lunes, 3 de octubre de 2016

Un ala preservada en ámbar.

Las Enantiornithes son un grupo de aves extintas, se caracterizan por su pico provisto de dientes y por tener garras en sus alas. Evolutivamente podemos considerarlas un paso intermedio entre las aves más primitivas (archaeornithes) y las aves actuales (neornithes).

 

Hasta ahora todo lo que sabíamos sobre las aves primitivas era gracias a los fósiles. En los mejores casos esqueletos completos incrustados en lajas de piedra y excepcionalmente fragmentos de pluma o plumas completas conservadas en ámbar.

En Myanmar, Birmania, se han descubierto dos alas completas de enantiornithes conservadas en ámbar con 100 millones de años de antigüedad. Encontrar restos de vertebrados en ámbar es sumamente raro, dichos "fósiles" no abundan y sus descubrimientos suscitan gran interés en la comunidad científica. Encontrar dos alas de aves primitivas suscita muchas preguntas y generará respuesta a muchos interrogantes. 

Alas fosilizadas en ámbar y escaner realizado a una de ellas.

Cuestiones como el color del plumaje obtienen una respuesta inmediata, ya que el ámbar conserva la pigmentación en buen estado, sabemos también por los análisis en rayos X, que las alas pertenecen a dos individuos jóvenes de la misma especie. 

Ave Enantiornithes junto a pieza de ámbar.
Quizás estaban a punto de abandonar el nido y en sus intentos de vuelo quedaron adheridos a la pegajosa resina, o puede que la sustancia cayera cerca del nido impactando en las pequeñas aves. Sea como fuere el tesoro guardado en ámbar abre muchas puertas a los científicos y seguramente tengamos que editar esta entrada o crear una nueva con la información que se aporte con los estudios que va a generar el fósil.

La paleontología nunca deja de sorprendernos y estaremos atentos para traer toda la información sobre este descubrimiento.

Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: aumala (2001), www.2.bp.blogspot.com, www.deviantart.com.
Fotografías: Revista Nature.
Fuentes:
- Revista Nature.
- National Geographic.

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viernes, 23 de septiembre de 2016

El color del Psittacosaurus ya no es un invento.

En Made in Pangea no nos gusta abusar del adjetivo "excepcional" o "único", pero lo cierto es que la ciencia no nos lo pone fácil en los últimos años. Muchos de los descubrimientos que recogemos en el blog superan las expectativas de los paleontólogos y pueden considerarse sueños hechos realidad. Es lo que sucede con un fósil de Psittacosaurus descubierto en China.

Cabeza de Psittacosaurus, vista frente.
El Psittacosaurus es un dinosaurio herbívoro que vivió en Asia durante el Cretácico. Los sucesivos fósiles han aportado nuevas pruebas sobre este animal. Por ejemplo, sabemos que ingería piedras pequeñas para ayudar en la digestión de los alimentos, y últimamente se han descubierto filamentos en la cola como púas de puercoespín. Aunque no tiene grandes cuernos está emparentado con el triceratops.

Lo que no se había encontrado hasta ahora, ni se esperaba encontrar, era un fósil de Psittacosaurus que conservara la piel y patrones de melanina y ayudara a determinar los colores del dinosaurio. El fósil es tan alucinante que un órgano como la cloaca queda claramente identificado en el espécimen.

Fósil de Psittacosaurus con piel y melanina.

Hay que reconocer también, que el trabajo del paleoartista Bob Nicholls, es muy bueno. Y ayuda a imaginar cómo pudo ser este animal en vida.

El tipo de pigmentación descubierta y como se distribuye por el cuerpo determina según los expertos que el Psittacosaurus era un animal que usaba un camuflaje apropiado para desenvolverse en áreas boscosas. Es muy probable por tanto, que fuera un dinosaurio con el bosque como hábitat.

Reconstrucción basada en el fósil.

Desde ahora los paleoartistas ven acortada su imaginación y deberán ceñirse al "nuevo" fósil y a la nueva imagen del Psittacosaurus. Al menos hasta que nuevos descubrimientos aporten más información sobre estas enigmáticas criaturas.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.deviantart.com
Fotografías: The Guardian.
Fuentes:
- The Guardian.
- Vinther, J 2015 Fossil melanosomes or bacteria? A wealth of findings favours melanosomes.


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martes, 13 de septiembre de 2016

Mawsonia y la historia del celacanto.

Nadie abordo esperaba ese 22 de diciembre de 1938, que una criatura que se creía extinta ocupara un espacio en la cubierta del barco. Un celacanto, un pez extinguido hace 65 millones de años, había sido capturado en las aguas de Sudáfrica. El ejemplar medía 1,5 metros y pesaba 50 kilos y era el único ejemplar conocido del grupo de los celacantos vivo.

