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lunes, 14 de marzo de 2016

Los "yayos" neandertales.

En 1908 se descubrió un esqueleto de neandertal en la localidad francesa de Chapelle-aux-saints. Fue el referente para los estudiosos de la época, que lo usaron para realizar dibujos y esculturas. 

Cráneo y reconstrucción de "El viejo".

La reconstrucción describió a los neandertales con un cráneo proyectado hacia atrás, una columna vertebral sin curvatura, caderas y rodillas torcidas y un gran dedo gordo del pie separado. Pero lo que entonces no sabían esos "científicos" es que habían elegido el esqueleto erróneo, ya que los huesos habían pertenecido a un neandertal anciano con graves patologías. En 1957 se examinó de nuevo el esqueleto y se le comenzó a llamar "El viejo" de Chapelle-aux-saints.
 
Esquema de patologías de "El viejo".
"El viejo" tenía varias dolencias. Destaca la carencia de molares, pero continuó usando la mandíbula ya que presenta heridas cicatrizadas en el hueso. Podía mover el hombro derecho pero con dificultad debido a una grave artrosis. Una de sus rodillas estaba deformada y tenía un dedo del pie aplastado.

Hay que destacar que pese a esas dificultades "el viejo" vivió mucho años y se supone que recibió ayuda de un grupo al que pudo pertenecer. Es un caso curioso pero hay otro especimen de neandertal con una sorprendente historia detrás.

Se le bautizó como Shanidar I, sus huesos fueron descubiertos en Iraq en 1957. La gravedad de las patologías que sufría llamó la atención de Jean Marie Auel la autora de la saga "El clan del oso cavernario", que se inspiró en él para crear uno de los personajes.

Cráneo Shanidar I.
El cráneo de Shanidar I está deformado, lo que impedía la visión por un ojo y hemiplejia (parálisis de la parte derecha del cuerpo). Además el brazo derecho tenía una severa deformidad que afectaba al cubito y radio y la mano estaba amputada.

Con tales limitaciones podría parecer que Shanidar I no cumplía ningún tipo de función activa dentro del grupo, pero todo lo contrario. El desgaste de sus incisivos indica que colaboraba curtiendo cuero. Además en la tumba en la que fue enterrado se encontraron restos de polen pertenecientes a varios tipos de plantas de uso "medicinal". Los paleoantropólogos especulan con la posibilidad de que Shanidar I pudiera ser algún tipo de "Chamán" o curandero.

Esqueleto con patologías de Shanidar y húmero de Shanidar junto a húmero sano.

De lo que no hay duda es de que los Neandertales rendían culto a los muertos, enterraban a sus difuntos y cuidaban a los niños, ancianos y enfermos. La deshumanización con la que fueron etiquetados es un eco lejano en el tiempo y la imagen que tenemos ahora los muestra como "iguales" a nosotros. Aunque la ciencia no ha pronunciado su última palabra.

 
Autor: Germán Zanza López.
Fotografías: chickgeek.org, wikiwand.com, donsmaps.com, wikipedia.com
Fuentes:
 - Solecki, Ralph S. (1954). "Shanidar cave: a paleolithic site in northern Iraq". Annual Report of the Smithsonian Institution (Smithsonian Institution): pp. 389–425.
- Trinkaus, E. 1985.Pathology and posture of the La Chapelle-aux-Saints Neandertal. American Journal of Physical Anthropology 67:19–41.
- Tappen, N.C. 1985. The Dentition of the “Old Man” of La Chapelle-aux-Saints and Inferences Concerning Neandertal Behavior. American Journal of Physical Anthropology 53:43-50.

martes, 24 de noviembre de 2015

Tyrannosaurus a juicio: ¿Depredador o carroñero?

A comienzos del siglo XXI, Jack Horner resucitó la idea de que el Tyrannosaurus rex era un carroñero. Sin embargo las pruebas parecen indicar todo lo contrario.

La polémica siempre ha estado presente. Cuando se descubrieron los primeros fósiles se mencionó que los dientes estaban poco desgastados, signo inequívoco de que era un carroñero. Ahora sabemos que los dientes de los dinosaurios carnívoros se reemplazan continuamente y que se trataba de un error de interpretación.

