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sábado, 17 de febrero de 2018

El vampiro de Drácula.

Antes de que mi interés por la paleontología surgiera, mi pasión eran los animales actuales. Ojeaba maravillado cada una de las especies que, dibujadas con realismo, poblaban los libros que coleccionaba. Con 5 o 6 años, recuerdo que quedé asombrado ante una de las ilustraciones: Un vampiro posado sobre una res, lamía la sangre que brotaba de una herida. Por aquel entonces los vampiros eran, para mi joven mente, criaturas fantásticas protagonistas de películas de terror. 

Izq. Vampiro gigante;  Dcha. Vampiro común.

Pasaron algunos años y con mi creciente interés por la paleontología la figura del vampiro volvió a sorprenderme. Descubiertos en Brasil, Venezuela y Argentina, los vampiros gigantes (Desmodus draculae) eran un 30% mayores que los vampiros comunes actuales. Algunos de los huesos fueron datados con una antigüedad de entre 2,5 millones de años y 10.000 años. Pero lo más sorprendente es que algunos especímenes descubiertos en Argentina apenas tenían 300 años de antigüedad.

Deidad Azteca, Camazotz.
Es muy posible que los vampiros gigantes motivaran la imagen de Camazotz, una deidad Azteca con forma de murciélago vampiro. Y tampoco tenemos que descartar la posibilidad de que hoy en día aún existan pequeñas poblaciones de estos hematófagos en la profundidad de la selva. Aunque por el momento la ciencia describe al Desmodus draculae como una especie extinta.


Si el lector no se ha dado cuenta, Desmodus draculae, significa algo así como: El vampiro de Drácula, en claro homenaje al personaje literario de la obra "Drácula" de Bram Stoker. Aunque dudo que el ajo o un crucifijo, nos mantuvieran a salvo del mortal e inadvertido lametazo. Pues la saliva del vampiro posee un anestésico que adormece la piel, evitando que nos despertemos cuando sus afilados incisivos penetran en nuestra carne. Después, un anticoagulante es el encargado de evitar que la herida cicatrice mientras el ladrón de sangre se sacia.

Es de suponer que el vampiro gigante estaba también provisto de estos mecanismos para robar la sangre de sus víctimas. Ahora extinto, solo puebla los museos y las pesadillas, pero por si acaso será mejor cerrar la ventana. 


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.alphynix.trumblr.com (editado).
Fotografías: www.comicvine.gamespot.com
Fuentes:
- Czaplewksi, NJ; Cartelle, C. 1998. Murciélagos del Pleistoceno de depósitos de cuevas en Bahía, Brasil. Journal of Mammalogy (1998), 79: 784 - 803.
- Cartelle, C. 1995. Una fauna local de mamíferos pleistocênicos da Toca da Boa Vista (Campo Formoso, BA).


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sábado, 8 de julio de 2017

Un cocodrilo terrestre con una sonrisa letal.

Hace 112 millones de años, un grupo de "cocodrilos" se adaptaron a la vida terrestre, sus extremidades se alargaron y se situaron más verticales respecto al tronco. Esto les permitió ser más ágiles y veloces en tierra firme, y cazar de forma más eficiente a sus presas, aunque no todos eran carnívoros.

Los descubridores, junto a mandíbulas de Razanandrongobe.

Si algo tiene de curioso este suborden de reptiles denominados notosuchia, es que presenta formas herbívoras, omnívoras y carnívoras. Cubriendo varios nichos ecológicos y adaptándose de forma asombrosa a sus entornos.

Pero la ciencia ahora tiene que corregir algunos aspectos de los notosuchia al realizar un nuevo descubrimiento. Hay que desplazar hasta el Jurásico la aparición de estos "cocodrilos terrestres", ya que el Razanandrongobe vivió en el Jurásico hace 160 millones de años. Además supera en tamaño al Barinasuchus de 6 metros de longitud, el notosuchido más grande conocido, y es que Razanandrongobe era un peso pesado de 8 metros de longitud.