Fotografía del primer celacanto.
Era una noticia impactante para la comunidad científica pues una especie que se creía extinta vivía en los mares del sur de África. Pero las sorpresas no habían terminado, ya que en el año 1998 una nueva especie fue descubierta con vida en las islas Célebes, a casi 10.000 kilómetros de los ejemplares conocidos anteriormente.

De esta manera no era una, sino dos, las especies de celacanto en nuestros mares: Latimeria chalumnae (especie Africana) y Latimeria menadoensis (especie Indonesia).

Los celacantos son animales muy peculiares hoy en día, no sólo porque son "fósiles vivientes", además representan un modo de transición del medio acuático al medio terrestre. Sus extremidades tienen unas características que evolutivamente van encaminadas hacía un dominio del desplazamiento por tierra firme, algo que sólo podemos ver en los celacantos y en los peces pulmonados.

a) Mawsonia, b) L. chalumnae, c) L. menadoensis

Además de esta peculiaridad los celacantos sorprenden por su variedad, incluyendo especies de un gran tamaño. El Mawsonia por ejemplo, es una de las especies más grandes alcanzando los 6 metros de longitud y un peso aproximado de 600 kilogramos.
Habitaba los aguas saladas de América del sur y África, y era presa habitual del Spinosaurus, un gran dinosaurio africano adaptado al medio acuático.

No sabemos que otras sorpresas nos depararán los profundos y misteriosos océanos, pero es posible que prehistóricas criaturas guarden los abismos más inaccesibles y oscuros. Será cuestión de tiempo y paciencia desvelar esos secretos.


Autor: Germán Zanza López.
Fotografía: www.taringa.net.
Fuentes:
- History of the Coelacanth Fishes by Peter Forey.
- Discovering Fossil Fishes by John Maisey and John G. Maisey.
- Fishes of the World by Joseph S. Nelson.


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viernes, 9 de septiembre de 2016

Basilosaurus: La serpiente gigante.

Durante los primeros años del siglo XIX en Luisiana se hicieron muy populares unos huesos gigantes fosilizados. Pertenecían a una criatura prehistórica, pero eso no importó a muchos de los lugareños que utilizaban dichos huesos como muebles improvisados.

Algunos de esos fósiles se enviaron a un importante anatomista que estudió y bautizó al animal. Pensó que se trataba de un enorme reptil marino y lo denominó Basilosaurus, que en griego antiguo significa "reptil rey".

Ilustración del esqueleto de la "serpiente gigante".
La abundancia de fósiles gigantes era de sobra conocida y Albert Koch vio la oportunidad de hacer negocio. Recuperó en Alabama diversos huesos con los que formó un esqueleto de casi 40 metros que estuvo expuesto en Nueva York y más tarde en Europa.
Pero la criatura no fue presentada como el esqueleto completo de un Basilosaurus, sino como el auténtico esqueleto de una serpiente marina gigante a la que llamó: Hydrarchos sillimani.
Posteriormente se demostró que los huesos eran en realidad de 5 animales diferentes, algunos incluso ni siquiera eran de Basilosaurus. Por desgracia dicho esqueleto no ha llegado hasta nuestros días ya que se destruyó en el gran incendio de Chicago.

Por aquel entonces Richard Owen ya había observado varios errores, entre ellos que los fósiles no eran de un reptil, sino de un mamífero marino similar a una ballena. Y aunque lo intentó, le fue imposible cambiar el nombre del animal, ya que predomina la referencia más antigua. Así pues, el "reptil rey" era en realidad un mamífero.

Esqueleto de Basilosaurus comparado con figura humana.

Hoy en día sabemos que el Basilosaurus vivió hace 45 millones de años y que se extinguió a comienzos del Oligoceno posiblemente debido a un cambio climático. Es el primer gran cetáceo en aparecer en el registro fósil y se caracteriza por tener un cuerpo muy delgado y alargado, y dos patas traseras diminutas. Esas dos pequeñas extremidades pudieron tener una función en la cópula, aunque aún es una teoría sin confirmar.


Al frecuentar zonas costeras y aguas someras, y al estar muy extendido por el mundo, sus fósiles son muy conocidos y abundantes. Se encuentran en América, África y Oriente Medio.

