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lunes, 8 de junio de 2026

Shringasaurus, el extraño reptil con cuernos.

Durante el Pérmico aparecieron multitud de formas animales nunca antes vistas. Al observarlas ahora, con la perspectiva del siglo XXI y con la fauna que puebla nuestros ecosistemas, los animales del Pérmico parecen alienígenas de cómic.

La criatura que traemos hoy al blog vivió hace 250 millones de años, en la transición del Pérmico hacia el Triásico. Aunque el Triásico ofrece oportunidades evolutivas a nuevas formas de vida, como los dinosaurios que surgirán durante este período, aún hay testigos de aquel mundo Pérmico.

1) Vista lateral. 2) Vista superior. Izq. Esqueleto semi completo.

Lo que hace del Shringasaurus, como han llamado a esta criatura, un reptil muy interesante es su morfología. A primera vista recuerda a un dragón de Komodo, aunque más largo con una longitud de entre 3 y 4 metros. Pero con el cuello inusualmente largo, un detalle que recuerda a los primeros dinosaurios sauropodomorfos (de cuello largo). 

Otro detalle que también está presente en algunos dinosaurios son un tipo de cuernos muy curiosos. Este reptil tenía dos cuernos curvados hacia delante, muy robustos y con una supuesta función para el cortejo.

Tamaño e ilustración del Shringasaurus. En blanco, huesos descubiertos.

La morfología de los cuernos es similar a la de los ceratópsidos, aunque los del Shringasaurus eran más pequeños. Se descubrieron al menos 7 individuos de diferentes etapas ontogenéticas, que indican que el tamaño y la robustez de los cuernos se ampliaba al llegar a la edad adulta.

La mayoría de los fósiles aparecieron desarticulados, con la excepción de un ejemplar, el más completo, que apareció parcialmente articulado. Gracias a ese espécimen tenemos una imagen muy cercana de como pudo ser la morfología de este peculiar reptil prehistórico.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones:  www.novataxa.blogspot.com, Gabriel Lio.
Fotografías: www.novataxa.blogspot.com.
Fuentes: 
- www.lanacion.com 
- www.paleonerdish.wordpress.com 
- www.nature.com



sábado, 11 de abril de 2020

Herramientas de madera neandertales.

Cada día conocemos mejor a los neandertales. Los nuevos descubrimientos y las nuevas tecnologías ayudan a los expertos a comprender mejor como fue la vida y aspecto de aquellos  humanos. El ADN es la nueva revolución, pero esos avances solo resuelven una parte de los problemas, los relacionados con la filogenia de nuestra especie, su origen y cruces con otros grupos humanos.

Pero saber como cazaban, que herramientas utilizaban, cual era la complejidad técnica de dichas herramientas o la complejidad cognitiva, no la podemos desvelar a través del ADN.

Los dientes son los elementos más duros del cuerpo humano. Por eso son las piezas que mejor resisten los procesos biológicos y geológicos de degradación y de erosión; y son los fósiles de vertebrado más abundantes. Los huesos, aunque más proclives a una peor conservación, también son muy abundantes y su conservación no es rara. Sin embargo no ocurre lo mismo con otros elementos, como el cuero, los tendones, las fibras vegetales o la madera.

Por suerte, la madera es el siguiente elemento mejor conservado en esa larga lista de posibles elementos utilizados para facilitar el día a día de los hombres y mujeres del paleolítico.
Hay varios yacimientos en Europa, que conservan elementos confeccionados con madera y que han llegado hasta nuestros días. Algunos son sorprendentes por su nivel de conservación, otros son peculiares por su forma y de muchos no llegaremos a conocer su verdadera función, perdiéndonos en la especulación.

Este post, quiere acercar esa arqueología casi imposible, de elementos que es muy difícil encontrar bien conservados y que sin embargo debieron ser muy abundantes y necesarios en la vida de los neandertales.



Autor texto: Germán Zanza López.

Punta de Aranbaltza.

Hace 90.000 años, los neandertales que habitaron lo que hoy en día es Barrika (Vizcaya, España), perdieron una serie de herramientas que transportadas por el agua fueron acumuladas en lo que hoy conocemos como el yacimiento de Aranbaltza.