Recreación de Razanandrongobe.
Por si fuera poco, su mandíbula estaba llena de enormes dientes. Los científicos que lo han descrito comparan su dentadura con la del Tyrannosaurus rex, y es cierto que hay semejanzas entre ambos animales. Son a fin de cuentas dientes muy robustos y poderosos, poseedores de una mordida mortal y potente. Era sin lugar a dudas el megadepredador de su ecosistema. 

Ojalá Madagascar, lugar donde se ha descubierto el fósil, aporte nuevos restos que completen el puzzle de este magnífico animal. Aunque sabemos lo suficiente para temer a esta "boca con dientes". Escapar a su paso veloz sería difícil, pero aún sería más complicado sobrevivir a su mordisco letal.  Y es que uno al ver el fósil solo puede alegrarse de vivir 160 millones de años después de su existencia y maravillarse ante tan fascinante depredador.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: Fabbio Manucci.
Fotografías: www.cdn.sci-news.com
Fuentes:
- Sakalavae, a gigantic mesoeucrocodylian from the Middle Jurassic of Madagascar is the oldest known notosuchian. Autores: Cristiano Dal Sasso, Giovanni Pasini, Guillaume Fleury, Simone Maganuco. 
- www.elpais.com


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sábado, 17 de junio de 2017

Un pavo gigante descubierto en Australia.

Australia es un continente convertido en laboratorio. Desde que se separó de Pangea, Australia ha trazado un camino evolutivo diferente al resto de los continentes. Su fauna ahora está amenazada por las especies invasivas que el hombre ha introducido, y por la transformación del paisaje adaptado también a la comodidad humana.

Algunas de esas especies se encuentran en riesgo de extinción, y otras buscan ser clonadas para traerlas de nuevo a la vida tras su desaparición, como el caso del Tylacino.
Pero la extinción siempre ha estado presente en la historia y Australia sin humanos también sufrió su azote cruel.

Ahora un equipo de científicos de la Universidad de Flinders, trae información muy interesante e inédita sobre un grupo determinado de aves que pobló Australia durante el Pleistoceno entre hace 1,6 millones de años y 10.000 años. Se trata de 5  grandes pájaros megápodos extintos, parientes de los pavos modernos, entre ellos destaca uno que era tan alto como un canguro gris. 

a) Progura gallinacea. b) Alectura lathami. Junto a humano y canguro gris.

Las 5 especies están relacionadas con las variedades Malleefowl y Brush, que actualmente viven en el continente. Los tamaños de las 5 especies varían y van de los 3 kilos en el ave más pequeña hasta los 8 kilos de peso del Progura gallinacea. Cualquiera de estos extintos pavos era mayor que un Malleefowl actual, que tiene un peso de 2 kilos aproximadamente.

Estos pájaros compartieron ecosistema con los Diprotodon, los leones marsupiales y los canguros gigantes, de los que ya hablamos en el blog (pincha aquí).
Lo que llama la atención es que Progura gallinacea, pese a tu tamaño, muestra huesos largos y fuertes que demuestran que podían volar. A la izquierda, comparación del hueso del ala de Alectura lathami actual y mucho mayor el de Latagallina naracoortensis, uno de los grandes pavos descubiertos junto a Progura.

Las aves son escurridizas, paleontológicamente hablando, y sus restos no fáciles de encontrar, en Australia esa ausencia es si cabe mayor, y este descubrimiento ayuda a cubrir pequeños huecos en su prehistoria que ayuden a los paleontólogos a comprender mejor como fue la evolución en este peculiar continente.

Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.es.123rf.com, www.hbw.com.
Fotografías: www.quo.es
Fuentes:
- www.rsos.royalsocietypublishing.org
- www.quo.es
- www.telegraph.co.uk


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jueves, 15 de junio de 2017

El Yeti de hace 1 millón de años.

