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viernes, 3 de abril de 2020

"El precursor de los aviadores"

NOTA DEL AUTOR: El artículo ha sido transcrito íntegramente de la revista "Alrededor del Mundo", con las consecuentes errores científicos, ortográficos o gramaticales.

Madrid 27 de Septiembre de 1920.
Número 1.110

EL PRECURSOR DE LOS AVIADORES.
El padre de todas las aves.


Si el estegosauro hubiese vivido hasta la aparición del hombre en la tierra, habría sido uno de los monstruos más temidos.

Hace cosa de un millón de años, durante el período llamado Jurásico, cuando la tierra era un inmenso pantano, la Naturaleza hacía fantásticas pruebas creando verdaderos monstruos animales. Era la época de los deicosaurios, gigantescos reptiles, de formas de pescadilla, dadas por la madre naturaleza en un momento de indigestión creadora, después de una cena pesada y pantegruélica.

Entro todos estos monstruos, ninguno tan interesante para el hombre de ciencia como el estegosauro.
Medían estos animales de cinco a ocho metros desde la cruz al sacro de donde partía una cola de iguales dimensiones; el cuello y la cabeza medían de dos a tres y medio metros. El tamaño más corriente era de unos diez metros desde su cabeza hasta la extremidad de la cola. Las patas anteriores eran sumamente cortas y las traseras tres veces más largas.
No es, sin embargo, su tamaño lo que más ha llamado la atención de los naturalistas, sino las aletas que en doble fila salen de su dorso desde la cabeza hasta la mitad de la cola.
Durante cerca de medio siglo los paleontólogos del mundo han tratado de explicar el uso de las grandes aletas, y después de varios estudios han sacado su consecuencia, gracias a un esqueleto casi completo del estegosauro.



Por éste se ha visto que este animal es el precursor del aeroplano; es más, el padre de todas las aves.
Gracias a que el esqueleto hallado estaba todo unido, se ha visto exactamente la forma del monstruo y se ha podido sacar consecuencias muy curiosas. Las aletas misteriosas no estaban unidas a la espina dorsal, ni eran de hueso, sino de naturaleza córnea, flexibles y fáciles de manejar y darles movimiento con los músculos del gran cuerpo. Eran estas aletas, superficiales resbaladoras o sostenedoras; especie de planos de los aviones, que podían levantarse o bajarse y transportar a grandes saltos por el aire los enormes corpachones, a permitir al monstruo deslizarse por el aire desde una altura a un nivel inferior.

Además se encontró que el peso de este deicosauro no era tan grande como se creía. Sus grandes huesos eran huecos y con cámaras aéreas como los de las aves, y las aletas muy ligeras.
Todo esto hace creer que este animal fue el precursor de los aeroplanos, de las máquinas voladoras más pesadas que el aire y es más, el padre de todas las aves, y que sus aletas fueron el primer paso para la evolución de las alas cubiertas de pluma.




jueves, 26 de octubre de 2017

Stegosaurus: El padre de todas las aves.

Hoy en día hay un consenso en la comunidad científica que acepta que un grupo de dinosaurios carnívoros dio lugar a las aves. La idea de dicha evolución ya se propuso en la década de los 70' del siglo XX, gracias al descubrimiento del Deinonychus, un dinosaurio carnívoro similar al Velociraptor.

Sin embargo hay noticias del pasado que sorprenden al avezado paleontólogo. En la revista "Alrededor del Mundo" de 1920, se plasmaba el siguiente titular: "EL PADRE DE TODAS LAS AVES".
Y el artículo dice lo siguiente:

"Hace cosa de un millón de años, durante el período llamado Jurásico, cuando la tierra era un inmenso pantano, la Naturaleza hacía fantásticas pruebas creando verdaderos monstruos animales. (…) Entre todos estos monstruos, ninguno tan interesante para el hombre como el estegosauro."

"No es, sin embargo, su tamaño lo que más ha llamado la atención de los naturalistas, sino las aletas que en doble fila salen de su dorso desde la cabeza hasta la mitad de la cola.
Durante cerca de medio siglo los paleontólogos del mundo han tratado de explicar el uso de las grandes aletas, y después de varios estudios han sacado su consecuencia, gracias a un esqueleto casi completo del estegosauro."