En una misma zona aparecieron dos herramientas, una de sílex y otra de madera.
La pieza de madera es una punta biselada de 15 cm de longitud, fabricada a partir de la rama de un tejo que fue cortada longitudinalmente. Se plantea también la posibilidad de que la pieza haya sido reciclada y que en origen fuera una lanza, aprovechada posteriormente como palo de excavación para recoger raíces, por ejemplo. Se plantea esa posibilidad porque es una pieza afilada que posiblemente fue más larga y se rompió a posta realizando un corte biselado a la pieza, acortándola.

a) Estado de la pieza recién extraída del sedimento.
Dcha. Estado actual tras el tratamiento de conservación.


Los análisis han revelado que la madera fue expuesta al fuego, posiblemente para endurecerla; que fue raspada con herramientas líticas, para darle forma; e incluso que se eliminaron pequeños brotes durante la elaboración.

a) 1 y 2 Detalle de la punta.         
b) Pequeña rama podada.           
c) Marcas de exposición al fuego.
d) Marcas de herramienta de sílex.

Las condiciones del yacimiento de Aranbaltza, con sedimentos de limos y arena mojada, son muy propicios para que se conserven materiales de este tipo. Así que más sorpresas pueden llegar en futuras excavaciones. Le deseamos mucha suerte a Joseba Ríos Garaizar, director de las excavaciones y a todo su equipo. Esperemos que nuevos descubrimientos sigan sorprendiendo a las mentes inquietas.


Autor texto: Germán Zanza López.
Autor fotografías: (1-2) Revista PLOS ONE.  



Lanzas de Schöningen.

Recientemente hablé del descubrimiento en Abri du Maras (Francia), de un pequeño cordel de 6 mm de longitud. Desde luego las piezas de madera son más abundantes que las realizadas con fibra vegetal, pero aun así son raras de hallar.

Detalle de la punta de una de las lanzas.

Uno de los conjuntos más sorprendentes son las lanzas de Shöningen (Alemania), 8 lanzas que datan de hace 400.000 años, descubiertas en una mina de carbón a cielo abierto entre los años 1995 y 1998.
Las lanzas tienen una longitud variable que va desde 1,82 m hasta 2,30 m y un diámetro aproximado de 47 mm y unos 2 kg de peso. Para realizarlas se utilizó el corazón del tronco de árboles jóvenes de Picea. Eran por tanto duras y flexibles.
Las lanzas tienen mayor peso en la punta, lo que puede indicar que estaban diseñadas para ser lanzadas.


El clima cuando se recogieron era frío, los anillos indican un ritmo de crecimiento bajo. Un clima hostil en el que cazaron mayoritariamente caballos, que fueron despiezados y cuyos restos abundan en el yacimiento.


Autor texto: Germán Zanza López.
Autor imágenes: (1) www.landschaftsmuseum.de, (2) www.sciencedirect.com



Bastones de la Toscana.

Uno de los bastones.
En Poggeti Vecchi (Italia), en 2017 se publicó en la revista PNAS el descubrimiento de un conjunto de herramientas de madera muy singulares. Se trataba de bastones de madera de boj de un metro aproximado de longitud, con el extremo superior redondeado y el extremo más estrecho.



Ampliación de algunos detalles.
Se desconoce la función de estos bastones, pero hoy en día sociedades de cazadores recolectores los utilizan para excavar y recolectar de raíces. Aunque también podía haber servido para cazar animales que vivían bajo tierra.

La información más interesante que nos aportan estos útiles, es que al estar datados en 171.000 años, la autoría es necesariamente neandertal. Además la madera de boj es muy dura y la madera fue modelada con la ayuda del fuego, planificando además la forma más funcional para el uso requerido. Aunque la madera había sido seleccionada previamente por su rectitud, se emplearon útiles de piedra para terminar de dar forma a los bastones.

Obviamente todos estos datos evidencian un perfecto conocimiento de los recursos que ofrece el medio, del mayor rendimiento de los diferentes materiales obtenidos y del control del fuego y sus potenciales funciones.


