedoras; especie de planos de los aviones, que podían levantarse o bajarse y transportar a grandes saltos por el aire los enormes corpachones, a permitir al monstruo deslizarse por el aire desde una altura a un nivel inferior.

Además se encontró que el peso de este deicosauro no era tan grande como se creía. Sus grandes huesos eran huecos y con cámaras aéreas como los de las aves, y las aletas muy ligeras.
Todo esto hace creer que este animal fue el precursor de los aeroplanos, de las máquinas voladoras más pesadas que el aire y es más, el padre de todas las aves, y que sus aletas fueron el primer paso para la evolución de las alas cubiertas de pluma.




sábado, 7 de marzo de 2020

Una quedada mesozoica: Salas de los Infantes.

Nos adentramos en tierras burgalesas, hacia el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, tierra de dinosaurios por derecho y visita obligada para cualquier curioso de la paleontología.

En el interior del Museo nos esperaba Fidel Torcida, Director del Museo, que tuvo la deferencia de mostrarnos los secretos que se esconden tras los fósiles. Por desgracia algunos de los lugares más interesantes del entorno de Salas de los Infantes, como las huellas de “Atila” (en el yacimiento cercano de Costalomo), pertenecientes a un dinosaurio carnívoro de gran porte, solo los podemos conocer mediante las fotografías de los paneles, las réplicas a escala real y maquetas en miniatura del yacimiento. No hay financiación para proteger y divulgar, con la seguridad necesaria, un yacimiento tan excepcional.



Pero fuera de los paneles, el Museo de Dinosaurios posee una interesante colección con fósiles originales recuperados en Salas de los Infantes y sus alrededores. Junto a Fidel recorrimos cada una de las vitrinas, desde el holotipo de Arcanosaurus ibericus, una hilera de vértebras dorsales y caudales que dan nombre a un género único en el mundo, hasta la mano de un joven pero temible Baryonyx. Un dinosaurio carnívoro de gran tamaño que probablemente habitaba cerca de ríos y lagos, donde pescaba peces, su principal fuente de alimento.
 
Diente (izq.) y parte de la mano (dcha) de Baryonyx.

Púas y placas sobre el lomo, defensa inexpugnable de los herbívoros acorazados, ornamentos duros y de una gran densidad ósea que potenciaban su fosilización. Como contrapunto los estilizados y más pequeños fósiles de los “dinosaurios gacela”, los Hypsilophodon ágiles y de mediano tamaño, que posiblemente se movieron en manada. Una muestra de la variedad de formas herbívoras de dinosaurio de Burgos.
Fidel Torcida nos recordó que hay especies aún en estudio y que falta mucho por conocer de los ornitópodos salenses.

Fémur Demandasaurus darwini.
Entre uñas “estilete” de Iguanodon, y otras muchas otras partes fosilizadas del esqueleto de este tipo de dinosaurios herbívoros de gran tamaño, nos acercamos a un dinosaurio con “nombre propio”, y es que Demandasaurus darwini es algo más que un dinosaurio. Demandasaurus es un símbolo, es deporte (da nombre a una consolidada marcha de montaña) y es la conexión del pueblo con el patrimonio. Sus huesos no tienen secretos para el Director del Museo, que con entusiasmo describe sus características más interesantes, esas autopomorfías que lo definen como especie.

Las vitrinas se agotaron, pero nos aguardaba una sorpresa. Solo había una forma de acabar el recorrido por el museo. Europatitan eastwoodi fue descrito en 2017, y desde entonces ocupa parte del espacio de almacén-laboratorio donde se ve obligado a coexistir con momias (fósiles extraídos envueltos en espuma de poliuretano para su protección) de excavaciones recientes. La movilidad es reducida para quienes trabajan allí y como “piojos en costura” contemplamos el fósil con entusiasmo. A través de los ojos de Fidel, Europatitan nos muestra sus sacos aéreos y los abundantes huecos en las vértebras, trucos todos ellos, para aligerar su peso. Un titán que motivó muchas preguntas respecto a dichas adaptaciones. Un enigma “de cuello larto” y 35 toneladas que de momento no tiene hueco en el museo.

