jueves, 16 de marzo de 2017

Museo de la Evolución Humana de Burgos.

Poco podemos decir de Atapuerca que no hayamos dicho ya en este blog. Hoy nuestra intención es mostrar lo que las entrañas Kársticas de la Sierra de Atapuerca en Burgos, nos han legado como patrimonio. Un patrimonio que tiene que ver con nuestro pasado, con las humanidades extintas que poblaron Burgos y Europa en un pasado que supera el millón de años de historia.

En Julio de 2010 se inauguró el MEH (Museo de la Evolución Humana) en la ciudad de Burgos. Era el premio merecido para una tierra y unos científicos que tras muchos años de trabajo veían reconocida su dedicación. El MEH es mucho más que un museo, es un viaje para reencontrarnos con nosotros mismos. Hay que pensar que conservamos partes en nuestro ADN de humanidades hoy extintas, como los neandertales, y tiene que estremecernos saber que una pequeña parte de dicho ADN nos vincula con individuos como “Miguelón”, un H. heidelbergensis que vivió en Burgos hace 350.000 años.

Recreación de Neandertal.
Si te gusta la historia, la paleontología o los fósiles en general, el Museo de la Evolución Humana de Burgos es imprescindible. Por desgracia la muestra que se expone en el museo de los fósiles recuperados de los yacimientos de Atapuerca es limitada, sobre todo debido al estudio riguroso al que son sometidos todos los restos. Aun así una excelente selección de fósiles originales, maquetas y reconstrucciones hace que la visita sea muy recomendable.

Sin dudas la colección irá creciendo, una muestra de ello es que nuevas piezas se están exponiendo de forma temporal, alejándose de los laboratorios a medida que los estudios finalizan; y otras ya ocupan lugares permanentes en las vitrinas del Museo.

Atapuerca parece una fuente inagotable de sueños que se concentran en una Sierra mágica. Y es que no se puede destacar uno solo de sus descubrimientos, es el conjunto lo que lo convierte en un lugar único en el mundo que además, aún no ha escrito su última página. Quedan muchas toneladas de sedimento por excavar y muchos descubrimientos por realizar.

NO TE PUEDES PERDER:
- Cráneo y muestras de canibalismo de Homo antecessor.
- Cráneo "Miguelón", Homo heidelbergensis.
- Cráneo Ursus deningeri.
- "Excálibur", bifaz de cuarcita roja.  

Ubicación:
Paseo Sierra de Atapuerca s/n, 09002, Burgos.
Página web oficial: www.museoevolucionhumana.com

Autor: Germán Zanza López.
Fotografías: Germán Zanza López.


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viernes, 10 de marzo de 2017

Yakutos, los cazadores de mamuts.

Un colmillo de 70 kilos asoma del permafrost siberiano. Perteneció a un Mamut de hace 90.000 años, como murió su propietario solo está en la mano de quien con la imaginación es capaz de viajar al pasado. Con esfuerzo podríamos ver el fuego de las antorchas rompiendo la oscuridad de la noche y como un grupo de mamuts asustados se divide mostrando la debilidad de los individuos inmaduros, viejos o enfermos. Los experimentados cazadores acorralan a su presa y con suerte y decisión ganan la batalla. 

Dos colmillos recuperados por cazadores yakutos.
Hoy en día los cazadores de mamuts no persiguen presas vivas y recorren la Siberia Ártica en busca de los trofeos conservados en el hielo. Ya no empuñan antorchas y lanzas de madera y pedernal, pero sí se valen de herramientas robustas y afiladas para arrancar del hielo los valiosos colmillos.

En Yakutia, actualmente República de Sajá, viven menos de un millón de personas. Centenares, sino miles de hombres de Yakutia se han convertido en cazadores de colmillos al cerrar las minas y empresas de la era soviética. Un colmillo de 70 kilos puede alcanzar en el mercado un valor de 45.000 euros.

No hace mucho, el pueblo yakuto consideraba un mal augurio tocar o encontrar un colmillo de mamut. Pensaban que eran los dientes de topos gigantes que habitaban en las profundidades de la tierra. Aun hoy muchos de los cazadores de mamuts dejan ofrendas como muestra de respeto a los espíritus del lugar. Sin embargo la supervivencia de un pueblo milenario se impone a la superstición y a la legalidad, la falta de trabajo y de recursos empuja a estos aventureros a caminar sobre la delgada línea de la "legalidad". 