Autor texto: Germán Zanza López.
Autor imágenes: (1) www.europapress.es, (2-3) www.pnas.org



El "cuchillo" de Abric Romaní.

Uno de los útiles más asombrosos del registro fósil se descubrió en Abric Romaní (Barcelona, España); y curiosamente no se trata de un objeto físico. Me explico, lo que quedó registrado en el sedimento fue el hueco que dejó la herramienta al cubrirse de tierra y posteriormente pudrirse. Por suerte, un pequeño rastro carbonizado quedó en el hueco, por lo que podemos evidenciar que era una pieza confeccionada con madera; posiblemente de pino o sabina, los árboles que había entonces por los alrededores.

Negativo en el sedimento junto a una reconstrucción de la pieza.

Abric Romaní es un yacimiento asombroso por la cantidad de hogares (fuegos) descubiertos, por la situación geográfica que ocupa, es un lugar estratégico tanto para la obtención de recursos alimenticios; y el largo tiempo de ocupación que presenta tanto de neandertales como de sapiens, lo convierten en un lugar singular.
 
Una de las "bandejas".

La pieza de madera datada en 56.000 años, con forma de pala o cuchillo, pudo ser utilizada para la recolección de frutos o mantenimiento de fuegos. Y como advertimos, Abric Romaní es un yacimiento asombroso y no se limita a esta única pieza su registro de restos de madera. Se han encontrado varios negativos más durante las excavaciones de lo que parecen ser bandejas o superficies planas de madera. La función de estos elementos es totalmente desconocida, y queda a la imaginación de quien lea estas líneas. Pero queda claro que la madera cumplía un papel muy importante en la vida cotidiana de los neandertales.



Autor texto: Germán Zanza López.
Autor imágenes: (1) www.agenciasinc.es, (2) alamy



jueves, 9 de abril de 2020

Una cuerda neandertal.

Para reconstruir el pasado, los arqueólogos a menudo se tienen que conformar con huesos y dientes de animales y de los humanos que vivieron en aquel tiempo y con las herramientas de piedra que éstos fabricaron. Son menos abundantes los utensilios de madera, aunque hay algunas piezas asombrosas como las lanzas de Schöningen; y desde luego son muy escasos los restos de fibras vegetales, como por ejemplo cuerdas. 

Y de eso precisamente trata una reciente publicación en la revista Nature. Durante los trabajos de excavación en el Abri du Maras (Francia), se halló un fragmento de sílex de 6 cm aprox. que al microscopio reveló un diminuto fragmento de cuerda de 6 milímetros de longitud.
 
Pieza de sílex con fragmento vegetal trenzado de Abri du Maras.

La antigüedad de esta cuerda es de entre 41.000 y 52.000, lo que la convierte en la “cuerda” más antigua registrada por la ciencia. Hasta ahora las más antiguas conocidas databan de hace 19.000 años y se localizaron en Ohalo II, Israel.

Las implicaciones son notables, ya que aumenta las habilidades cognitivas de los neandertales. Puede ser algo obvio, pero en la ciencia hacen falta evidencias que ratifiquen las teorías. Algunas de esas habilidades implicarían por ejemplo el conocimiento amplio sobre el crecimiento y la estacionalidad de los árboles utilizados, ya que las fibras vegetales pertenecen a plantas sin flor, posiblemente coníferas. Y deberían tener también conceptos matemáticos básicos para crear los haces de fibras, cordón de tres capas y cuerda de varios cordones.

a) Vista microscopio del fragmento trenzado.                 
b) En distintos colores los tres haces de fibras.               
c) Detalle de una fibra que componen los haces de fibras.

El fragmento como se ha mencionado, estaba adherido a una pieza de sílex. Durante esos aproximadamente 40 o 50.000 años, la cuerda estuvo en contacto con ese fragmento por lo que ambas piezas debieron estar vinculadas. La pieza de sílex pudo estar enmangada con la cuerda, o ésta pudo estar dentro de una red de fibra vegetal para ser transportada.

