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martes, 23 de enero de 2018

Un nuevo dinosaurio "arcoiris".

Para reconstruir el aspecto de los dinosaurios los paleontólogos dependen de los fósiles y de la imaginación. En ocasiones esa parte "creativa" es libre y en la mayoría de los casos se busca la inspiración en las criaturas actuales que pueblan nuestro planeta. Se buscan similitudes y se aplican esos rasgos que no quedan fosilizados.

Reconstrucción de Caihong juji.
El color es uno de esos factores libre de interpretación que en ocasiones toma como ejemplo a los reptiles y aves actuales. Por suerte en ocasiones el milagro existe y una fosilización excepcional da las pistas suficientes para que los paleontólogos puedan acercarse a  la imagen que tuvo el animal extinto en vida.

Eso es lo que ha ocurrido con el dinosaurio descubierto en China y bautizado Caihong juji, que significa "arcoiris con cresta", un nombre muy apropiado que resume perfectamente como era este animal de 161 millones de años de antigüedad.

Caihong era un dinosaurio carnívoro del tamaño de un pato, en el fósil se han conservado las plumas que cubrían todo su cuerpo, y que eran especialmente largas y abundantes en la cola y las alas, no estaba adaptado para el vuelo y posiblemente las plumas le servían como aislante térmico y como señuelo durante el cortejo.
 
a) y b) Positivo y negativo del fósil; c) Silueta; d) y e) Cráneo.
Las plumas no conservan el pigmento que tenían cuando vivía el dinosaurio pero tras observarlas al microoscopio los paleontólogos encontraron los melanosomas los encargados de otorgar el "color" al plumaje de por ejemplo: los colibríes.
El plumaje de un colibrí adquiere una variedad muy vistosa de colores, pero si observamos al microoscopio una pluma convertida en polvo solo veremos un montón de polvo negro, nada que ver con los tonos tan coloridos que se pueden ver en vuelo.

Utilizando dicha analogía, los paleontólogos han interpretado que Caihong juji tenía un plumaje oscuro que adquiría una tonalidad "arcoiris" con el reflejo de la luz sobre el plumaje. Es muy interesante lo que aporta este fósil al mundo de los dinosaurios, y abre las puertas del color sin límites en las representaciones de estos animales.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: Zhao Chuang.
Fotografías: www.s.newsweek.com
Fuentes: www.nature.com



domingo, 10 de diciembre de 2017

¿Un dinosaurio o un "peluche"?

Fósil de Anchiornis y tamaño.
Hoy en día la imagen de un dinosaurio carnívoro con plumas no nos resulta extraña, son muchas las evidencias fósiles que demuestran que muchos dinosaurios tenían el cuerpo cubierto de plumas. Uno de los fósiles que actualizó la imagen de los dinosaurios fue el Anchiornis, un dinosaurio con cuatro "alas" que probablemente tenía hábitos arborícolas y planeaba para desplazarse entre los árboles

Vivió en el norte de China hace 160 millones de años, pero gracias a su excelente conservación podemos saber hoy en día mucho sobre esta criatura. Su descubrimiento se realizó en 2009 y entonces se le representó como un terópodo estilizado. Su estudio se centró en las plumas conservadas y se verificó que podían permitir el planeo del animal.

Como habitualmente ocurre en paleontología a principios de 2017 un nuevo examen sobre el fósil modificó levemente la apariencia del Anchiornis. En esta ocasión el estudio se centró en la masa muscular, algo que no se había hecho hasta entonces. Se comparó dicha musculatura con la de las águilas o los albatros, con lo que Anchiornis "ganó" masa muscular respecto a las ilustraciones anteriores. En la imagen inferior se puede ver el volumen muscular de uno de los brazos.

Visión con alta tecnología de un ala de Anchiornis.

Sin embargo el potencial del fósil no se había extraído del todo y en Diciembre de 2017 un último estudio del Anchiornis aporta más luz y ofrece una visión que dota de "vida" a esta criatura mitad ave, mitad dinosaurio.
En esta ocasión se ha analizado con detalle el plumaje que cubría el cuerpo, examinando concretamente plumas aisladas que pueden ser comparadas con aves actuales. El plumaje combinaba plumas cortas con plumas largas y flexibles que sobresalían en forma de V. Las plumas más cortas eran más parecidas a las de un kiwi, y daban a este dinosaurio un aspecto de "peluche".