Lanza y el colmillo en una lucha que sobrepasa al tiempo.
El comercio del marfil de mamut es legal, pero no está bien regulado. En un primer momento se pensó que este comercio de marfil haría disminuir el tráfico ilegal de marfil de elefante, pero nada más lejos de la realidad, al contrario, la masacre de elefantes se ha incrementado. En 2012 los funcionaros de aduana de Hong Kong requisaron la cantidad record de 5,5 toneladas de marfil de elefante.

China es el gran destinatario del comercio de marfil, se calcula que el 90% del material extraído del permafrost siberiano, más de 60 toneladas al año, acaba en este país. Una vez allí, los colmillos se limpian y se tallan, en algunos casos triplicando su valor. En Hong Kong, un colmillo tallado de 3 metros puede alcanzar los 800.000 euros. 


Autor: Germán Zanza López.
Fotografias: National Geographic.
Fuentes: National Geographic.


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miércoles, 15 de febrero de 2017

Mamuts y faraones.

Los mamuts son una de las criaturas prehistóricas más emblemáticas de todos los tiempos. Sus largos y retorcidos colmillos, y su largo pelaje evocan climas fríos de tiempos remotos. Pero en esta entrada queremos sorprender al lector con algunos datos que seguramente no conozca sobre los últimos mamuts. 

Mamut junto a una pirámide. Ficción.
Hace unos 10.000 años, los mamuts comienzan su declive y comienzan a extinguirse en todo el mundo. Sin embargo, en la isla de Wrangel, situada en pleno Océano Glacial Ártico, la dinastía de los mamuts lanudos perduró. Lo que nadie sospechaba era la antigüedad de los restos encontrados.

En 1990 se realizaron pruebas de Carbono 14 a 124 restos fósiles de mamut encontrados en Wrangel. Una muela que formaba parte de esos restos arrojó un dato sorprendente. Tenía una antigüedad de 3.685 años, es decir, ese mamut murió en el año 1.685 a.c. aproximadamente. En esa misma fecha ascendía al poder y se convertía en faraón Sebekhotep V de la dinastía XIII, que gobernó en Tebas.

Quizás el lector tenga una visión más clara si decimos que cuando el mamut al que pertenecía dicha muela murió, la Gran pirámide de Guiza llevaba casi 1.000 años construida. Es decir, hubo mamuts al mismo tiempo que los faraones ordenaban construir las pirámides de Egipto.
 
Recreación digital de una manada de mamuts lanudos.

El por qué sobrevivieron aquí tanto tiempo es un misterio, aunque puede que la clave radique en el aislamiento al que fueron sometidos en la isla. Permanecer alejados de los humanos pudo ayudarles a sobrevivir mucho más tiempo que sus congéneres continentales. Sabemos también que el clima hace 3.000 años, era igual al actual, por lo que no fue determinante para su supervivencia.

Con estos datos quizás la imagen que teníamos de los mamuts haya cambiado un poco, y la próxima vez que imaginemos a estas criaturas lo hagamos pensando que en el Antiguo Egipto tuvieron la posibilidad de contemplar a los últimos mamuts con vida del planeta.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.elconfidencial.com
Fuentes:
- "Tras la pista de los últimos mamuts". Autor: Vicente Vázquez Hernández. Editorial Club Universitario.


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domingo, 12 de febrero de 2017

El juicio del "ladrón de huevos".

Pareja de Oviraptor.
En 1920 sobre la arena del desierto del Gobi, los fósiles aparecieron dispuestos como pruebas de un crimen. Los primeros huevos de dinosaurio fueron descubiertos en ese desierto por Roy Chapman Andrews, y junto a los huevos estaban los fósiles de dos tipos de dinosaurio: Protoceratops y Oviraptor.

Protoceratops, era un pariente del Triceratops pero sin cuernos, también herbívoro y cuadrúpedo. Oviraptor era un depredador con el pico como el de los loros y un hábil corredor bípedo. Para Roy Chapman la escena estaba clara, el Oviraptor había muerto al atacar el nido del Protoceratops en un intento de robar los huevos. El caso parecía cerrado, pero los fósiles aún tenían mucho que decir.
 