Sea como fuere, los neandertales demuestran con cada descubrimiento tener capacidades propias de los humanos anatómicamente modernos.




viernes, 3 de abril de 2020

"El precursor de los aviadores"

NOTA DEL AUTOR: El artículo ha sido transcrito íntegramente de la revista "Alrededor del Mundo", con las consecuentes errores científicos, ortográficos o gramaticales.

Madrid 27 de Septiembre de 1920.
Número 1.110

EL PRECURSOR DE LOS AVIADORES.
El padre de todas las aves.


Si el estegosauro hubiese vivido hasta la aparición del hombre en la tierra, habría sido uno de los monstruos más temidos.

Hace cosa de un millón de años, durante el período llamado Jurásico, cuando la tierra era un inmenso pantano, la Naturaleza hacía fantásticas pruebas creando verdaderos monstruos animales. Era la época de los deicosaurios, gigantescos reptiles, de formas de pescadilla, dadas por la madre naturaleza en un momento de indigestión creadora, después de una cena pesada y pantegruélica.

Entro todos estos monstruos, ninguno tan interesante para el hombre de ciencia como el estegosauro.
Medían estos animales de cinco a ocho metros desde la cruz al sacro de donde partía una cola de iguales dimensiones; el cuello y la cabeza medían de dos a tres y medio metros. El tamaño más corriente era de unos diez metros desde su cabeza hasta la extremidad de la cola. Las patas anteriores eran sumamente cortas y las traseras tres veces más largas.
No es, sin embargo, su tamaño lo que más ha llamado la atención de los naturalistas, sino las aletas que en doble fila salen de su dorso desde la cabeza hasta la mitad de la cola.
Durante cerca de medio siglo los paleontólogos del mundo han tratado de explicar el uso de las grandes aletas, y después de varios estudios han sacado su consecuencia, gracias a un esqueleto casi completo del estegosauro.



Por éste se ha visto que este animal es el precursor del aeroplano; es más, el padre de todas las aves.
Gracias a que el esqueleto hallado estaba todo unido, se ha visto exactamente la forma del monstruo y se ha podido sacar consecuencias muy curiosas. Las aletas misteriosas no estaban unidas a la espina dorsal, ni eran de hueso, sino de naturaleza córnea, flexibles y fáciles de manejar y darles movimiento con los músculos del gran cuerpo. Eran estas aletas, superficiales resbaladoras o sostenedoras; especie de planos de los aviones, que podían levantarse o bajarse y transportar a grandes saltos por el aire los enormes corpachones, a permitir al monstruo deslizarse por el aire desde una altura a un nivel inferior.

Además se encontró que el peso de este deicosauro no era tan grande como se creía. Sus grandes huesos eran huecos y con cámaras aéreas como los de las aves, y las aletas muy ligeras.
Todo esto hace creer que este animal fue el precursor de los aeroplanos, de las máquinas voladoras más pesadas que el aire y es más, el padre de todas las aves, y que sus aletas fueron el primer paso para la evolución de las alas cubiertas de pluma.




domingo, 26 de agosto de 2018

Plantas medicinales en el sarro neandertal.

Hay conocimientos que la ciencia no llega a alcanzar, pero cuando se combina el ingenio y la tecnología, los científicos son capaces de llegar a obtener respuestas que se creían imposibles de obtener. Y eso es lo que han conseguido un equipo internacional de científicos, respuestas asombrosas sobre la vida de los neandertales.




El trabajo ha estudiado el sarro conservado en los dientes de cuatro individuos pertenecientes a dos yacimientos europeos: Spy (Bélgica, 42.000 años) y El Sidrón (España, 50.000 años).
 
Alimentos presentes en el sarro.
Lo más sorprendente a simple vista es la ausencia de carne en la dieta de los neandertales asturianos, mientras que los belgas tenían un alto consumo de carne: rinocerontes lanudos y muflones; complementado con el consumo de setas. Lo que indica una clara diferencia en la alimentación en las poblaciones neandertales europeas.

Además de saber lo que consumieron, también se ha identificado un patógeno (Enterocytozoon bieneusi) que afectaba a uno de los neandertales y que en humanos modernos, causa problemas gastrointestinales. Dicha bacteria produciría una diarrea aguda y un malestar crónico. Lo interesante es que este neandertal consumió álamo, que contiene ácido salicílico, un analgésico natural; y también hongo Penicilium, con propiedades antibióticas. ¿Casualidad?  