La criptozoología ha propuesto al Basilosaurus como candidato a la solución de varios misterios como el de Gambo, Nessie o el Ogopogo. Aunque la realidad parece indicar que por desgracia es una criatura extinta.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones:  BBC documental Caminando entre las bestias, www.hidrarchos.org, www.biologynews.net.
Fuentes:
- Owen, R. (1842). Observations on the Basilosaurus of Dr. Harlan (Zeuglodon cetoides, Owen). Geological Society of London.
- Gibbes, R. W. (1847). On the fossil genus Basilosaurus, Harlan, (Zeuglodon, Owen) with a notice of specimens from the Eocene green sand of South Carolina. Journal of the Academy of Natural Sciences of Philadelphia.
- Gingerich, P. D. (2002). Progress on the origin of whales. Geoscience News.


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martes, 12 de julio de 2016

Dinópolis.

Territorio Dinópolis es el nombre que recibe el conjunto de museos y centros de interpretación que repartidos por la provincia de Teruel muestran al visitante el mundo prehistórico y el rico patrimonio paleontológico de la provincia. 

Entrada principal Dinópolis.

Dinópolis es el epicentro del proyecto y en donde centraremos toda nuestra atención en esta entrada, pero para saber más acerca del resto de museos recomendamos visitar la página web oficial de Territorio Dinópolis.

Dinópolis no es sólo un Museo donde ver dinosaurios, es mucho más. Hay diversas instalaciones enfocadas para el público más joven, sin duda Dinópolis está hecho a medida de los niños. Pero quien busque el lado de la paleontología más serio y profesional también encontrará su hueco.
Stegosaurus.

El museo comienza el recorrido por las primeras formas de vida invertebradas con una interesante colección. Hay copias de esqueletos de varios reptiles marinos y llama la atención la tortuga gigante Archelon. En cuanto a dinosaurios se refiere sería imposible enumerar todas las especies que están expuestas en  Dinópolis, pero por dar algunos nombres podemos ver esqueletos de Tyrannosaurus rex, Stegosaurus, Chasmosaurus… etc. Aunque hay que destacar que todos los esqueletos a los que hemos hecho referencia hasta ahora son copias.

Restos fósiles de Turiasaurus.
Lo realmente importante son los restos fósiles de Dacentrurus, un pariente del Stegosaurus, y del gigantesco Turiasaurus, el mayor dinosaurio de Europa. Impresiona ver el pie ensamblado con los huesos originales de este saurópodo, e imaginarlo en manada dejando huellas de más de un metro de diámetro.

En el área de mamíferos hay también excelentes reproducciones y una colección de fósiles de mamíferos de la zona. También hay que visitar la colección de ranas del yacimiento de Libros y las aves excepcionalmente conservadas.


NO TE PUEDES PERDER:
- Fósiles de Turiasaurus.
- Colección de fósiles de Mamíferos.
- Ranas de Libros.
- Aves fósilizadas.

Ubicación:
Polígono Los Planos, S/N
44002 Teruel (ESPAÑA)
Teléfono 978617715
Página web oficial: http://www.dinopolis.com/territorio-dinopolis.html
Sugerencia: Recomendamos consultar los precios de las entradas del museo.

Autor: Germán Zanza López.
Fotografías: Germán Zanza López. 


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lunes, 11 de julio de 2016

Museo de Historia Natural de Londres.

Hay museos imprescindibles cuya visita es obligada si te gusta la paleontología. Además hay que tener en cuenta que de momento los museos nacionales en Londres son gratuitos, perfecto para economías ajustadas.
Hall principal con Dippi.

Al acceder al hall principal Dippi, un esqueleto de Diplodocus, da la bienvenida a los visitantes. Es una copia pero  tremendamente popular, por desgracia Dippi cederá su espacio a un enorme esqueleto de ballena azul en una futura reforma.

Quien visite el museo va a sentirse desbordado por la cantidad de espacios repletos de fósiles. Y aunque suene a tópico y vaya a ser una constante en esta sección del blog, es imposible enumerar todo lo importante que hay que ver dentro de él. Sin embargo, podemos dar unas pequeñas pistas que sirvan de guía.

Dos espacios están destinados a Mary Anning, se exponen muchos fósiles originales recogidos por la paleontóloga británica. No son solamente importantes por el valor paleontológico, también por su valor histórico. Grandes elasmosaurios e ictiosaurios destacan en las paredes repletas de "mosaicos" cretácicos.

Fósiles encontrados por Mary Anning.

Al museo también se puede acceder por la entrada de la Sala de la Tierra. Allí, desde el 2015, se expone un esqueleto original de Stegosaurus. Desde ese punto se inicia un recorrido con la paleontología como activo principal. Puedes perderte por los pasillos y salas e incluso sentirte "solo" ante la ausencia de visitantes.