Recreación de mandíbula en la nieve.
En 1902 fue descubierto el gorila de montaña (gorilla beringei), podemos imaginar a Robert von Beringe abriéndose paso junto a su grupo de exploradores por las selvas del Congo, machete en mano, cortando la maleza como quien desgarra un manto temporal que nos separa de un mundo por descubrir.  Y al final de ese camino, un animal increíble, el gorila de montaña. 

Aquella criatura cautivó a una comunidad científica ávida de conocimiento, y es que los grandes simios siempre nos han llamado la atención. Es como estar cara a cara con nuestros primitivos antepasados y en cierta medida es así, pues tan sólo hace 7 millones de años compartíamos antepasados con los chimpancés.

Así que es lógico que cautivados por los grandes simios surjan las leyendas, y el bigfoot, el yowie o el yeti pueblen con su fantasía nuestro bestiario popular. Y aunque su existencia no cuenta con el crédito científico en el pasado si hubo una criatura que pudo inspirar la leyenda.

A y B, mandíbulas de Gigantopithecus.
En 1935, Ralph von koenigwald descubrió los primeros restos de Gigantopithecus. Enseguida reconoció que se trataba de un primate gigante, pero sus investigaciones se vieron interrumpidas al ser capturado como prisionero durante la Segunda Guerra Mundial. 

Estudios posteriores confirman que fue el primate más grande conocido hasta la fecha, vivió hace 1 millón de años y se extinguió hace 100.000. En un principio se sugirió que podía tener una alimentación similar a la del oso panda, basada en el bambú, pero estudios recientes lo descartan. Se cree que su dieta era similar a la del orangután, con una dieta vegetariana generalista y en ningún caso fue carnívoro, como también llegó a proponerse.

 

Pero la pregunta es evidente, ¿Por qué se extinguió el Gigantopithecus?
Lo más probable es que se debiera a un cambio climático. Hace 100.000 años comienza la glaciación de Würm, y junto con ella disminuyó notablemente la extensión de bosques a favor de la sabana, reduciéndose por tanto su hábitat y la disponibilidad de su fuente de alimento principal. Esto, junto a la competencia con otras especies mejor adaptadas provocó la extinción del animal. Aunque quién sabe, hay quien piensa que algunos Gigantopithecus siguen vivos, solo que ahora los llamamos Yeti.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.nutcrackerman.com
Fotografías: www.dinosaurhome.com
Fuentes:
- National Geographic en Español. 7 de enero de 2016.
- Ciochon, Russel L., John Olsen, and Jamie James, 1990. Other Origins: The search for the Giant Ape in Human Prehistory.

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lunes, 10 de octubre de 2016

La mayor huella de dinosaurio carnívoro.

Tembló la tierra bajo sus pies y con paso sigiloso acechó a sus presas cerca de los abrevaderos. Allí, en los humedales blandos, quedaron impresas sus tridáctilas huellas. No abundan las icnitas gigantes de los mega depredadores de aquellos tiempos y su rastro, nunca mejor dicho, es esquivo.
Huella descubierta en Bolivia.
 
Algunas de esas huellas enormes han sido atribuidas al Tyrannosaurus rex, tanto por tamaño como por antigüedad. Sin embargo una nueva huella descubierta en Bolivia pone sobre el mapa Cretácico a un nuevo "titán" de 80 millones de años de antigüedad. Vivió antes que el Tyrannosaurus rex y era mayor que éste. Poco más sabemos del dinosaurio que puso el pie sobre el barro ahora hecho piedra, ya que es imposible asignar la huella a un dinosaurio en concreto, pero su longitud se estima en 15 metros aproximadamente.

En 2007 se encontró una huella en la Formación Hell Creek de Montana con la asombrosa longitud de 72 cm. Sin embargo una huella mayor había sido encontrada anteriormente en Nuevo México, con 83 cm, esta huella era hasta ahora la más grande encontrada en el mundo. Ambas eran del período Cretácico y se piensa que podrían ser de Tyrannosaurus rex.

Izq. Huella de Montana; dcha. Huella de Nuevo México.
Las dos huellas empequeñecen ante la icnita de Sucre en Bolivia, con una longitud de 120 cm asombró a sus descubridores y a cualquiera que medite sobre el tamaño de tan coloso carnívoro.  