Excavación anticontaminación en El Sidrón.
Lo razonable es pensar que este neandertal asturiano se medicaba. Además gracias a un agujero en su mandíbula los investigadores saben que tenía un absceso dental. Ambos problemas debían producirle unos dolores intensos que de esta manera podría paliar.
El uso de antibióticos como el hongo Penicilium, es sorprendente ya que se realizaba 40.000 años antes de que los humanos modernos descubriéramos la penicilina. Una prueba de que estos grupos humanos conocían perfectamente su entorno y los recursos naturales a su alcance.

Para completar el estudio, se ha demostrado que los neandertales compartían patógenos con los humanos modernos como por ejemplo la bacteria Methanobrevibacter oralis, causante de las caries.

La cueva de El Sidrón, en Piloña (Asturias), ha proporcionado una de las mejores colecciones de restos neandertales de nuestro país. Y además con su innovador protocolo de excavación anticontaminación, son una fuente fiable para obtener ADN neandertal. ¿Qué secretos guardará la cueva de los neandertales asturianos? El tiempo nos dará respuestas seguro.


Autor texto: Germán Zanza López.
Foto montaje neandertal: Germán Zanza López.
Foto alimentación: Paleoanthropology Group MNCN-CSIC
Foto excavación El Sidrón: www.researchgate.net
Fuentes: 
- www.mncn.csic.es
- www.nature.com




sábado, 25 de agosto de 2018

El desdentado de Dmanisi.

Anciano de Dmanisi.
ALos europeos más antiguos están en el Caucaso, en la República de Georgia. Los fósiles encontrados en Dmanisi tienen una antigüedad de 1,8 millones de años, el nombre de la especie a la que pertenecen: Homo georgicus. 

Sus fósiles están muy bien preservados gracias a la tragedia que los envolvió. Al parecer el estudio científico plantea la posibilidad de que un volcán entrara en erupción, obligando la familia formada por los cinco individuos encontrados, a refugiarse en el abrigo donde han sido encontrados, y donde presumiblemente se asfixiaron.
Ese razonamiento encajaría con la variedad de edades encontradas, propia de un grupo familar.  

Junto a los esqueletos había herramientas de piedra, que prueban que eran cazadores activos. Una ventaja calórica ante los duros inviernos en las altas latitudes.

Recreación del Homo georgicus.
Del grupo familiar destaca un individuo anciano cuyas mandíbulas están desprovistas de dientes, a excepción de un canino. ¿Recibía ayuda este anciano por parte del grupo? No lo sabemos pero es casi seguro que sí. Este anciano de 50 o 60 años, al que se le habían caído todos los dientes, no era capaz de masticar por sí solo. ¿Procesaban la comida previamente para facilitar su alimentación? De ser así ¿Cómo la procesaban? ¿Era machacada con algún útil o masticada por sus congéneres?

Hay muchas preguntas que despiertan la curiosidad ante fósiles cargados de tanta sensibilidad. Un grupo de humanos hace casi 2 millones de años estaba unido por lazos sociales y por  sentimientos, algo asombroso a todas luces que pone sobre la mesa la ignorancia referente a nuestro pasado.



Autor texto: Germán Zanza López.
Fotografía cráneo: www.dmanisi.ge
Fotografía H. georgicus: Wikipedia.
Fuentes: www.dmanisi.ge.




lunes, 18 de junio de 2018

Tras la pista del gran oso cavernario.

El agua moldea el paisaje y es capaz de penetrar en la roca inamovible formando cuevas de recorridos laberínticos, kilómetros de galerías inhóspitas viciadas de humedad que en su día sirvieron de refugio para los osos de las cavernas. 

Yacija.
Las cuevas los protegían del frío y en sus yacijas dormitaban hasta que un clima más benévolo los despertara del letargo. Las yacijas, huecos en forma de tazón excavados en la tierra, eran cubiertos en ocasiones con vegetación formando un "nido" que les servía de cama donde acurrucarse e hibernar. 