A) Imagen de 2009. B) Imagen de Febrero 2017. C) Imagen actual 2017.

Lo que ha cambiado poco es el color dado a Anchiornis en las representaciones artísticas. Los pigmentos conservados en los fósiles han ayudado a los paleoartistas a mantener un consenso de tonos negros o grisáceos para el cuerpo con tonos más blancos en las alas y la cola, y un "mechón" rojizo sobre la cabeza.

Esperaremos a ver lo que dicen los próximos estudios, porque si algo está claro con el Anchiornis es que es un dinosaurio lleno de sorpresas.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: Howard Hughes Medical Institute, Michael DiGiorgio, Rebecca Gelernter.
Fotografías: www.phys.org, www.raptormaniacs.com
Fuentes:
- www.phys.org
- www.europapress.es
- www.scmp.com




sábado, 2 de septiembre de 2017

Los dinosaurios mejor conservados: Sinosauropteryx.

En este pequeño recorrido por los dinosaurios mejor conservados no podía faltar un dinosaurio Chino. La gran cantidad de dinosaurios con plumas perfectamente conservadas que ha aportado este país a la paleontología, ha cambiado el concepto que hasta ahora se tenía de los dinosaurios carnívoros. 


Sinosauropteryx es uno de esos pequeños dinosaurios emplumados que nace de los excelentes sedimentos chinos, pero no solo ha quedado impregnada en la roca la marca de su plumaje, otros interesantes detalles hacen imprescindible que hablemos de él.

Detalle del plumaje primitivo.
De nuevo un lago con una tasa baja de oxígeno tuvo que ser el aliado para una fosilización así, de otra manera, no se hubieran conservado los órganos internos. Si nos fijamos en el vientre del dinosaurio apreciamos un área oscura de tonos marrones que pasa por debajo de las piernas y se extiende hasta la zona que ocuparía la cloaca. Se trata de los órganos internos del dinosaurio, que por desgracia solo se pueden intuir.

Otro detalle muy interesante es el punto marrón oscuro que ocupa toda la cuenca ocular. Es la clara marca que dejó el ojo al fosilizarse el dinosaurio. Son pocos los casos en los que han quedado este tipo de detalles en un fósil.

Sinosauropteryx vivió durante el Cretácico hace 120 millones de años. Sabemos que se alimentaba de pequeños mamíferos y reptiles, ya que otros ejemplares muy bien fosilizados presentan en su vientre restos fosilizados de estos animales. Así que pese a su tamaño eran veloces cazadores.

Para finalizar daremos un último detalle. Este ejemplar de Sinosauropteryx apareció cuando un agricultor aficionado a los fósiles partía por la mitad láminas de sedimento. Al separar ambas partes vio el dinosaurio por duplicado, es decir, cada una de las partes separadas poseía una copia del animal. Los fósiles fueron vendidos a dos museos: Museo Geológico Nacional de Pekín y el Instituto de Geología y Paleontología de Nankín. Pincha aquí para conocer más casos sorprendentes.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones:  Julius T. Csotonyi, www.csotonyi.com
Fotografías: www.topbirdingtours.com, www.pigeonchess.com
Fuentes:
- Nature News: Fossil feathers reveal dinosaurs' true colours.
- Currie, P.J. and Chen, P. j. (2001). "Anatomy of sinosauropteryx prima from Liaoning, northeastern China." Canadian Journal of Earth Sciences, 38 (1): 705-727.
- Chen, P., Dong, Z. y Zhen, S. (1998). "An exceptionally well-preserved theropod dinosaur from the Yixian Formation of China". Nature.


 https://www.jurassic-dreams.com/

martes, 17 de enero de 2017

Y ahora... ¡sin manos!.

Ligero, con una morfología aerodinámica y largas patas para correr. Así luce el esqueleto del Mononykus, un dinosaurio que vivió en el Desierto del Gobi hace 80 millones de años. Y como dice su nombre, Mononykus significa "garra única", tenía un robusto dedo en cada mano.

Izq. detalle de los brazos. Dcha. esqueleto Mononykus junto a gallo actual.

No se sabe cual era la función de semejante especialización. Sus dientes sugieren que era un carnívoro que se alimentaba de presas pequeñas, insectos probablemente. Se ha especulado con la posibilidad de que usara sus extremidades delanteras para romper los termiteros y acceder a las termitas, escondidas en su interior. Pero sólo son suposiciones.