Protoceratops.
En los años 90' una nueva expedición estadounidense al desierto del Gobi se topó con un nuevo esqueleto de Oviraptor. Esta vez el esqueleto estaba mucho mejor preservado, pero al igual que en 1920 al "ladrón" se le había pillado infraganti. Alrededor del esqueleto había huevos ovalados dispuestos en círculo. Los científicos empezaron a plantearse que quizás no se trataba de un ladrón de huevos, sino de una madre o padre Oviraptor empollando los huevos en su nido.
 
En naranja y amarillo esqueleto de Oviraptor, en rojo huevos en el nido.

La confirmación a esta teoría no tardó en llegar y fue una suerte en forma de embrión fosilizado. Es muy difícil que un huevo de dinosaurio conserve restos de un embrión ya formado, y mucho más complicado que llegue a fosilizarse, pues eso es lo que ocurrió con un pequeño Oviraptor. Gracias a ese embrión se pudo identificar la especie a la que pertenecían los huevos. Hasta ese momento se había dado por hecho que eran huevos de Protoceratops pero resulta que no era así. Tanto los huevos que descubrió Chapman en 1920, como los encontrados posteriormente, eran huevos de Oviraptor.

Izq. reconstrucción del embrión, dcha. fósil original.

Así es como el Oviraptor pasó de "ladrón de huevos", a ser un padre y una madre ejemplares.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: Jonathan Kuo.
Fotografías: National Geographic, Revista "Muy interesante".


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jueves, 26 de enero de 2017

Programa de Radio sobre el Pleistoceno en Burgos.

Juanjo al fondo y Juanje en primer plano.
El Prisma de la Razón es un programa de radio local que se emite en Miranda FM y Radio Espinosa Merindades, ambas radios emiten en la provincia de Burgos. La temática principal son los misterios, pero hay un hueco para la historia y este loco soñador ha participado en su tercer programa, dedicado al Pleistoceno.

Durante 60 minutos recorreremos el Burgos prehistórico de hace 1 millón de años. Veremos un paisaje cambiante de verdes praderas, bosques de robles y hayas, y glaciares que dejaron su huella en el paisaje. 

Burgos hace 800.000 años
La fauna que habitó la provincia durante ese millón de años fue cambiando pero a grandes rasgos sorprende que elefantes, rinocerontes, jaguares o pumas poblaran la tierra. Además de estos exóticos animales había zorros, jabalíes y caballos, propios de nuestro entorno, y obviamente también criaturas extintas sorprendentes como el tigre dientes de sable Homotherium.

Vivir en ese tiempo no tuvo que ser fácil y los peligros sin lugar a duda eran mayores que los que hoy en día podemos encontrarnos, aun así la especie reinante era el hombre que ya poblaba esa zona de la península hace 1.300.000 años. Desconocemos de que especie se trata, lo que está claro es que no eran sapiens como nosotros y por desgracia la incógnita no va a resolverse a corto plazo. Atapuerca tiene posiblemente la llave para abrir la puerta de las respuestas y habrá que esperar a que en futuras excavaciones haya suerte y nuevos fósiles humanos aclaren el enigma.

Homotherium.
Por desgracia para el Homotherium, a Burgos llegó hace 600.000 años el león africano y desde ese punto sus fósiles comienzan a ser menos abundantes y empieza su declive. Los últimos Homotherium aparecen en el norte de Europa. Posiblemente estas criaturas estaban especializadas en la caza de determinados animales que al escasear se llevaron consigo a los dientes de sable burgaleses.

La historia del Pleistoceno burgalés acaba con Mamuts y rinocerontes lanudos, con leones de las cavernas y hienas, además de otras muchas criaturas en su paisaje. Por desgracia desaparecieron hace unos 10.000 años, con su extinción al acabar la glaciación de Würm llegó nuestro tiempo, un tiempo ni mejor ni peor, pero sin duda diferente. Un tiempo en el que los valores y el respeto hacia la naturaleza están cuestionados.

Gracias a Juan Jesús Larradi, Juan José López y a El Prisma de la Razón por acercar pedacitos de historia a los oyentes. 

Enlaces de interés: 


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: Mauricio Antón, Kennis & Kennis.
Fotografías: El Prisma de la Razón.



http://www.ivoox.com/hace-millon-anos-audios-mp3_rf_16660414_1.html

martes, 17 de enero de 2017

Y ahora... ¡sin manos!.