Durante ese letargo las hembras daban a luz, y por este motivo eran más vulnerables. Además los machos eran mucho mayores lo que favorecía a éstos a la hora de controlar los territorios con mayores recursos y obtener una mejor alimentación. Muchas hembras perecían durante la hibernación al no llegar con los nutrientes necesarios, y sus huesos se amontonan en los sedimentos cavernarios.

Zarpazos.
Otra de las marcas que nos han dejado de su presencia son los zarpazos, que a modo de marca territorial, dejaban en las paredes. Dichas marcas daban a otros ejemplares pistas sobre su sexo, tamaño y estado de salud, detalles importantes cuando te disputas un territorio con colosos de hasta 600 kilogramos.   

Todo este conjunto de rastros pasan inadvertidos ante la mirada poco entrenada de quienes se adentran en la magia de las cuevas. Es posible que en la visita a alguna cueva hayan pasado cerca de una de estas yacijas o zarpazos,  y solo el máximo respeto que debemos tener por las cuevas milenarias, puede salvar de la destrucción a estos y otros elementos que conforman nuestro patrimonio subterráneo.  


Autor texto: Germán Zanza López.
Autor fotografías: Germán Zanza López.
Fuentes: Obtenidos gracias a Mario Laurino, experto en paleontología cuaternaria.



sábado, 9 de junio de 2018

Un "cisne" cretácico pariente del Velociraptor.

Si metiéramos en una coctelera: los brazos de un pingüino, el cuello de una garza, la cabeza de un cisne, el cuerpo de un ganso y las patas traseras de un velociraptor; obtendríamos algo similar al dinosaurio que ha presentado esta semana Philip Currie en la revista Nature.

Ilustración de Halszkaraptor.
Halszkaraptor es pariente del Velociraptor, un dinosaurio que se popularizó a raíz de la película Parque Jurásico, pero aunque están emparentados tienen tantas y tan interesantes diferencias que convierten al Halszkaraptor en un dinosaurio "diferente" a todos los conocidos hasta ahora.

El paleontólogo Philip Currie y la revista National Geographic, se vieron envueltos en una polémica al presentar en 1999 el fósil de un supuesto dinosaurio llamado Archaeoraptor, que estaba emparentado con las aves. Dicho fósil resultó ser la combinación de varios esqueletos de especies diferentes y por lo tanto un fraude. En aquel caso al igual que en este, ambos fósiles provenían del mercado ilegal y por lo tanto no se tenían datos de la excavación, para evitar de nuevo el bochorno de un fraude en esta ocasión Currie ha realizado un examen exhaustivo del fósil mediante alta tecnología en rayos "X".

Se han despejado todas las dudas, y podemos decir que estamos ante uno de los dinosaurios más "raros" que se conocen. Vivía en los ambientes acuáticos de Mongolia hace 70 millones de años, nadaba o caminaba por las orillas de aguas poco profundas en busca de presas; disponía de un cuello largo y de una boca con pico de pato con 112 diminutos dientes que garantizaban que la presa quedara sujeta entre sus mandíbulas.

Fósil de Halszkaraptor.

No es el único dinosaurio adaptado a ambientes semiacuaticos, pero sí es el único que comparte dichas características con las aves acuáticas actuales. Es llamativo también que dicha evolución se haya dado en un grupo de dinosaurios como los Dromeosauridos o "raptores", a los que nunca hubiéramos imaginado como cisnes cretácicos.


Autor texto: Germán Zanza López.
Autor Ilustración: Sarah Forrester. Enlace a sus trabajos.
Fuentes:
- www.huffingtonpost.ca
- www.magazine.unibo.it
- www.cbc.ca
- www.nature.com




martes, 20 de febrero de 2018

El pequeño "Joe".

Hembra adulta, "joe" y huevo de Parasaurolophus.
En 2009, de los duros sedimentos del sur de Utah, en Estados Unidos, surgió un enigma. El esqueleto de un pequeño dinosaurio herbívoro de 180 cm de longitud, planteaba un reto para los paleontólogos: ¿Se trataba de un "dinosaurio de pico de pato" enano?  o ¿era un ejemplar joven de una especie conocida?