Hay tres especies de dinosaurio que presentan esta característica: Alvarezsaurus, Shuvuuia y Mononykus. Pero ninguna de las tres especies aporta demasiadas pistas para resolver el misterio. Sin embargo si podemos intuir que una capa de plumas cubrían sus cuerpos, ya que el fósil de Shuvuuia tenía plumas fosilizadas. 

Recreación de dos ejemplares de Mononykus.

Mononykus es un enigma paleontológico, y sirve de ejemplo para conocer a esos "otros dinosaurios", no tan conocidos pero sumamente interesantes. Es un mundo de criaturas peculiares, que aportan un batallón de preguntas y escasas respuestas, enigmas en sí mismos que mantienen despierta la imaginación de los científicos. Porque cuando la paleontología no es capaz de dar soluciones, solo cabe la opción de soñar las respuestas.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.taringa.net.
Fotografías: www.thefossilforum.com
Fuentes: 
- Senter, 2005. Function in the stunted forelimbs of Mononykus olecranus (Theropoda), a dinosaurian anteater.
- Chiappe, Norell and Clark, 1996. Phylogenetic position of Mononykus (Aves: Alvarezsauridae) from the Late Cretaceous of the Gobi Desert. Memoirs of the Queensland Museum.
- Colección Dinosaurios de Planeta DeAgostini.


viernes, 1 de abril de 2016

El dinosaurio venenoso.

Hoy en día no nos resulta "raro" ver dibujos o maquetas de dinosaurios con plumas, pero cuando el Sinornithosaurus fue descubierto en 1999 era la quinta especie de dinosaurio que se descubría con plumas fosilizadas.
 
Detalle del fósil de Sinornithosaurus.
Los yacimientos de China desde entonces no han dejado de incrementar el listado de los "dinosaurios emplumados". El explicación radica en la calidad de los sedimentos que conservaron los fósiles. Son de tan alta calidad, que hasta los más delicados detalles han quedado fosilizados. Las plumas pueden estudiarse con gran detalle y Sinornithosaurus aportó mucha información en este sentido.

Gracias a sus fósiles se realizaron unos estudios sobre el tipo de plumas que tenía este tipo de dinosaurio. Las plumas cubrían todo el cuerpo y formaban unas primitivas alas, que no eran aptas para el vuelo. Aunque quizás si le permitían planear al desplazarse entre los árboles. 

Las plumas son indistinguibles de las halladas en las aves del mismo período, pero difieren de las plumas presentes en las aves actuales: Las plumas de éstos dinosaurios carecen de ramificaciones secundarias y tampoco tienen bárbulas, unos pequeños "ganchos" que permiten a las aves formar una capa uniforme con sus plumas, adheriendo unas con otras.

Toda esta información era muy valiosa pero el Sinornithosaurus guardaba una sorpresa mucho más interesante. Los científicos descubrieron que uno de los dientes tenía las características idóneas para inyectar veneno. Además en el cráneo había un hueco y un conducto similares a los que tienen las serpientes. Los paleontólogos concluyeron que estábamos probablemente ante el primer dinosaurio venenoso conocido.

A) Colmillo para inyectar. B) Glándula veneno. C) Conducto.

Se había teorizado anteriormente sobre la posibilidad de que algunos dinosaurios carnívoros tuvieran una saliva con propiedades similares a las del Dragón de Komodo. Pero la forma de inyectar veneno del Sinornithosaurus es muy sofisticada e inesperada de encontrar en un dinosaurio. 


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.dinosaurosi.com
Fotografías: www.raptorwing.tumblr.com
Fuentes:
- Revista Nature. Varias publicaciones.

sábado, 12 de marzo de 2016

El fósil de la sorpresa, la humillación y el enfado.

En Noviembre de 1999, National Geographic publicó el artículo: "¿Tenía plumas T. Rex?". En él anunciaban con bombo y platillos el descubrimiento del "eslabón perdido" entre dinosaurios y aves. El fósil bautizado como Archaeoraptor, era un animal con características de ave, pero con rasgos de dinosaurio. Sus alas por ejemplo estaban muy evolucionadas y su cráneo era de dinosaurio. Pero el Archaeoraptor será recordado como el fraude reciente más llamativo.

Páginas artículo National Geographic de Noviembre 1999.
National Geographic después de saber que se trataba de un fraude puso a Lewis M. Simons, un veterano periodista de investigación, a trabajar para que indagara sobre lo sucedido. A continuación resumo el resultado de sus investigaciones.