Tamaño calculado para el dinosaurio de Sucre.
 
No hay duda de que hace 80 millones de años un "titán" pisó el barro de Sucre, la cuestión es si sus huesos estarán también sepultados esperando ser descubiertos. 



Autor: Germán Zanza López.
Fotografías: BBC, www.upsocl.com, www.keyword-suggestions.com.
Fuentes: 
- Diario "El País".
- Diario "El Mundo".
- Cadena BBC.


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martes, 13 de septiembre de 2016

Mawsonia y la historia del celacanto.

Nadie abordo esperaba ese 22 de diciembre de 1938, que una criatura que se creía extinta ocupara un espacio en la cubierta del barco. Un celacanto, un pez extinguido hace 65 millones de años, había sido capturado en las aguas de Sudáfrica. El ejemplar medía 1,5 metros y pesaba 50 kilos y era el único ejemplar conocido del grupo de los celacantos vivo.

Fotografía del primer celacanto.
Era una noticia impactante para la comunidad científica pues una especie que se creía extinta vivía en los mares del sur de África. Pero las sorpresas no habían terminado, ya que en el año 1998 una nueva especie fue descubierta con vida en las islas Célebes, a casi 10.000 kilómetros de los ejemplares conocidos anteriormente.

De esta manera no era una, sino dos, las especies de celacanto en nuestros mares: Latimeria chalumnae (especie Africana) y Latimeria menadoensis (especie Indonesia).

Los celacantos son animales muy peculiares hoy en día, no sólo porque son "fósiles vivientes", además representan un modo de transición del medio acuático al medio terrestre. Sus extremidades tienen unas características que evolutivamente van encaminadas hacía un dominio del desplazamiento por tierra firme, algo que sólo podemos ver en los celacantos y en los peces pulmonados.

a) Mawsonia, b) L. chalumnae, c) L. menadoensis

Además de esta peculiaridad los celacantos sorprenden por su variedad, incluyendo especies de un gran tamaño. El Mawsonia por ejemplo, es una de las especies más grandes alcanzando los 6 metros de longitud y un peso aproximado de 600 kilogramos.
Habitaba los aguas saladas de América del sur y África, y era presa habitual del Spinosaurus, un gran dinosaurio africano adaptado al medio acuático.

No sabemos que otras sorpresas nos depararán los profundos y misteriosos océanos, pero es posible que prehistóricas criaturas guarden los abismos más inaccesibles y oscuros. Será cuestión de tiempo y paciencia desvelar esos secretos.


Autor: Germán Zanza López.
Fotografía: www.taringa.net.
Fuentes:
- History of the Coelacanth Fishes by Peter Forey.
- Discovering Fossil Fishes by John Maisey and John G. Maisey.
- Fishes of the World by Joseph S. Nelson.


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viernes, 9 de septiembre de 2016

Basilosaurus: La serpiente gigante.

Durante los primeros años del siglo XIX en Luisiana se hicieron muy populares unos huesos gigantes fosilizados. Pertenecían a una criatura prehistórica, pero eso no importó a muchos de los lugareños que utilizaban dichos huesos como muebles improvisados.

Algunos de esos fósiles se enviaron a un importante anatomista que estudió y bautizó al animal. Pensó que se trataba de un enorme reptil marino y lo denominó Basilosaurus, que en griego antiguo significa "reptil rey".

Ilustración del esqueleto de la "serpiente gigante".
La abundancia de fósiles gigantes era de sobra conocida y Albert Koch vio la oportunidad de hacer negocio. Recuperó en Alabama diversos huesos con los que formó un esqueleto de casi 40 metros que estuvo expuesto en Nueva York y más tarde en Europa.
Pero la criatura no fue presentada como el esqueleto completo de un Basilosaurus, sino como el auténtico esqueleto de una serpiente marina gigante a la que llamó: Hydrarchos sillimani.
Posteriormente se demostró que los huesos eran en realidad de 5 animales diferentes, algunos incluso ni siquiera eran de Basilosaurus. Por desgracia dicho esqueleto no ha llegado hasta nuestros días ya que se destruyó en el gran incendio de Chicago.