Para resolver el enigma se sometió al esqueleto, excepcionalmente preservado, a varios análisis. El corte transversal muy fino de uno de los huesos, determinó que el dinosaurio había muerto durante su primer año de vida. Además, las células óseas aparecían de forma muy abundante, indicando un crecimiento muy rápido. Eso explicaba por que "Joe", nombre con el que se bautizó al pequeño dinosaurio, había pasado de medir 50 cm al nacer y alcanzar los 180 cm de longitud en tan solo un año.

"Joe", aportó valiosa información sobre la piel que estos dinosaurios tenían en los pies, ya que se encontraron restos de piel fosilizada en uno de los pies. También quedó la marca del pico córneo formado por queratina y que no llegó a fosilizarse. Gracias a dicha marca podemos determinar.

Cráneo de Parasaurolophus macho adulto, en amarillo queratina del pico.

Los paleontólogos sabían que era un dinosaurio joven, pero no sabían la especie a la que pertenecía. La tomografía del cráneo, evidenció una serie de pequeños canales huecos que comunicaban su pequeña cresta con las fosas nasales. Parecía obvio que el dinosaurio que tenían ante ellos era un pequeño Parasaurolophus, uno de los dinosaurios con la cresta más grande y llamativa.

En verde: canales huecos de resonancia. En morado: volumen cerebral.

Durante años, los científicos habían clasificado como "nuevas especies" a dinosaurios jóvenes de especies ya descritas. Ahora sabemos que los Parasaurolophus crecían muy rápido, y en apenas un año llegaban a los 2 metros de longitud, y en 4-6 años alcanzaban los 10 metros de longitud, el tamaño adulto.

Pero aún no está escrito todo acerca de estos dinosaurios, parece ser que lo que hasta ahora se consideraban diferentes subespecies de Parasaurolophus, son en realidad diferencias entre machos y hembras de una misma especie.

Por suerte, la paleontología avanza paso a paso y descubrimientos sorprendentes como el de "Joe" sirven para aclarar enigmas del pasado más remoto, de hace 75 millones de años.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: Lukas Panzarin.
Fotografías: www.pasttime.org.
Fuentes:
- www.dinosaurjoe.org/joes-life/growing-up-parasaurolophus/
- www.peerj.com/articles/182/
- www.phenomena.nationalgeographic.com/2013/10/22/getting-to-know-joe-an-adorable-little-dinosaur/



sábado, 10 de febrero de 2018

La muerte emplumada.

El ser humano ha moldeado el ecosistema hasta convertirlo en un entorno seguro donde él es la máxima amenaza, para sí mismo y para el resto de especies. Pero hace 2 millones y medio de años los peligros eran diferentes y en muchas ocasiones eran los depredadores quienes con una sacudida punzante de garras y dientes engrasaban la maquinaria de la cadena trófica, siempre perfecta.


El hambre empuja al depredador, que oculto entre la vegetación o vigilante desde el cielo, se mueve sigiloso acechando a su presa. La presa sabe de la imprevisibilidad del ataque y siempre está alerta, solo la relajación que otorga la rutina de la amenaza le hace vulnerable.

En 1924 se descubrió en Sudáfrica el cráneo de un pequeño Australopithecus africanus de 3 años de edad, un homínido bípedo que forma parte de ese puzzle complejo de la evolución humana. En aquel tiempo los científicos que daban forma a una ciencia joven, la paleoantropología, ya habían observado marcas en el cráneo. Se dedujo que esas líneas eran el resultado del ataque de un félido que había cazado y devorado al pequeño Australopithecus, bautizado como el niño de Taung.

Pero en 2006, se realizaron nuevos análisis y se compararon lar marcas del niño de Taung con la de diversos monos recogidos de los nidos de las águilas coronadas. Se observó que el patrón de las marcas dejadas en los cráneos era similar, ya que las águilas dejan marcas diferentes con las garras y sus picos. Las marcas dejadas en las cuencas oculares eran inequívocamente de águilas, y se pudo confirmar que el ataque llegó desde el aire.