Por lo que pudo averiguar Simons el fósil fue descubierto en China por un campesino cuyo  nombre se desconoce. Un traficante de fósiles compró el ejemplar y lo vendio por 80.000 dólares a Stephen A. Czerkas, director de un museo de dinosaurios.

Czerkas no era científico y se puso en contacto con un viejo amigo, Philip J. Currie, un prestigioso paleontólogo del Royal Tyrrell Museum de Alberta, Canadá. La intención era escribir un artículo conjunto sobre el Archeoraptor y publicarlo en una revista científica. 

Stephen A. Czerkas.
Currie era asesor de National Geographic y habló con Christopher P. Sloan, director de arte de la revista. Pero había un problema, el fósil era fruto del contrabando y el prestigio de Currie estaba en juego. Czerkas debía devolver el fósil a China (fue devuelto el 25 de mayo de 2000).

El paleontologo Xu Xing viajó desde China para examinar el fósil y participar en el artículo. Con la aprobación de China y con los paleontólogos Currie y Xu Xing como abal, el director de National Geographic Bill Allen, aprueba que se realice un artículo con la intención de publicarlo en la revista.

Hasta ese momento  Czerkas, Currie, Xu Xing y Sloan, no son conscientes de la tormenta que se les viene encima pero pronto van a ser conscientes.
Currie, demasiado ocupado con compromisos por todo el mundo, apenas ve el fósil. Czerkas no es experto y sus conocimientos científicos son muy limitados. Xu Xing sin apenas tiempo dispone de dos días para ver al Archaeoraptor antes de dar su primera rueda de prensa en Washington, y Sloan le pone muchas ganas pero no es científico. 

Philip J. Currie.

Currie en su primer análisis detecta algo "raro". En el fósil no se ve la conexión entre la cola y el cuerpo; y las patas eran el molde y contramolde de un mismo fósil. Pese a ello no dio la voz de alarma.
Xu Xing.

En otro análisis posterior se tomaron imágenes de Rayos X y se determinó que el Arqueoraptor estaba formado por 88 piezas ensambladas. Dedujeron que el fósil había sido dañado en su extracción y se había rearmado mal. Currie sabía que cabía la posibilidad de que fuera un fraude, pero no dio la voz de alarma.

El ejemplar fue restaurado y preparado para un análisis más detallado y Currie descubrió que el Archaeoraptor estaba compuesto por entre tres y cinco especímenes diferentes como mínimo. Pero no dio la voz de alarma.
 
a) Fósil Archaeoraptor; b) Dibujo del puzzle de diferentes fragmentos.

El grupo al completo intentó que Nature publicara su artículo pero la revista solicitaba más tiempo para realizar más análisis. Ante la negativa lo intentaron con Science, que se negó alegando lo mismo. De esta forma National Geographic, con la revista casi en la imprenta, se quedaba sola.
 
Reconstrucción Archaeoraptor.
Para colmo Xu Xing envió un mensaje desde China a sus coautores y a Sloan:
"¡Siento comunicarles malas noticias! estoy seguro al 100% de que debemos admitir que el Archaeoraptor es un ejemplar falso".

Un contacto había mostrado a Xu Xing el contramolde de la cola del Archaeoraptor unida a un cuerpo de dromeosaurio. ¿Cómo era posible que dos dinosaurios diferentes compartieran la misma cola?. Así finalizaba el sueño del "eslabón perdido" y entraban en la pesadilla del descrédito científico.

Philip Currie, con la vergüenza reflejada en el rostro, dijo que haberse involucrado en la historia del Archaeoraptor fue "el mayor error de mi vida".
 
Christopher P. Sloan.
Chris Sloan temía haber causado un gran daño a su credibilidad en la revista. "Pensé que iba a dar más de lo que se esperaba de mi trabajo y resulta que estaba aportando un monstruo."

Bill Allen dice que ha aprendido la sabiduría de un refrán que los científicos comparten desde hace tiempo. "Las declaraciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias." "Teníamos una declaración extraordinaria, pero pruebas muy ordinarias."



Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones:  www.primalcarnageforums.com
Fotografías: www.dinosaur-museum.org, National Geographic, Pinterest, www.rcgs.org.
Fuentes:
- Revista National Geographic Noviembre de 1999.
- Revista National Geographic Octubre de 2000.