"Las aletas misteriosas no estaban unidas a la espina dorsal, ni eran de hueso, sino de naturaleza córnea, flexibles y fáciles de manejar y darles movimiento con los músculos del gran cuerpo. Eran estas aletas, (…) podían levantarse o bajarse y transportar a grandes saltos por el aire los enormes corpachones, a permitir al monstruo deslizarse por el aire desde una altura a un nivel inferior.
Además se encontró que el peso de este deicosauro no era tan grande  como se creía. Sus grandes huesos eran huecos y con cámaras aéreas como las de las aves, y las aletas muy ligeras.
Todo esto hace creer que este animal fue el precursor de los aeroplanos, de las máquinas voladoras más pesadas que el aire y es más, el padre de todas las aves, y que sus aletas fueron el primer paso para la evolución de las alas cubiertas de pluma."

Así de contundente e innovadora era la información que ofrecía la revista "Alrededor del Mundo". Ahora parece una teoría descabellada dentro del mundo paleontológico, pero en su día fue una de las muchas teorías que se plantearon para solucionar el enigma de dichas placas del lomo. En futuros post ahondaremos en las diversas teorías.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustacines: Revista Alrededor del mundo.
Fuentes:
- Revista Alrededor del mundo. 1920.




domingo, 9 de abril de 2017

Las primeras aves que sobrevolaron España.

El origen de las aves es tan interesante para la ciencia, como el origen del propio ser humano. En el siglo XIX con el descubrimiento del Archeopteryx en Alemania, se propuso que aves y dinosaurios estaban emparentados. Archaopteryx comparte tantas características con algunos dinosaurios que esa posibilidad hoy en día está aceptada por la mayoría de los paleontólogos.

Iberomesornis en "Las Hoyas".
En España contamos con el yacimiento de "Las Hoyas" en Cuenca.  Durante el Cretácico ese yacimiento era un conjunto de humedales en el que los dinosaurios y aves, se alimentaban de peces, crustáceos e insectos. Todos ellos han quedado preservados en el fino sedimento hoy en día petrificado.

Los restos fosilizados de aves no son muy comunes y en "Las Hoyas" se han encontrado tres especies casi completas: Iberomesornis, Concornis y Eoalulavis, además de restos aislados y plumas.

Iberomesornis evidenció la relación entre las aves más primitivas y los dinosaurios, su esqueleto es similar al de algunos dinosaurios dromeosauridos (como el velociraptor).

Esqueleto de Iberomesornis sin cráneo.

Concornis y Eoalulavis pertenecen a un grupo denominado Enantiornithes, que se extinguieron al final del período Cretácico. Un ala de este grupo de aves se encontró preservada en ámbar en 2016, en Birmania. 

Esqueletos de Izq. Eoalulavis y dcha. Concornis.

Eoalulavis es una especie interesante porque muestra por primera vez en el registro fósil mundial una característica que le permite aumentar la habilidad en sus maniobras, un mayor control durante el aterrizaje y frenar durante el vuelo. El álula y las plumas remeras aparecen en Eoalulavis antes que en cualquier ave conocida y son estas adaptaciones las que le permiten realizar todo lo anteriormente dicho. Son adaptaciones muy interesantes que representan un salto evolutivo en el vuelo de las aves.

Por la cantidad de restos encontrados y el lugar donde aparecen, los científicos piensan que las tres especies descubiertas tenían hábitos limícolas que recorrerían los márgenes de los lagos y charcas que formarían el humedal de "Las Hoyas" en busca de pequeños animales con los que alimentarse. 


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: es.wikipedia.org, www.abc.es
Fotografías: www.dinoscience.blogs.quo.es, www.researchgate.net.
Fuentes: 
- www.yacimientolashoyas.es
- Museo Ciencias Naturales de Castilla la Mancha.
- www.elpais.com
- www.quo.es


https://www.jurassic-dreams.com/

sábado, 22 de octubre de 2016

Messel, el fósil hecho arte.

Recreación del ambiente hace 50 m.a.
Hay un lugar en el que la paleontología se convierte en arte, o mejor dicho, los fósiles parecen obras de arte. Messel, en Alemania, es un yacimiento donde los sueños de muchos paleontólogos se hacen realidad. El nivel de conservación de los fósiles que contiene es asombroso y permite apreciar detalles imposibles. En cierta medida este yacimiento actúa como cápsula del tiempo, pero añadiendo unos toques "artísticos" en sus formas y colores.  

Hessisches Landesmuseum Darmstadt.