Cráneo y reconstrucción del niño de Taung.
Pero algunos científicos no entendían como un águila de 12 kg de peso, podía trasladar al niño de Taung, de un peso similar. La respuesta para los expertos era simple, las águilas de este tipo despedazan a su presa y la trasladan por partes hasta el nido. Y de este modo la triste historia fue escrita.

La muerte llegó volando y el joven australopithecus apenas llegó a ver una sombra de plumas que lo golpeo con el dolor profundo de las garras, que afiladas, penetran en la carne y el hueso, y firman la muerte para que en el recuerdo quede el miedo que alguna vez sentimos al mirar el cielo.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: Axel Steinhanses.
Fotografías: www.abroadintheyard.com
Fuentes:
- www.elpais.com
- Revista "Nature".
- www.nationalgeographic.es


https://www.jurassic-dreams.com/
 

lunes, 29 de enero de 2018

DinoEsculturas: Sarmientosaurus.

Cráneo y vértebras de Sarmientosaurus.
Antes de que todo comience, antes de que el músculo, y la piel cubran el hueso, se debe realizar un intenso trabajo de laboratorio. Los fósiles deben estar bien conservados para que el artista pueda captar la esencia del fósil, pero además hay que estudiar dichos restos para extraer de ellos la información necesaria que lo dote de vida. 


Para recrear criaturas prehistóricas hay que tener un don, una buena técnica y el poder de soñar, de imaginar y trasladar dicha visión del pasado al mundo real. Ese don no se limita a los profesionales y hoy vamos a conocer el excelente trabajo de un aficionado con mucho potencial.

Lucas Jaymez, es argentino y quien está detrás de DinoEsculturas y todas sus obras. En esta ocasión ha decidido recrear la cabeza del Sarmientosaurus, un dinosaurio herbívoro argentino del que se ha conservado un cráneo casi perfecto, una oportunidad única para hacer a Made in Pangea testigo de todo el proceso artístico.

Base de poliestireno.
Lo primero es recabar información del Sarmientosaurus, gracias a las imágenes tridimensionales tomadas por el laboratorio Witmer, Lucas tiene al alcance de la mano la información básica del cráneo desde varias perspectivas. Usualmente no realiza un boceto previo y deja que su instinto le guíe durante el proceso, realizando los ajustes necesarios.

El poliestireno expandido es un elemento imprescindible para aligerar el peso de la escultura y facilitar el trabajo. Lucas calcula el tamaño de los músculos sobre el hueso y realiza una talla preliminar con dicho volumen a falta de incluir sobre él la capa de piel.

Con la masilla epoxi, de dos componentes, se realiza la piel. Esta masa, una vez mezclada, permite un tiempo de trabajo de entre 40 a 60 minutos y a las 6 horas se endurece químicamente. El trabajo es largo y detallado, la paciencia y la habilidad son fundamentales, así como el ingenio. Lucas Jaymez se ayuda obviamente de sus manos para modelar, pero cualquier útil apropiado a su alcance es usado: bolígrafos, alambres o herramientas más enfocadas para estas tareas son usados.

Trabajo con epoxi en diferentes fases.
Los bustos, realizados a una escala de 1/3, permiten mucho detalle gracias a su tamaño; no ocurre lo mismo con las maquetas que representan animales de cuerpo entero. Éstas están realizadas a una escala 1/24, y el trabajo se complica en los detalles más pequeños y delicados.

Volviendo al Sarmientosaurus, el proceso final es uno de los más importantes, ya que sin un buen trabajo de pintura, la obra puede no llegar a su cometido: resultar realista. Dicho proceso consta de varios pasos, todos manuales con pinceles y mucha paciencia. De nuevo la paciencia como herramienta principal de trabajo.

Sarmientosaurus en varias vistas con el trabajo finalizado.
Y así es como una criatura que vivió hace 90 millones de años vuelve a la "vida" para delicia de los que amamos la paleontología. Lucas Jaymez, muchas gracias por tu paciencia y por acercar al Blog Made in Pangea tu trabajo.

Puedes buscar a DinoEsculturas en Instagram y Facebook.


Autor: Germán Zanza López.
Fotografías: Carnegie Museum of Natural History, Lucas Jaymez.