Jack Horner plantea sus dudas basándose en que los brazos son muy pequeños. Ciertamente lo son, pese al enorme tamaño de un Tyrannosaurus rex, los brazos son del tamaño similar al de un ser humano adulto, aunque más robustos y musculosos.
No deja de ser curioso que otros miembros de la familia de los Tyrannosauridos, como los Daspletosaurus o los Albertosaurus, también tienen los brazos proporcionalmente cortos y no se discute su acción depredadora. Abajo de izquierda a derecha: Tyrannosaurus, Daspletosaurus y Albertosaurus.
 
Ampliar para ver con detalle.
Otra de las bazas utilizadas por Horner es el agudizado sentido del olfato, similar al de los buitres actuales. Pero un extraordinario olfato puede utilizarse también para buscar presas vivas, o incluso para reconocer señales olorosas de otros grupos de tyrannosaurus o de las hembras de la especie.

Pero aparte de estas suposiciones, ¿El paleontólogo Jack Horner ofrece alguna prueba? Lamentablemente no.

T. rex, Edmontosaurus, Triceratops y Alamosaurus.
Especulan con que simplemente caminaba, pero estudios biométricos indican que el Tyrannosaurus rex podía correr a una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora. Velocidad similar a las de sus presas habituales: Triceratops y Edmontosaurus, y superior a la de saurópodos como el Alamosaurus.

Los leones tienen una velocidad similar, y los dragones de komodo, no superan los 18 kilómetros por hora y sin embargo son hábiles cazadores.

¿Entonces hay pruebas que demuestren que el Tyrannosaurus rex era un depredador?

Cadera de Triceratops con marcas.
Se descubrió un esqueleto parcial de Triceratops con marcas de dientes grandes en algunos de sus huesos. Concretamente la cadera tenía un conjunto muy interesante de profundas muescas producidas por dientes de Tyrannosaurus. Por desgracia los fósiles no aportaban pruebas concluyentes, ya que aunque el Tyrannosaurus era el autor de los mordiscos, éstos pudieron realizarse con el Triceratops ya muerto.

Uno de los fósiles más interesantes es el de un Edmontosaurus casi completo, que presente una fractura en una de las vértebras de la cola. En esta ocasión la herida encaja también con los dientes de un Tyrannosaurus, y además la herida cicatrizó, lo que indica dos cosas: Que la herida se produjo durante un ataque, y que el Edmontosaurus sobrevivió.
 
Señalado con un círculo, fractura de una vértebra.

Para concluir y despejar cualquier duda, en 2013 se presentó un fósil que no dejaba lugar a dudas. Se trataba de dos vértebras fusionadas de Edmontosaurus. 

Los huesos habían sufrido una importante infección durante un ataque y las dos vértebras se habían fusionado al crecer el hueso y luchar contra la infección. Para no dejar dudas, incrustado en una de las vértebras continuaba encajada la punta de un diente de tyrannosaurus rex. Prueba indiscutible de que un Tyrannosaurus había atacado al dinosaurio herbívoro en vida. A la derecha fotografía del fósil, señalado con un lápiz trozo de diente incrustado en el hueso.


Parece demostrado que el Tyrannosaurus era un depredador, además hay quien apunta a que pudo ser un depredador social que atacaba en manada.

No es habitual encontrar esqueletos de dinosaurios carnívoros agrupados, y por lo general si se encuentran suelen aparecer junto a restos de otros animales en lo que pudieron ser trampas naturales.
En Canadá se descubrió algo insólito. En una capa de sedimento se descubrieron 10 individuos: 3 adultos, 1 adulto joven, 4 sub-adultos y 2 juveniles. No se encontraron restos de ninguna otra especie de dinosaurio, lo que sugiere que el grupo murió a la vez.

También se han encontrado pruebas de comportamiento gregario en el Daspletosaurus y junto a Sue, una hembra de Tyrannosaurus rex, se encontraron restos de un par de T. rex jóvenes.

No son pruebas concluyentes, pero sientan suficiente base para imaginar a un Tyrannosaurus que no sólo cazaba, sino que además lo hacía en grupos de hasta 10 individuos. Habría que imaginar a estos grandes dinosaurios acechando a sus presas con cautela buscando los animales débiles o enfermos. Acortar distancia con su presa era fundamental, corrían a velocidades similares y en largas distancias la manada de herbívoros tenía ventaja. Quizás un par de ejemplares de T. rex entraban en acción y asaltaban a los Edmontosaurus asustándolos y dirigiéndolos hacía el resto de tyrannosaurus que cortaban el paso a parte del grupo y separando al individuo más lento. Después los enormes dientes hacían el resto. 