Messel estuvo a punto de desaparecer por varios motivos. En un principio la cantera fue explotada con la intención de extraer petróleo, y aunque por aquel entonces ya se conocía el potencial fosilífero la fragilidad de las muestras era tal, que no suscitó interés en los científicos.

Aunque esa visión fue cambiando, los cazadores de fósiles causaron estragos. Muchos de los fósiles acabaron en colecciones privadas y todos ellos se extrajeron sin metodología científica. 

Parargornis.
Por si fuera poco el yacimiento estuvo a punto de convertirse en vertedero. En un acto desesperado por parte de los paleontólogos se desarrolló un plan de urgencia para recoger la mayor cantidad posible de fósiles en el menor tiempo posible. 
Obviamente las prisas provocaron una descontextualización de la mayoría de los especímenes recuperados, aunque por suerte muchas de las mejores piezas fueron recogidas en esa época.

Palaeochiropteryx.
En 1995 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y hoy en día cuenta con los medios necesarios para extraer la mayor información posible. Pero, ¿Por que este yacimiento es tan excepcional?
El Mar del Norte y un arcaico Mar Mediterráneo bañaban las costas de Messel, los sedimentos lacustres cubrieron y conservaron los huesos, piel, plumas, hojas, semillas…  de los seres que habitaron ese lugar hace 50 millones de años. Los fósiles siguen surgiendo y Messel volverá a ser el protagonista de la siguiente entrada en Made in Pangea, porque las sorpresas de este lugar no tienen límites.
 
Lucanidae.

Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.pinterest.com
Fotografías: www.thehistoryblog.com, www.focus.de, www.fossilmall.com, www.bertholdsteinhilber.com
Museos con fósiles de Messel: 
- Heimatmuseum Messel, ubicado en el centro de Messel.
- Museo Estatal de Hesse, a 10 Km del yacimiento.
- Museo de Senckenberg, en Fráncfort del Meno a 38 Km del yacimiento.
Fuentes:
- Revista National Geographic.
- Gruber, Gabriele; Micklich, Norbert (2007). Messel. Treasures of the Eocene [Messel. Tesoros del eoceno, Libro de la exposición Messel en gira, del Museo del estado federal de Hessen Alemania] (en inglés). The book to the exhibition Messel on Tour of the Hessisches Landesmuseum Darmstadt. Darmstdt: WBG. pp. 18, 94, 63, 64.


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lunes, 3 de octubre de 2016

Un ala preservada en ámbar.

Las Enantiornithes son un grupo de aves extintas, se caracterizan por su pico provisto de dientes y por tener garras en sus alas. Evolutivamente podemos considerarlas un paso intermedio entre las aves más primitivas (archaeornithes) y las aves actuales (neornithes).

 

Hasta ahora todo lo que sabíamos sobre las aves primitivas era gracias a los fósiles. En los mejores casos esqueletos completos incrustados en lajas de piedra y excepcionalmente fragmentos de pluma o plumas completas conservadas en ámbar.

En Myanmar, Birmania, se han descubierto dos alas completas de enantiornithes conservadas en ámbar con 100 millones de años de antigüedad. Encontrar restos de vertebrados en ámbar es sumamente raro, dichos "fósiles" no abundan y sus descubrimientos suscitan gran interés en la comunidad científica. Encontrar dos alas de aves primitivas suscita muchas preguntas y generará respuesta a muchos interrogantes. 

Alas fosilizadas en ámbar y escaner realizado a una de ellas.

Cuestiones como el color del plumaje obtienen una respuesta inmediata, ya que el ámbar conserva la pigmentación en buen estado, sabemos también por los análisis en rayos X, que las alas pertenecen a dos individuos jóvenes de la misma especie. 

Ave Enantiornithes junto a pieza de ámbar.
Quizás estaban a punto de abandonar el nido y en sus intentos de vuelo quedaron adheridos a la pegajosa resina, o puede que la sustancia cayera cerca del nido impactando en las pequeñas aves. Sea como fuere el tesoro guardado en ámbar abre muchas puertas a los científicos y seguramente tengamos que editar esta entrada o crear una nueva con la información que se aporte con los estudios que va a generar el fósil.

La paleontología nunca deja de sorprendernos y estaremos atentos para traer toda la información sobre este descubrimiento.

Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: aumala (2001), www.2.bp.blogspot.com, www.deviantart.com.
Fotografías: Revista Nature.
Fuentes:
- Revista Nature.
- National Geographic.

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