Ligero, con una morfología aerodinámica y largas patas para correr. Así luce el esqueleto del Mononykus, un dinosaurio que vivió en el Desierto del Gobi hace 80 millones de años. Y como dice su nombre, Mononykus significa "garra única", tenía un robusto dedo en cada mano.

Izq. detalle de los brazos. Dcha. esqueleto Mononykus junto a gallo actual.

No se sabe cual era la función de semejante especialización. Sus dientes sugieren que era un carnívoro que se alimentaba de presas pequeñas, insectos probablemente. Se ha especulado con la posibilidad de que usara sus extremidades delanteras para romper los termiteros y acceder a las termitas, escondidas en su interior. Pero sólo son suposiciones.

Hay tres especies de dinosaurio que presentan esta característica: Alvarezsaurus, Shuvuuia y Mononykus. Pero ninguna de las tres especies aporta demasiadas pistas para resolver el misterio. Sin embargo si podemos intuir que una capa de plumas cubrían sus cuerpos, ya que el fósil de Shuvuuia tenía plumas fosilizadas. 

Recreación de dos ejemplares de Mononykus.

Mononykus es un enigma paleontológico, y sirve de ejemplo para conocer a esos "otros dinosaurios", no tan conocidos pero sumamente interesantes. Es un mundo de criaturas peculiares, que aportan un batallón de preguntas y escasas respuestas, enigmas en sí mismos que mantienen despierta la imaginación de los científicos. Porque cuando la paleontología no es capaz de dar soluciones, solo cabe la opción de soñar las respuestas.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.taringa.net.
Fotografías: www.thefossilforum.com
Fuentes: 
- Senter, 2005. Function in the stunted forelimbs of Mononykus olecranus (Theropoda), a dinosaurian anteater.
- Chiappe, Norell and Clark, 1996. Phylogenetic position of Mononykus (Aves: Alvarezsauridae) from the Late Cretaceous of the Gobi Desert. Memoirs of the Queensland Museum.
- Colección Dinosaurios de Planeta DeAgostini.


jueves, 12 de enero de 2017

Blue Babe, el bisonte azul.

El hielo ha traído hasta nuestros días los cuerpos intactos de criaturas prehistóricas conservadas durante miles de años. Son abundantes y muy conocidos los ejemplares de Mamut lanudo encontrados en Siberia, pero además de Mamuts, el hielo ha transportado en el tiempo a otras criaturas.

Recreación del descubrimiento.
En 1979 los operarios de una mina de oro en Alaska, despejaban una capa de grava con una pistola de agua a alta presión. Su intención era encontrar oro, pero en vez de eso el agua dejó al descubierto lo que parecía ser un toro momificado de color azulado. Otros huesos habían aparecido con anterioridad y se sabía que la zona era rica en fósiles de hace 40.000 años.

El ejemplar fue desenterrado completamente y analizado por los científicos que lo identificaron como Bison priscus, un bisonte primitivo de largas patas. Se supo también que la edad estimada era de unos 36.000 años, y el misterioso tono azul se lo había proporcionado el recubrimiento de fosfato de hierro.

Momia del bisonte Blue Babe.
Además el cuerpo del bisonte estaba repleto de indicios de lucha, zarpazos profundos rasgaban la piel curtida, y un diente roto permanecía incrustado en el cuerpo del bisonte. Sin lugar a dudas había sufrido el ataque de un grupo de leones. Sin embargo no había indicios de que se hubieran alimentado de él y ninguna de las heridas había profundizado lo suficiente para provocar la muerte inmediata.

Marcas de zarpazo.
No sabemos que causó la muerte a Blue Babe, nombre popular con el que se le conoce, pero podemos suponer que pese a resistir el ataque y zafarse de sus depredadores, el bisonte quedó herido y debilitado. Solo y agotado, se desplomó esperando recuperar una energía que nunca retomó. Abandonado al frío, el cuerpo fue cubierto con rapidez por la nieve y preservado durante miles de años, esperando que quizás unos buscadores de oro lo encontrasen algún día.


Autor: Germán Zanza López.
Fotografía: www.alaskagirlatheart.com, www.BBC.com
Fuentes:
- www.UAF.edu
- www.alaska.edu


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