Después llegó el ambiente distendido y las compras de rigor, porque es difícil resistirse a comprar un dinosaurio de vez en cuando. Y entre risas y agradecimientos nos despedimos de Fidel.


Y como nunca está de más, reiteramos los agradecimientos al Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y particularmente a Fidel Torcida Fernández-Baldor, por el trato cordial y cercano y por sus excelentes explicaciones. A Luis Ángel, por recibir siempre a los visitantes del Museo y aguantar mis chácharas. Y obviamente a Javier Urién, con quien siempre es fácil hablar y que acepta de buena gana las propuestas que lanzo cada cierto tiempo. Gracias a todos porque sois geniales.
Y recordaré que esta historia comenzaba con una quedada, con unos nicks en Twitter y la loca idea de quedar para conocer a quienes hasta entonces eran desconocidos. Ya lo hemos dicho todo en estos días posteriores a la excursión, ha sido un placer conoceros y espero que esta no haya sido la última vez en la que los Dinosaurios nos unen. Hasta pronto.


Autor texto: Germán Zanza López.
Autor fotografías: (1-4) Museo Dinosaurios Salas, (2-3) Conjunto Vacío. 
Autor fotografía pie de la entrada: Conjunto Vacío.




Una quedada mesozoica: Icnitas de Soria.

El Sábado 29 de Febrero viajé en el tiempo, y no me refiero únicamente a la temática que nos envolvió, con huellas de dinosaurios y fósiles de hace más de 100 millones de años. Aquel día me trasladé a una época de Foros y chats de internet, ese tiempo en el que era “habitual” quedar para desvelar los rostros que se ocultaban tras nicks que acumulaban horas de conversaciones con las que se forjaban peculiares amistades. 


Yacimiento Fuente Lacorte - El Frontal.

El marco en esta ocasión era Twitter y el año el 2020, lejos han quedado esos foros pero la esencia, en parte, es la misma, gente unida por gustos comunes y ganas de chanza para pasar un rato agradable.

Soria nos cobijó y nuestra anfitriona nos guio con acierto por los más destacables yacimientos con icnitas de dinosaurios de la provincia. Durante la ruta surgió el recuerdo de Sara García Cámbara, una entrañable mujer que falleció el 23 de Noviembre de 2016 a los 85 años. Custodia de las huellas y guía improvisada, mostraba las huellas de dinosaurio de Bretún a los visitantes que se acercaban al modesto pueblo.

Saurópodo de Salgar de Sillas.
La ruta comenzó en Los Campos, en el yacimiento de Salgar de Sillas, el único yacimiento protegido por una tejavana que minimiza la erosión. Entre todas las huellas, de terópodo y ornitópodo, destaca el rastro de un saurópodo de gran tamaño. Pero además de su tamaño es muy llamativo un reborde que dejó el pie al desplazar el barro, esos detalles y el buen estado de conservación hacen de este yacimiento visita obligada en la ruta.

En Santa Cruz de Yanguas vimos dos yacimientos en los que predominan las huellas de ornitópodos. Rastros muy interesantes pero que después de Salgar de Sillas, supieron a poco. Y es que el nivel quedó muy alto desde el principio.

Pero ahí estaba Bretún, y el recuerdo de Sara, para devolver el entusiasmo a éste loco de las icnitas. En el yacimiento de Fuente Lacorte – El Frontal, es muy claro el rastro de un dinosaurio a la carrera y otras curiosas huellas en las que quedó impreso el cuarto dedo de las patas traseras. La sorpresa definitiva llegó cuando al entrar en una de las calles de Bretún nos topamos con el yacimiento El Corral de la Peña. Se discute si el rastro tridáctilo es de un terópodo u ornitópodo, pero es el menor de los males cuando entre los portales de las casas puedes ver huellas de dinosaurio. ¿Cómo no recordar en semejante escenario las leyendas de tiempos pasados? Que explicaban la existencia de aquellas huellas, de tres dedos, atribuyéndolas a algún tipo de gallina gigante. Y es que aquellas gentes de alguna manera tenían que aliviar el peso de no tener respuesta ante tal cuestión, huellas similares a las de las aves marcadas en la piedra.