Por aquel entonces Richard Owen ya había observado varios errores, entre ellos que los fósiles no eran de un reptil, sino de un mamífero marino similar a una ballena. Y aunque lo intentó, le fue imposible cambiar el nombre del animal, ya que predomina la referencia más antigua. Así pues, el "reptil rey" era en realidad un mamífero.

Esqueleto de Basilosaurus comparado con figura humana.

Hoy en día sabemos que el Basilosaurus vivió hace 45 millones de años y que se extinguió a comienzos del Oligoceno posiblemente debido a un cambio climático. Es el primer gran cetáceo en aparecer en el registro fósil y se caracteriza por tener un cuerpo muy delgado y alargado, y dos patas traseras diminutas. Esas dos pequeñas extremidades pudieron tener una función en la cópula, aunque aún es una teoría sin confirmar.


Al frecuentar zonas costeras y aguas someras, y al estar muy extendido por el mundo, sus fósiles son muy conocidos y abundantes. Se encuentran en América, África y Oriente Medio.

La criptozoología ha propuesto al Basilosaurus como candidato a la solución de varios misterios como el de Gambo, Nessie o el Ogopogo. Aunque la realidad parece indicar que por desgracia es una criatura extinta.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones:  BBC documental Caminando entre las bestias, www.hidrarchos.org, www.biologynews.net.
Fuentes:
- Owen, R. (1842). Observations on the Basilosaurus of Dr. Harlan (Zeuglodon cetoides, Owen). Geological Society of London.
- Gibbes, R. W. (1847). On the fossil genus Basilosaurus, Harlan, (Zeuglodon, Owen) with a notice of specimens from the Eocene green sand of South Carolina. Journal of the Academy of Natural Sciences of Philadelphia.
- Gingerich, P. D. (2002). Progress on the origin of whales. Geoscience News.


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domingo, 12 de junio de 2016

El dinosaurio de las "manos terribles".

En ocasiones se descubre una nueva especie de dinosaurio mediante un reducido conjunto de huesos. Esos huesos pueden ser suficientes para crear una imagen general del animal, o por el contrario pueden servir únicamente para dejar abiertos infinitos interrogantes. La historia del Deinocheirus "manos terribles", era uno de esos casos rodeado de interrogantes. 
Mano de Deinocheirus.
En 1965 las arenas del desierto de Gobi regalaron a los científicos un misterio, los huesos fósiles de un enorme dinosaurio: Unas pocas vértebras y lo que parecían ser dos brazos casi completos. Los científicos polacos a cargo de la expedición quedaron sorprendidos al ver la dimensión que alcanzaban dichos brazos.

Una vez trasladados los fósiles al museo, restaurados y ensamblados, cada brazo alcanzó la longitud de 2,4 metros. Las garras enormes y curvas daban un aspecto feroz al dinosaurio que los poseyó, pero salvo el enorme tamaño y su posible dieta carnívora, nada más se sabía de ese enigmático animal extinto.

Durante décadas el debate estuvo abierto y sin consenso se intentó buscar el hueco donde encajar al Deinocheirus. Por suerte en 2009 una nueva expedición al Gobi trajo consigo dos nuevos esqueletos de Deinochirus, esta vez mucho más completos. Uno de dichos esqueletos incluía un cráneo. Por fin el enigma era resuelto y el "manos terribles" obtenía su forma.

Su cráneo sorprendió a todos, tenía un hocico en forma de "pico de pato"; la columna vertebral formaba una giba y su cuerpo era robusto. Se imaginó al Deinocheirus como un enorme carnívoro, también como un herbívoro similar al Gallimimus, y su dieta también fue una sorpresa. Abundantes gastrolitos, piedras ingeridas para ayudar en la digestión, fueron encontradas en la zona del estómago. 

