Antes de que mi
interés por la paleontología surgiera, mi pasión eran los animales actuales.
Ojeaba maravillado cada una de las especies que, dibujadas con realismo,
poblaban los libros que coleccionaba. Con 5 o 6 años, recuerdo que quedé
asombrado ante una de las ilustraciones: Un vampiro posado sobre una res, lamía
la sangre que brotaba de una herida. Por aquel entonces los vampiros eran, para
mi joven mente, criaturas fantásticas protagonistas de películas de terror.
Pasaron algunos
años y con mi creciente interés por la paleontología la figura del vampiro
volvió a sorprenderme. Descubiertos en Brasil, Venezuela y Argentina, los
vampiros gigantes (Desmodus draculae) eran un 30% mayores que los vampiros
comunes actuales. Algunos de los huesos fueron datados con una antigüedad de
entre 2,5 millones de años y 10.000 años. Pero lo más sorprendente es que
algunos especímenes descubiertos en Argentina apenas tenían 300 años de
antigüedad.
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Deidad Azteca, Camazotz. |
Es muy posible
que los vampiros gigantes motivaran la imagen de Camazotz, una deidad Azteca
con forma de murciélago vampiro. Y tampoco tenemos que descartar la posibilidad
de que hoy en día aún existan pequeñas poblaciones de estos hematófagos en la
profundidad de la selva. Aunque por el momento la ciencia describe al Desmodus
draculae como una especie extinta.
Si el lector no
se ha dado cuenta, Desmodus draculae, significa algo así como: El vampiro de
Drácula, en claro homenaje al personaje literario de la obra
"Drácula" de Bram Stoker. Aunque dudo que el ajo o un crucifijo, nos
mantuvieran a salvo del mortal e inadvertido lametazo. Pues la saliva del
vampiro posee un anestésico que adormece la piel, evitando que nos despertemos
cuando sus afilados incisivos penetran en nuestra carne. Después, un
anticoagulante es el encargado de evitar que la herida cicatrice mientras el
ladrón de sangre se sacia.
Es de suponer que
el vampiro gigante estaba también provisto de estos mecanismos para robar la
sangre de sus víctimas. Ahora extinto, solo puebla los museos y las pesadillas,
pero por si acaso será mejor cerrar la ventana.
Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.alphynix.trumblr.com (editado).
Fotografías: www.comicvine.gamespot.com
Fuentes:
- Czaplewksi, NJ; Cartelle, C. 1998. Murciélagos del Pleistoceno de depósitos de cuevas en Bahía, Brasil. Journal of Mammalogy (1998), 79: 784 - 803.
- Cartelle, C. 1995. Una fauna local de mamíferos pleistocênicos da Toca da Boa Vista (Campo Formoso, BA).
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