Vista de Bretún desde uno de los yacimientos.

El yacimiento de Fuentesalvo, con su modestia, puso la guinda a una mañana de icnitas por Soria. Solo faltaba recuperar energía con una merecida comida y continuar nuestro viaje hacia Salas de los Infantes, donde nos esperaba el Museo de Dinosaurios.


Autor texto: Germán Zanza López.
Autor fotografías: Conjunto Vacío.
Autor fotografía pie de la entrada: Germán Zanza.





viernes, 1 de noviembre de 2019

Dinosaurios en el Condado de Treviño.

Hace 70 millones de años la configuración del continente europeo era muy diferente de la actual. Aunque Europa comenzaba a ser reconocible, los Pirineos aún no eran visibles y permanecían bajo el mar, casi como pequeños promontorios. Debemos imaginar por tanto a Europa como un archipiélago compuesto por muchas islas de diversos tamaños.

 

Casi coetáneos de los dinosaurios más famosos, Tyrannosaurus o Triceratops; los dinosaurios del Condado de Treviño no eran de tan enorme tamaño, los más grandes no superaban las 5 toneladas.

El objetivo de este programa titulado “Dinosaurios en el Condado de Treviño”, es acercarnos a uno de los yacimientos que nos muestran como eran esos dinosaurios y la fauna que los acompañó en tierra firme y en los mares.



jueves, 1 de agosto de 2019

La Casa de los Fósiles.

La mayoría de las entradas que he realizado en el blog sobre paleoturismo, tienen como protagonistas a los grandes museos e impresionantes yacimientos al aire libre que muestran fósiles relacionados con criaturas de tamaños imponentes. Pero el turismo con la paleontología como protagonista puede ser también sorprendente fuera de un museo, y con criaturas muy comunes en el registro fósil como “artistas” principales.

Entrada de la primera casa.
Eso es lo que sucede en la modesta localidad de Bóveda, en Álava. El folklore entorno al mundo de los fósiles es muy rico en la norte de la Península Ibérica, y concretamente en esa zona de Álava y Burgos cuenta con interesantes “leyendas”.

Recuerdo que en una ocasión al visitar el pueblo de Contrasta, Álava, mostré a un vecino un fósil que deposité en su mano. Mientras lo tocaba y movía entre sus manos me advirtió que aquella “piedra”, redonda y con una estrella en su superficie, era un “rayo”. Su mirada era el reflejo del convencimiento de quien se cree en poder de una verdad evidente, ¿Pues que podía ser aquello salvo el resultado del impacto de un rayo? La otra opción era que se tratara de un erizo de mar fosilizado hace más de 100 millones de años, y decir eso a escasos 45 km de Vitoria podía parecer ridículo. Esa fue mi propuesta, pero aquel vecino estoy convencido que no cambió de opinión y se marchó pensando que aquel urbanita estaba algo loco.
 
Detalles en la primera casa.
Y cuando uno entra en los pueblos y habla con la gente sobre ese pasado remoto, y el testimonio fósil que inunda sus campos. No solo recoge leyendas y sorprendentes explicaciones, también se encuentra con tesoros tangibles bañados también por ese folklore. Bóveda es un pueblo que cuenta con 66 habitantes (datos 2017), y cuenta con 2 casas decoradas con fósiles.

La primera está en la carretera principal por la que se accede al pueblo, la decoración es escueta y se reduce principalmente a bivalvos y ammonites colocados de forma simétrica en la puerta principal de la casa. Como digo son pocos los fósiles que la decoran, pero la calidad de los mismos es muy buena.

Más escondida pero con una cantidad asombrosa de especímenes, está la segunda casa en el interior del pueblo; llamada "La cabaña de los fósiles". Quizás el visitante que decida acercarse al pueblo tenga que preguntar a algún vecino, o probar suerte perdiéndose por las calles de Bóveda.
Corales, ammonites, gasterópodos, bivalvos… colman las fachadas, la entrada principal y los bancos del exterior de la casa.
A la izquierda fotografía de las fachadas de la casa, con detalles de bibalvos y corales.