Junto a estos gastrolitos había vértebras de peces, lo que indicaba que el Deinocheirus había comido peces la última vez que se alimentó. Los paleontólogos no descartan que también comiera vegetales, intuyen que pudo tener primitivas y finas plumas cubriendo su cuerpo, pero su aspecto final y sus costumbres seguirán siendo un misterio.
 
Recreación de la apariencia del Deinocheirus.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.pinterest.com
Fotografías: www.wikipedia.org
Fuentes: 
- Revista Nature. "Resolving the long-standing enigmas of a giant ornithomimosaur Deinocheirus mirificus. Lee, Y. N., Barsbold, R., Currie, P. J., Kobayashi, Y., Lee, H. J., Godefroit (2014).
- Osmólska, H. y E. Roniewicz. (1970). Deinocheiridae, a new family of theropod dinosaurs. Palaeontologia Polonica (21): 5–19.
- Kobayashi, Y., & Barsbold, R. (2006). Ornithomimids from the Nemegt Formation of Mongolia. Journal-paleontological society of Korea. 22 (1), 195.

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lunes, 9 de mayo de 2016

La lucha por ser el cocodrilo más grande.

¿Cuál fue el mayor cocodrilo prehistórico?

Dependiendo de a quien realicemos la pregunta, la respuesta cambia. Por desgracia los fósiles de los cocodrilos gigantes prehistóricos no aparecen completos y tan sólo partes aisladas del esqueleto y fragmentos forman el puzzle de la discordia.

De lo que estamos seguros de momento, es que tres especies rivalizan por el primer puesto en este peculiar ranking.


DEINOSUCHUS
Deinosuchus junto a tirannosaurido.
Vivió hace 75 millones de años a finales del período Cretácico. Hay que señalar que en realidad no es un cocodrilo, siendo pariente de los aligátores americanos.
Su boca es ancha y robusta, lo que permitía a esta especie girar sobre si misma para desmembrar la carne de sus presas como hacen los cocodrilos actuales. Abajo: Video giro de la muerte.

Por sus características los paleontólogos suponen que se alimentó de animales terrestres, dinosaurios, a los que acechaba desde el agua. Fósiles de algunos dinosaurios herbívoros muestran marcas de dientes de Deinosuchus, manifestando así la prueba definitiva sobre su dieta. En cuanto al tamaño, oscila entre los 10-12 metros.


PURUSSAURUS
Mandíbulas fuertes, robustas, planas y anchas. Era un pariente de los caimanes aunque vivió hace 13 millones de años durante el Mioceno. De los tres candidatos, es el único que no vio dinosaurio alguno, y tampoco pudo alimentarse de ellos. Su dieta incluía peces, tortugas y mamíferos que compartían su hábitat.

Ilustración de Purussaurus.
Al igual que el Deinosuchus, Purussaurus también podía rotar sobre sí mismo para ejercer fuerza y trocear a su presa. Poder realizar el "giro de la muerte" convertía a estos enormes cocodrilos en depredadores letales. Su longitud se estima en 11-12 metros.



SARCOSUCHUS
De este cocodrilo tan sólo se habían encontrado placas dérmicas y dientes de gran tamaño. Por suerte, Paul Sereno, descubrió un cráneo completo que arrojó luz sobre esta criatura. Sabemos que vivió hace 110 millones de años, al comienzo del período Cretácico.
Reconstrucción Sarcosuchus.

El morro es alargado y estrecho, en su extremo las fosas nasales sobresalen abultadamente al igual que sus cuencas oculares, situadas en el centro del cráneo y elevadas. Estas dos adaptaciones permitían al Sarcosuchus acechar a presas terrestres tanto con la vista como con el olfato sin exponer su cabeza al completo.

Su alimentación se debió de componer de peces y animales terrestres de pequeño y mediano tamaño. Sobre su tamaño todo son conjeturas y se estima que su longitud rondaba los 11-12 metros de longitud.