Otro de los puntos a destacar es el espacio destinado a los dinosaurios. Porque aunque no lo parezca por lo mencionado anteriormente, además de tener varios esqueletos y fósiles repartidos por el museo, hay un área reservada para estos gigantes.

Recreación de nido de dinosaurio.
Destaca un esqueleto de Triceratops original que fue montado con huesos de varios dinosaurios de otras especies. Hoy en día se mantiene el montaje original respetando los errores lógicos de una ciencia que por aquel entonces estaba "naciendo".

No quiero extenderme más, y sólo añadiré que grandes y pequeños disfrutarán en la visita al que sin duda es uno de los mejores museos del mundo.

NO TE PUEDES PERDER:
- Esqueleto original de Stegosaurus.
- Esqueleto original de Triceratops.
- Esqueleto de Dodo.
- Fósiles recogidos por Mary Anning.

Ubicación:
Cromwell Rd, London SW7 5BD, Reino Unido
Teléfono: +44 20 7942 5000
Página web oficial: http://www.nhm.ac.uk/

Autor: Germán Zanza López.
Fotografías: Germán Zanza López. 


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lunes, 4 de julio de 2016

El cementerio de los dinosaurios con cuernos.

Determinados hábitat y las condiciones geológicas posteriores en ocasiones favorecen la formación de yacimientos ricos en fósiles de dinosaurio. Un antiguo lago, río o marisma, eran lugares idóneos para la acumulación y conservación de los huesos de dinosaurio, que posteriormente se transformarían en fósiles. Con el paso de los millones de años la orografía del terreno y el clima en el planeta cambian, y lo que antes era un medio acuático puede transformarse en un desierto o en una cumbre escarpada.

Centrosaurus cruzando un río.
En Red Deer Valley, Alberta, Canadá, los fósiles aparecen por miles en una extensión de varios campos de fútbol. Es un yacimiento desértico muy grande con un potencial sorprendente. Cuando el lugar fue descubierto por los paleontólogos y éstos comenzaron a estudiar los fósiles recogidos se percataron de un detalle interesante.

Muchos de los huesos aparecían erosionados y ningún esqueleto estaba articulado por lo que la identificación de las especies de dinosaurio a las que pertenecían los fósiles era lenta. Cuando los fósiles dieron las pistas suficientes descubrieron que todos los fragmentos y fósiles recogidos pertenecían a una única especie de dinosaurio, el Centrosaurus. Una única especie en varias hectáreas de yacimiento. ¿A que podía deberse tal acumulación de huesos?.  

Cuerno nasal de Centrosaurus junto a otros huesos fósiles.

El Centrosaurus era un dinosaurio bien conocido, un herbívoro que recordaba a un rinoceronte con un enorme cuerno en el hocico y un "abanico" similar al del triceratops. El volumen corporal se asemejaba al de un elefante pequeño y sabemos que se movía en grupo, quizás migraba sumando más miembros de manadas diferentes formando un grupo con cientos o miles de ejemplares.

Los paleontólogos, intrigados por el misterio que despertaban los fósiles de Centrosaurus, buscaron en Red Deer Valley la respuesta al enigma. Analizando la geología del yacimiento, y los fósiles de yacimientos cercanos de la misma época llevaron a varias conclusiones. En ese periodo Cretácico el clima se diferenciaba por dos claras estaciones, una de ella con lluvias torrenciales como protagonistas. Descubrieron al mismo tiempo que el yacimiento había sido un enorme río, mayor que el Amazonas en el que quizás confluyeron varios ríos en la estación lluviosa convirtiéndolo en un torrente infranqueable.

Centrosaurus arrastrados por la fuerza del agua.

Podríamos comparar este hecho con lo que sucede en África, cuando cebras y ñus se embarcan en una travesía compleja atravesando ríos caudalosos plagados de cocodrilos. Los científicos suponen que las circunstancias para los Centrosaurus fueron especialmente complejas en esa situación y un gran grupo fue víctima del torrente. La corriente los arrastró, los ahogó y derivó hacia una zona de aguas tranquilas, donde los cadáveres se acumularon y corrompieron dejando sus huesos como testimonio de la tragedia. 


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones:  www.davidsamateurpalaeo.blogspot.com
Fotografías: www.evanslab.wordpress.com
Fuentes:
- Documental Paleomundo. Cuernos y manadas.
- Larson, D. W., N. R. Longrich, D. C. Evans, M. J. Ryan. (In press). A new species of Neurankylus from the Milk River Formation (Cretaceous: Santonian) and a revision of N. eximius. Gafney Turtle Symposium Volume. Spring-Vrlag Press.


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