Sin duda, recomiendo la visita e invito al civismo, porque si entre todos cuidamos de nuestro patrimonio, las futuras generaciones podrán también disfrutarlo.

No he querido incluir más fotos de la "cabaña de los fósiles", con el deseo de que quien acuda para verla, pueda maravillarse con los detalles que la componen.


Autor texto: Germán Zanza López.
Fotografías: Germán Zanza López.



domingo, 28 de julio de 2019

Murciélagos junto a neandertales.

Las especies de murciélagos conocidas que habitaron en la Península Ibérica durante el Pleistoceno, eran las mismas que hoy en día; animales de pequeño tamaño y de hábitos nocturnos. Con una esperanza de vida de 15 años, en algunos casos llegando incluso hasta los 35 años y una tasa de natalidad de una cría por año. Si a todo esto le sumamos que son mamíferos voladores muy ágiles, sin apenas depredadores, y que hibernan, la esperanza de encontrar sus fósiles lejos de las cuevas se reduce drásticamente.

Izq. Angélica Torices, Dcha. Julia Galán.
Paradógicamente sabemos donde buscar sus fósiles y en los yacimientos donde aparecen suelen encontrarse en abundancia. Julia Galán García, es una entusiasta de estos maestros del vuelo, una científica especialista en un grupo poco estudiado en nuestro país, y es que en el mundo de la paleontología todo, o casi todo, es ensombrecido por la figura de los dinosaurios.

Sin embargo en paleontología no todo son enormes huesos, y para estudiar a los murciélagos que vivieron con los neandertales, hay que “tirar” de microscopio. Solo así, podemos apreciar todos sus detalles y determinar a que especie pertenece cada resto fósil.


Es así como sabemos que los murciélagos que pudieron ver los neandertales hace 50.000 años en cuevas como las del Cerro del Pezón de Aguilón (Zaragoza), eran especies idénticas a las que podemos contemplar hoy en día. Y eso nos debe de sorprender, ya que en aquel tiempo la fauna que en general poblaba nuestro país era muy variada y diferente a lo que podemos ver hoy en día. Es interesante por ello, saber que los murciélagos, los únicos mamíferos adaptados al vuelo, apenas vieron modificada su morfología y que las especies presentes en aquel tiempo, sobrevivieron a los brutales cambios de temperatura.

Los fósiles más antiguos de quirópteros se encuentran en América, y datan de hace 55 millones de años. En España no tenemos fósiles tan antiguos y nos tenemos que conformar con fósiles de aproximadamente 25 millones de años. El vuelo del murciélago, por lo tanto continúa siendo un enigma, pues los fósiles más antiguos presentan formas anatómicas análogas a las actuales y no hay registro fósil que muestre su “evolución”. Parece que la adaptación del murciélago, fue rápida y en un entorno que no debió de favorecer la conservación de sus frágiles huesos. Aunque es fácil imaginar a un pequeño animal similar a una comadreja saltando de árbol en árbol y adaptando sus manos, cada vez más grandes, a un planeo entre árboles que acabó dotando de alas a este magnífico animal.

Algunos fósiles de quiróptero de Aguilón.

Los curiosos deberían aprovechar las noches urbanitas de verano y contemplar durante unos minutos el haz de luz de las farolas, pues podrán ver una sombra del pasado, el vuelo de una criatura enigmática, que lejos de ser un ratón, tampoco es ciego.


Autor texto: Germán Zanza López.
Foto charla Murciélagos "La evolución de los señores de la noche": Germán Zanza López.
Foto fósiles de Aguilón: Galán et al. 2015. Fossil bats from the Late Pleistocene site of the Aguilón P7 Cave (Zaragoza, Spain).
Fuentes: 
- Galán et al. 2015. Fossil bats from the Late Pleistocene site of the Aguilón P7 Cave (Zaragoza, Spain).