En la imagen de abajo se muestran los cráneos de las tres especies junto al cráneo de un cocodrilo marino actual y un cráneo humano.
De izq. a dcha. Purussaurus, Deinosuchus y Sarcosuchus.
 
Como vemos ningún dato es concluyente y lo único obvio es que cualquier cocodrilo actual empequeñece ante estos gigantes. Hay que tener en cuenta que los datos que se aportan en esta entrada acerca la longitud son estimaciones realizadas por los científicos. Si bien tienen en cuenta parámetros biomecánicos, son meras aproximaciones y no evidencias científicas.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: natgeo.dk
Fuentes: 
-  Blanco, R. E.; Jones, W. W.; Villamil, J. N. (16 de abril de 2014). «The 'death roll' of giant fossil crocodyliforms (Crocodylomorpha: Neosuchia): Allometric and skull strength analysis».
- Documental "supercroc" National Geographic.
- Documental "paleoworld", Discovery Channel.
-  Schwimmer, David R. (2002). «A Genealogy of Deinosuchus». King of the Crocodylians: The Paleobiology of Deinosuchus.


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martes, 22 de marzo de 2016

El titán sin nombre de Chubut.

En Made in Pangea no encontrarás las últimas noticias sobre paleontología, nos gusta dejarlas madurar y que las investigaciones progresen desvelando el mayor número de misterios posibles y dando el mayor número de respuestas.

En Mayo de 2014 se descubrió en Chubut, Argentina, un enorme esqueleto de dinosaurio de cuello largo (saurópodo). A simple vista la comunidad científica sabía que estaban ante un "titán", pero muchas preguntas rondaban el ambiente. 

Titán en el Museo de New York.
Cabía la posibilidad de que los huesos pertenecieran a otro dinosaurio gigante argentino llamado Argentinosaurus, un coloso que ostentaba indiscutiblemente el record de tamaño hasta ese momento.

El Argentinosaurus también era un dinosaurio de cuello largo del que se han recuperado huesos aislados, por lo que no se tiene una imagen completa y tanto su tamaño como su peso son aproximados. Se calcula que podría tener un peso de entre 60 y 80 toneladas; y una longitud de entre 30 y 40 metros. Como puede verse el margen de error es muy amplio, y aunque es indiscutible que el tamaño de Argentinosaurus es sobresaliente, el tamaño exacto es imposible de saber con el registro fósil actual.

Sin embargo el nuevo esqueleto de titanosaurio, que aún carece de nombre, sí contiene el suficiente número de huesos como para hacernos una idea de su tamaño y sabemos que rondaba las 75 toneladas de peso y los 40 metros de longitud. Unas cifras que rivalizan seriamente con las del Argentinosaurus.

Fémur del titanosaurio junto a un paleontólogo.

El tamaño de este titanosaurio sin nombre es tan sorprendente que agudizó el ingenio de los responsables del Museo de Historia Natural de Nueva York. Tuvieron que sacar el cuello del dinosaurio por la puerta que da acceso a la sala de exposición ya que no había otra forma de alojar el esqueleto dentro del museo.


Argentina durante el Cretácico dio origen a enormes dinosaurios. Ahora sabemos que en ese período además del Argentinosaurus, otro dinosaurio de cuello largo habitó en Argentina y grandes depredadores como el Giganotosaurio aparecieron en escena, posiblemente como cazadores de esas grandes bestias. En la imagen de arriba a la derecha, representado en azul, titanosaurio descubierto.

4 años lleva este titanosaurio sin nombre luchando por ostentar el record del dinosaurio más grande de la historia y parece que a punto está de conseguirlo. Esperaremos a ver si el Argentinosaurus y sus huesos tienen la última palabra. De momento, como es norma en la paleontología y en este blog, toca esperar.

Posible aspecto del titanosaurio.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.pinterest.com
Fotografías: www.omicrono.com, www.youtube.com
Fuentes: 
- BBC News.
- Diario La Nación.
- Diario La Gaceta.
- Diario El País.