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.mundoteropodo.blogspot.com, www.amazon.es.
Fotografías: www.georgialifetraces.com, www.elvocerodigital.com, www.larazon.es.
Fuentes:  
- Noticias CNN.
- Serie documental Nova. Discovery channel.
- Currie, Philip J. (2003). "Cranial anatomy of tyrannosaurid dinosaur from the Late Cretaceous of Alberta, Canada".
- DePalma II, Robert A., Burnham, David A., Martin, Larry D.,Rotchild Bruce M., Larson, Peter L.(2013)Physical evidence of predatory behavior in Tyrannosaurus rex.PNAS 2013.


miércoles, 4 de febrero de 2015

Una herida dolorosa. Púas contra dientes.

En ocasiones los fósiles dan pistas sobre acontecimientos concretos que se dieron en el pasado. Ese es el caso de un hueso de Allosaurus que da pistas sobre algo que ocurrió hace 160 millones de años. 


Al examinar los huesos fosilizados de un Allosaurus, un dinosaurio carnívoro, los expertos se dieron cuenta de una herida punzante en el pubis del dinosaurio. Se realizó un molde para ver la forma que tenía y poder saber que lo había causado. 
 
En la imagen de arriba esqueleto de Allosaurus con el hueso pubis de color rojo. 
La flecha superior roja indica el orificio de salida en la herida; la flecha inferior roja indica el orificio de entrada en la herida.
La flecha superior azul indica el orificio de salida del molde interno (el objeto de color blanco es el molde interno realizado del fósil); la flecha inferior azul indica el orificio de entrada del molde interno. 
 
Del molde se sacaron varias conclusiones:
1- La herida de entrada era cónica, producida por un objeto punzante y redondeado.
2- La herida había producido una fuerte infección en el interior del hueso, una bolsa redondeada de puz que no llegó a cicatrizar.

En esa misma época vivía un famoso dinosaurio, el Stegosaurus, un animal herbívoro con cuatro púas en el extremo de la cola que formaban una defensa temible.

La forma de dichas púas encaja con el hueco del fósil y apunta al Stegosaurus como el causante de herir al dinosaurio carnívoro. A la derecha púa de Stegosaurus encajada en el molde del fósil.



Allosaurus Vs Stegosaurus.
Imaginemos entonces a un Stegosaurus solitario atacado por un pequeño grupo de Allosaurus. Los depredadores lo acorralan, lo rodean e intentan herir con los afilados dientes. El Stegosaurus se defiende, gira sobre sí mismo sin perder de vista a sus atacantes que intentan buscar los puntos débiles. Uno de los Allosaurus se acerca demasiado intenta un ataque pero el Stegosaurus se gira y golpea con su cola, una de las púas penetra hasta el hueso y hiere al dinosaurio carnívoro.


La herida no cicatrizó y es de suponer que  el Allosaurus murió, lo que no sabemos es si el Stegosaurus salió ileso o fue también víctima, en cualquier caso es curioso como un hueso guarda detrás una violenta historia.








Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: Scott Hartman (imagen editada Germán Zanza), www.carnivoraforum.com.
Fotografías: www.en.wikipedia.org, www.westerndigs.org.
Fuentes:
- Chure and Fiorillo, 1997. One Big Al to go and hold the mayo: Evidence of scavenging of a specimen of Allosaurus from the Morrison Formation (Late Jurassic) of Wyoming:: Journal of Vertebrate Paleontology, v. 17, Supplement to no. 3, p. 38A.
- Hanna, 2002. Multiple injury and infection in a sub-adult theropod dinosaur Allosaurus fragilis with comparisons to allosaur pathology in the Cleveland-Lloyd Dinosaur Quarry collection: Journal of Vertebrate Paleontology, v. 22, n. 1, p. 76-90.


lunes, 15 de diciembre de 2014

Atapuerca 2: Lo que esconden los huesos.

En la primera parte sobre los yacimientos de Atapuerca aclaramos cuales eran los principales yacimientos de la Sierra y los homínidos allí descubiertos. En esta segunda parte el interés se centra en los fósiles de 3 individuos concretos y un comportamiento grupal, gracias a la excelente conservación de los restos nos sumergiremos en las paleopatologías de la prehistoria.


El cráneo 5, "Miguelón".

Es el símbolo icónico de Atapuerca, el cráneo "número 5" fue bautizado con el nombre de Miguelón en homenaje a Miguel Indurain que en aquellos años dominaba el Tour de Francia.

La zona maxilar no es simétrica, el lado izquierdo presenta una capa de hueso que deformó la cara.

La ciencia confirmó lo que en un primer momento sólo eran sospechas. Miguelón había recibido un fuerte impacto en la cara que había fracturado uno de sus dientes. Todo se hubiera quedado en un aparatoso golpe y en unos días de dolores, pero la suerte no estuvo de su lado. Una bacteria infectó su sangre y provocó septicemia, una infección grave y potencialmente mortal que se propaga con rapidez.

La herida luchó e intentó sanar pero el individuo finalmente murió.


Dientes para masticar.

En 2008 se descubrió una mandíbula de 1,3 millones de años de antigüedad. Perteneció a un individuo de 20 años del que no se ha podido precisar el sexo. Lo que sorprende es que este homínido desgastó los dientes hasta la raiz y al no tener apenas esmalte sobre el que morder, las raices se proyectaron hacia fuera para genera nueva "base" sobre la que ejercer la "mordida". 


Poco más sabemos de esta mandíbula. Se puede presuponer que pertenece al género Homo, y aunque en un primer momento se pensó que pertenecía a H. antecessor, ahora los expertos sospechan que en realidad es una nueva especie que habrá que esperar a clasificar.

Benjamina.

Benjamina era una niña de 10 años y sin duda un fósil con una historia conmovedora.
En pocas palabras la deformación que sufre el craneo de Benajina es tal que su propietario debió de sufrir deficiencia psicomotora. Desde luego no pudo vivir de forma autosuficiente y dependió del grupo, de sus cuidados y su de protección.

En las imágenes de abajo:
- Arriba naranja: vista superior cráneo Benjamina. Abajo naranja: vista superior craneo normal de sapiens.
- Arriba azul: vista occipital cráneo Benjamina. Abajo azul: vista occipital cráneo normal de sapiens.


Era una niña preadolescente y la enfermedad que se le ha diagnosticado es craneosinostosis. Es una enfermedad poco común que hoy en día afecta sólo a 5 personas cada 200.000. Consiste en una fusión temprana de los huesos del cráneo, se puede dar por una mutación en los genes, por una mala colocación del feto o un traumatismo.


Hay otros fósiles en otras partes del mundo con patologías que sugieren que esos enfermos fueron cuidados por el grupo, pero no dejan de ser suposiciones. En el caso de Benjamina no hay lugar a dudas, la niña no hubiera podido sobrevivir sola.

Antropofagia, ¡bon appétit!

Fue uno de las noticias sobre Atapuerca que más atrajo la atención de los medios de comunicación. La visión del microoscopio electrónico no dejaba lugar para la duda, los huesos de Homo Antecessor con 800.000 años de antigüedad habían sido descuartizados, desmenbrados y despellejados por otros homínidos usando herramientas de silex. Así de tajante se muestran los análisis. 

Remarcados de rojo, zonas con marcas de corte.

El patrón de desmembramiento de los cuerpos es el mismo que se aprecia en los animales herbívoros consumidos por homínidos. Lo que hace pensar o sugiere la idea de un consumo canibal.

Es también curioso y no deja de plantear preguntas que en posteriores excavaciones también en la Gran Dolina, se encontraron nuevos huesos de Homo antecessor que también presentaban marcas de silex. Lo que evidencia que en esa zona y durante un largo periodo de tiempo hubo una constumbre social vinculada con el canibalismo. 


Las razones para tales actos son discutidas todavía y no dejan de ser teorias. Hay científicos que plantean que podía ser un tipo de "guerra sucia", matar y consumir la carne de invididuos de grupos rivales con el fin de debilitar a dichos grupos y que la competencia por los recursos fuera menor.


ENLACE DE LA PRIMERA PARTE: http://paleomundogzl.blogspot.com.es/2014/12/atapuerca-1-el-por-que-de-su-importancia.html

ENLACE DE LA TERCERA PARTE: http://paleomundogzl.blogspot.com.es/2014/12/atapuerca-3-clima-plantas-y-animalicos.html


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: Kennis & Kennis.
Fotografías: PNAS, Javier Trueba.
Fuentes:
- José Cervera, Juan Luis Arsuaga, J. Mª Bermudez de Castro, Eudald Carbonell "Atapuerca un millón de años de historia".
- Juan Luis Arsuaga, Ignacio Martínez. "La especie elegida".
- www.atapuerca.org.